Compartir

Capitulo. 12

Autor: Belladonna
last update Fecha de publicación: 2026-10-19 23:56:53

Pov Bianca

Los preparativos de la boda se convirtieron en mi escudo protector. Me aferré a cada cita con los diseñadores, a cada reunión con los proveedores de flores y a cada informe en la oficina como si me fuera la vida en ello, asegurándome de no pisar jamás un pasillo o una estancia a solas.

Cuando Lorenzo no podía acompañarme, me trasladaba con su chofer o rodeada de asistentes. Pero la mansión por las noches era otro terreno, uno donde Valentino jugaba a acecharme sin cruzar la línea que despertara las sospechas de su padre.

—Bianca, ¿puedes revisar las confirmaciones de las mesas de la familia? Hay un par de cambios que mi padre mencionó —dijo Valentino una noche, cruzándose en el recibidor mientras yo caminaba con una libreta en la mano.

Me detuve en seco, manteniendo una distancia prudente y la vista fija en las páginas impresas.

—Ya me encargué de eso esta tarde. Todo está al día —respondí con una voz gélida, sin levantar la vista para mirarlo a los ojos.

Él dio un paso al frente, con esa media sonrisa cínica pintada en los labios que tanto detestaba.

—Qué eficiente eres, mami... Da gusto ver cómo te preparas para el gran día. Aunque pareces huir de mí todo el tiempo, ¿a qué le temes?

—No le temo a nada, Valentino. Simplemente no tengo tiempo que perder en tonterías —le espeté con desprecio, girándome de inmediato sobre mis tacones—. Buenas noches.

—Como digas... pero el tiempo corre y la boda está cada vez más cerca —murmurł a mis espaldas con voz burlona, dejándome con el corazón acelerado mientras aceleraba el paso hacia mi habitación.

Al día siguiente, la escena se repitió en la cocina mientras esperaba que el personal me sirviera el café.

—¿Tan ocupada estás que ni siquiera miras a tu alrededor? —su voz ronca me sorprendió justo al lado de mi oído, haciéndome dar un salto.

Dejé la taza sobre la encarnación con fuerza, dándome la vuelta de golpe.

—Aléjate de mí, Valentino. Te lo advierto, si vuelves a acercarte así cuando Lorenzo está cerca...

—¿Qué vas a hacer? ¿Decírselo a papá? —me interrumpił con una risa sorda, inclinándose un poco hacia mí con total insolencia—. Sabes perfectamente que no puedes arriesgar tu preciada boda. Solo estás ganando tiempo.

—Estoy donde quiero estar —le contesté entre dientes, sintiendo la rabia burbujear en mi garganta.

—¿Segura? Porque anoche escuché cómo te consolabas en su cama, y apuesto a que cerrabas los ojos imaginando otra cosa —siseó con una malicia pura.

Antes de que pudiera lanzarle un insulto o una bofetada, los pasos pesados de Lorenzo resonaron en el pasillo que conectaba con la cocina.

En cuestión de segundos, la expresión de Valentino cambió por completo a una fachada de fingida cordialidad, mientras yo me apresuraba a tomar mi bolso y dar media vuelta.

—¡Buenos días, amor! ¿Listo para salir a la oficina? —le pregunté a Lorenzo con una sonrisa brillante y forzada en cuanto apareció en el umbral, pasando por el lado de Valentino sin dignarme a mirarlo de nuevo.

 

La noticia llegó a primera hora de la mañana, mientras desayunábamos en el comedor principal. El teléfono satelital de Lorenzo comenzó a vibrar con insistencia sobre la mesa de caoba. Su rostro, habitualmente sereno y calculador, se ensombreció a medida que escuchaba los reportes desde la sede corporativa en Washington.

—Maldita sea... un problema grave con las licencias de la filial —masculló Lorenzo, pasando una mano pesada por su rostro antes de cortar la llamada y volverse hacia mí con una expresión de genuino fastidio—. Bianca, lo siento en el alma, pero tengo que volar a Washington de inmediato. Hay una crisis que solo yo puedo apagar en persona.

El corazón se me detuvo un segundo antes de latir desbocado. El pánico me recorrió la columna vertebral, pero intenté disimularlo de inmediato, aferrándome a su brazo con desesperación fingida.

—¿A Washington? No, Lorenzo, por favor... llévame contigo —le supliqué, pegándome a su pecho con los ojos bien abiertos, buscando cualquier resquicio para escapar de esa casa—. No quiero quedarme aquí sola, te extrañaré demasiado y quiero estar a tu lado...

Lorenzo me acarició la mejilla con una mezcla de afecto y firmeza, negando con la cabeza mientras se ponía de pie para ordenar sus cosas.

—Mi amor, no seas infantil. Solo faltan unas semanas para la boda, tienes que terminar con los últimos proveedores, supervisar el banquete y estar al frente de la oficina aquí. No puedes dejar todo tirado por un viaje de dos o tres días.

