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last update publish date: 2026-09-18 03:36:54

Y soñé con un día solo hacerlo para un hombre.

¿Sería algo parecido a lo que hice con Dan?, ¿o una pasión más caliente, como la que me recorrió con el usuario 4.15741, que me dominaría?

En ese instante, mis ojos se enfocaron en mi compañero y amigo. ¿Le gustaría tenerme como su vaquita?, ¿tendría ese fetiche con los pechos, con mis senos?

Sonreí más grande y puse más atención a sus palabras, deteniéndome en cada aspecto positivo no solo de su imagen, sino de su personalidad, porque quise sentir
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  • La favorita del Profesor   71

    Y soñé con un día solo hacerlo para un hombre.¿Sería algo parecido a lo que hice con Dan?, ¿o una pasión más caliente, como la que me recorrió con el usuario 4.15741, que me dominaría?En ese instante, mis ojos se enfocaron en mi compañero y amigo. ¿Le gustaría tenerme como su vaquita?, ¿tendría ese fetiche con los pechos, con mis senos?Sonreí más grande y puse más atención a sus palabras, deteniéndome en cada aspecto positivo no solo de su imagen, sino de su personalidad, porque quise sentirme atraída por él, porque quería advertir la urgencia de ser devorada por sus labios, por su cuerpo, aunque en ese instante, mi corazón no se saltó ni un solo impulso, mi sangre no se calentó y mi sexo no se estremeció.….Lloriqueé por lo bajo y desarticulé el cuello. Me dolía desde la espalda hasta la cabeza.Repasé con los ojos la pila de libros frente a mí. Tenía demasiados en la mesa, demasiados libros nuevos y viejos en los que no podía hallar la respuesta que estaba buscando para el enfoq

  • La favorita del Profesor   70

    ―No te preocupes, siempre seré tu amigo. Eres alguien especial para mí. Y no me importa que sea unilateral. Solo quiero estar para ti, oler tu cabello y sentirte a mi lado, como amiga o lo que decidas.Cerré los ojos un segundo y luego me prendé de los suyos y lamenté no poder sentirlo de otra forma. Lamenté dejar que volviera a besarme, esa vez en la mejilla, y se despidiera como el caballero que era.Entré al departamento, cansada, con los ojos vidriosos, triste de diferentes formas; derrotada y con los hombros hundidos. Fui a la ducha, directo y sin escalas, tiré la ropa y los tacones al desnudarme antes de llegar al baño, donde me lavé hasta que la sensación de las manos y boca de otro hombre se fue por el drenaje. Limpié su saliva de mi cuello, sus dedos que hurgaron mis pechos. Lavé mi piel, hasta que no quedó rastro de sus esencias.Me toqué los labios con la punta de los dedos y juré que, si no encontraba la electricidad que me hizo falta al sentir a David envolviéndome con ta

  • La favorita del Profesor   69

    David se acercó y, sin que pudiera decir nada, me tomó en sus brazos. Gemí cuando me elevó del suelo y me aferré a su cuello por instinto.Sonrió risueño.―¿Qué haces? ―pregunté aturdida por la fuerza de sus brazos que me sostuvieron como si pesara lo mismo que una pluma.―Pareces un cervatillo recién nacido. No soy tan necio para no darme cuenta de que ni siquiera puedes caminar.―Pero peso mucho ―contraargumenté por lo bajo.Mi rostro se incendió por la vergüenza, pero su pecho calientito y mi falta de fuerza me convencieron de guardar silencio para que me llevara hacia el departamento.―En realidad, eres más liviana de lo que creí ―comentó e hizo un mohín extraño en el que ladeó la boca.Chisté y negué con la cabeza.Me pegué a su pecho y descansé la cabeza cuando subimos por el elevador.―Siento… no ser mejor.No quise decirlo más claro, no podía, no me salió.―Lo sabes, ¿cierto? Sí, bueno, es verdad, me gustas mucho, Niki ―indicó en un suspiro.Alcé los ojos, sonreía, sus ojos en

  • La favorita del Profesor   68

    »Sí, justo como las que te gustan ver. Es de un chico que es enviado al espacio…Y seguí narrando una película que vi hacía mucho tiempo, de la que ya no me acordaba del todo. Los pies me dolieron, se me deslizaron dentro de los tacones, hasta que las tiras estrangularon el empeine. Se me hincharon y pulsaron del esfuerzo.Por suerte, tras unos minutos, llegué al punto de encuentro. El tipo seguía a mis espaldas, se alejó unos metros cuando nos encontramos con una pareja que pasó a mi lado sin vislumbrar el aprieto en el que me encontraba.No esperé ni cinco segundos cuando un coche redujo la velocidad.―¡Ya te vi! ―exclamó triunfal David.Respiré hondo.David se detuvo frente a mí y se bajó del coche en cuanto me vio.El tipo se escabulló, lo vi desde el cristal de las vitrinas de una boutique frente a la que me detuve.David se apresuró a mi encuentro y, sin que esperase una muestra de afecto, se lanzó para envolverme en sus brazos. Me abrazó con tal fuerza que quedé tiesa junto a s

  • La favorita del Profesor   67

    Parpadeé y oteé alrededor.No sabía dónde me encontraba, pero los edificios no se parecían a los que conocía. La respiración se me descontroló, mi corazón se estrujó en mi puño y, en medio de las solitarias calles, me derrumbé.Lágrimas como cristales salieron de mis ojos que ardieron, quemaron mi piel y se deslizaron hacia el asfalto. Me encogí, sintiéndome estúpida por creer que era buena idea buscar algo que solo conseguí una vez por casualidad, algo que llegó y se difuminó cuando lo quise de verdad, sin importarme nada más que esa conexión que creí sentir.No, no lo entendí. Era una estúpida por anhelar a un hombre creado por ceros y unos, por algo que no existía, alguien que vivía más en mi cabeza. Lo era, era una idiota por creer que tendría una mirada como la de un profesor que me detestaba y…Lloré con desesperación, hasta que alguien se agachó a mi lado y casi trastabillo al encontrarme con sus ojos a unos centímetros de mi rostro.―¿Y está mariposita tan bonita qué hace sola

  • La favorita del Profesor   66

    ―¿Vas a pedir, preciosa? ―gritó por encima de la música.Era un tipo alto, musculoso, de tez bronceada, cabello oscuro y ojos cafés bastante brillantes. Sí, era atractivo y al menos no parecía un degenerado como el segurata, así que le sonreí y asentí.―Vamos, métete y pide lo que quieras.Me dejó un hueco entre la barra y su cuerpo y me metí para llegar a los cantineros que se desvivían por atender.El tipo se pegó a mi espalda, más bien a mi trasero, pero no se movió. El calor me recorrió, un cosquilleo diferente me electrizó las células y moví las caderas cuando traté de adelantarme más a la barra para que una de las cantineras me viera.No sabía qué pedir, pero la cerveza parecía una buena opción.No solía consumir alcohol porque podía agriar la leche, pero al menos esa noche me alocaría un poco. O eso me aseguré cuando pedí la cerveza y me atendieron al instante.El hombre se movió a mi espalda y ronroneó contra mi oído cuando me moví más.Lo hice sin querer, pero él lo tomó como

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