Mag-log inMe abracé sin apartar los ojos de los suyos que se encendieron ante la ira y algo más que no estaba segura de reconocer.―Yo… Yo… ―engullí el nudo que me impedía decir lo que quería―. Yo… No quiero ser solo una… una aventura sexual. Y tampoco puedo aceptar tu dinero por eso. Incluso si tuviéramos una relación… ―Negué con pesadez―. No quiero que creas que soy una interesada, no quiero ser una carga.Chasqueó la lengua y asintió, sus hombros cayeron más relajados.―¿Cuándo estás libre?Su pregunta me sacó de mis pensamientos y me enfoqué de nuevo en su rostro impertérrito, aunque lo preferí.―¿Libre?―Sí, libre, Niki ―su voz se dulcificó, ronca, varonil y vibrante, al punto de que todo mi cuerpo reaccionó.―No sé… supongo que no tengo mucho que hacer por las tardes casi todos los días, solo debo organizarme para hacer las grabaciones y sacarme la leche.Mi voz disminuyó a medida que concluía mi respuesta.Chistó y se reacomodó.Dejó la cámara sobre una base, alejando la toma y sacó el m
La vena en su sien derecha saltó y su boca aplanada no abjuró nada bueno.―¿Terminaste?Me mordí los labios, mis ánimos cayeron al piso, la timidez y mi naturaleza más sumisa resurgió de las cenizas, donde la aprehensión la soterró.Su ceja se alzó y aguardó dos segundos para ver si seguía con mi verborrea.―Nunca he insinuado que no seas una persona, Niki ―siseó mi nombre.El cuerpo se me debilitó y bajé más la cabeza. Era la primera vez que me llamaba por mi nombre y lamenté que fuera en una discusión.―Jamás me atrevería a verte como algo menos que una persona, pero también eres mi novilla, ¿verdad? ―recalcó entre los dientes, molesto.No, no estaba molesto, estaba furioso.Tragué la bilis que me subió por el esófago. No me gustó su mirada intensa.―No ofrecí dinero porque quiera quitarte tu libertad, no lo dije así. Lo que vi y oí, es que no te gusta hacerlo, que te disgusta que los hombres de la página no te vean más que como un objeto, que les temes a algunos. Porque si sabes qu
―He querido saber esto desde hace mucho… No sé si tengo el derecho, pero puedes no responder si te incomoda, pero ¿por qué decidiste ser una vaca lactante para fetichistas?Pestañeé sorprendida, no solo por su pregunta, sino por la forma en la que la dijo, por la manera en la que su rostro no se modificó, ni siquiera pareció asqueado.Lo sopesé por un segundo, me rasqué el cuello y suspiré tras un largo rato.―Hace casi dos años, mi madre murió ―indiqué sin tartamudear, sin que la tristeza me sobrecogiera, y mi lengua se ablandó y le conté todo lo que pasó.Mis mejillas se sonrojaron cuando confesé que estuve a punto de morir de inanición, que vender mi cuerpo no supuso un real conflicto cuando la otra alternativa, la de seguir a mi madre, no me hizo gracia. Le dije que no lo hice por mí, sino por Andrea, de la que le hablé un rato sin que pudiera detenerme.Ni siquiera me fijé mucho en su expresión, en su silencio, solo dejé salir todo aquello de lo más profundo de mi ser, porque, si
Me mordí el labio y sin dilación, metí el primer dedo en mi abertura.Gimoteé, mis ojos se desenfocaron, el calor atenazó mi interior y las paredes masajearon la falange que estiró mis músculos.―Estás apretada, ¿verdad? Gemí y asentí como pude. ―Sí…―¿Hace cuánto no te coge alguien, mi novilla preciosa?No era una acusación, era una simple pregunta que me hizo hundir el dedo por completo y temblar. Mis dientes se apretaron y una gota de saliva salió de la comisura de mi labio.Me iba a derretir.―Y-yo…Detuve la intrusión porque no podía pensar con claridad. Aspiré hondo y agité la cabeza, mi cabello cubrió mi rostro.―Hace algunos años. Yo… no he estado con un hombre en mucho tiempo.Ni siquiera Dan me penetró, así que, para fines prácticos, no podía decir que fue un año y medio atrás, sino mucho antes.Jadeó masculino y su resoplido se metió en mi sistema para alzar el fuego en mi vientre.―Por eso estás tan apretadita, ¿verdad? Mierda, quiero comerme tu coñito, meter la lengua en
El pulso se me disparó, mi boca se abrió en una pequeña O y el calor de la habitación aumentó hasta que mis mejillas se sonrojaron.En primer plano tenía su cuerpo fibroso, con la camisa abierta, los pantalones bajados y la erección grande, firme, durísima, con la piel pálida y la punta sonrojada y perlada en líquido preseminal, sostenida por su gran palma que la rodeaba y resaltaba sus venas, tanto las de su mano, antebrazo, así como las de su tronco que iban casi desde la base de su virilidad.Mis ojos se desenfocaron por un segundo y me sentí muy cubierta y desnuda, todo al mismo tiempo, en especial cuando la bata se deslizó de mi hombro y mostró uno de mis pechos grandes, llenos, que se tensó con la vista de su cuerpo.―Parece que mi pequeña y bonita novilla nunca ha visto una polla ―se burló con la voz ronca.Su mano se movió con holgura alrededor de su tronco y tuve que parpadear para concentrarme en sus palabras.El calor sofocó mis entrañas y mi piel sonrojada fue la única res
La piel se me erizó, mi cuerpo se estremeció con un fuerte escalofrío de puro terror.Y por eso Lorena siempre era cuidadosa con ciertas cosas. Verifiqué el usuario y lo bloqueé de inmediato. Hice una captura para el técnico y le envié un mensaje para que impidiera que se volviera a registrar con otro usuario y bloquease la IP.Solté la portátil, no quise seguir viendo más, aun cuando me fijé que a muchos les pareció asquerosa su insinuación. Me calmó saber que la mayoría no lo apoyó.Había pasado por suficientes experiencias negativas para saber que no quería más, así que, a pesar de que era domingo por la tarde, casi noche, y me sentí sola encerrada en el departamento, no quise salir.El viernes, sin ir más lejos, me paseé por la biblioteca para buscar a mi profesor favorito. Claro está, no lo hallé. Desde el jueves no supe de él, y el nerviosismo me torturó. Mi cabeza se llenó con mil ideas y, por supuesto, quise distraerme, de allí que me metiese al foro.Sacudí la cabeza y me fui