—Pero...

—Nada de peros —me cortó con una sonrisa indulgente, dándome un beso rápido en los labios antes de tomar su maletín y caminar hacia la salida—. El chofer te dejará en la oficina y tendrás seguridad de sobra. Volveré antes de que te des cuenta.

Lo vi alejarse por el pasillo, escuchando el eco de sus pasos y el rugido de la camioneta que se ponía en marcha segundos después.

Me quedé de pie en medio del recibidor enorme, sintiendo que las paredes se me venían encima.

—Maldita sea... —siseé entre dientes, con las manos hechas puños y el estómago encogido de pura rabia y terror.

Estaría sola.

 

Completamente atrapada en esa mansión con ese demonio, y ahora ya no tenía a Lorenzo para usarlo como escudo protector.

 

Me dejé caer en el sillón, sintiendo el peso del silencio absoluto en la mansión. El viaje repentino de Lorenzo me había dejado desprotegida, a merced de Valentino y sin ningún escudo.

No podía permitirme ser la presa. No confiaba en sus juegos maliciosos, pero lo que más me aterraba era saber que tampoco confiaba en mí misma y en la forma en que mi cuerpo traicionaba a la razón.

Si me quedaba a la defensiva, estaba perdida. Tenía que trazar un plan inmediato para poner las reglas del juego antes de que él volviera a cruzar la puerta.

Continúa leyendo este libro gratis
Escanea el código para descargar la App

Último capítulo

  • La joya corrupta del patriarca: Obsesión de mi hijastro   Capitulo. 22

    Pov BiancaCaminé entre los invitados con paso firme, sintiendo la mirada pesada de Valentino ardiendo en mi espalda, y me detuve junto a Lorenzo, quien charlaba animadamente con unos socios.Me acerqué a su oído, rozando su mejilla con los labios y adoptando el tono más seductor y susurrante que pude encontrar.—Es hora de irnos... Me muero por hacer el amor con mi esposo.Lorenzo soltó una risa ronca y encantada, mirándome con un deseo evidente en los ojos. Dejó un beso suave y posesivo en mis labios antes de responder:—¿Cómo decirle que no a mi esposa?Me dio un apretón cariñoso en la cintura y continuó:—Ve a cambiarte.Miré el voluminoso y pesado vestido de tul blanco que llevaba puesto.—Claro...—Pues sube y nos vemos en la entrada —añadió él con una sonrisa cómplice—. Las maletas ya están en la limusina.Subí las escaleras a toda prisa, esquivando a los últimos invitados que merodeaban por el pasillo, y me encerré en la habitación.Me quite el pesado vestido de novia y lo dej

  • La joya corrupta del patriarca: Obsesión de mi hijastro   Capitulo. 22

    Pov BiancaUna mano cálida se posó con suavidad en mi espalda, sacándome de golpe de mis pensamientos.Me giré sobresaltada y me encontré con la sonrisa amable de Lorenzo.—Aquí estás, mi amor —dijo con esa ternura que de repente me supo a culpa—. La música ya empezó y los invitados nos esperan para el primer baile. ¿Me concedes esta pieza?Tragué saliva, obligando a mis músculos a relajarse y forzando una sonrisa que me costó la vida.—Claro que sí... vamos.Me condujo hasta el centro de la pista iluminada bajo las tenues luces de la mansión. Me rodeó la cintura con firmeza, atrayéndome hacia su pecho, y comencé a moverme al compás de la melodía romántica, fingiendo ser la esposa perfecta.Pero mientras apoyaba la cabeza en su hombro, mis ojos se desviaron involuntariamente hacia la esquina del salón.Valentino estaba allí, bailando con Sofía.La tenía pegada al cuerpo, con una mano apoyada en su cadera y una expresión de fría indiferencia, hasta que levantó la vista y me encontró mi

  • La joya corrupta del patriarca: Obsesión de mi hijastro   Capitulo. 21

    BiancaLa ceremonia civil transcurrió con impecable perfección. Firmé el acta, sonreí y acepté el beso de Lorenzo ante los aplausos de todos.Pero bajo el tul blanco, mi cuerpo ardía.Sentía el rastro tibio de Valentino escurriéndose entre mis muslos, recordándome a quién pertenecía realmente. Durante el brindis, busqué sus ojos entre la gente; él me miraba desde una esquina con una sonrisa lenta y posesiva.La fiesta apenas comenzaba, pero lo único que deseaba era que Lorenzo se durmiera para correr a buscarlo.La recepción avanzaba entre copas y felicitaciones. Estaba de pie junto a Lorenzo, fingiendo atender a los invitados, cuando escuché pasos firmes a nuestras espaldas.Alcé la vista para encontrarme con Valentino. Lo miré un segundo, traicionada por el deseo que aún me quemaba por dentro, hasta que bajé la mirada y vi su mano entrelazada con otra.Detrás de su hombro apareció una chica rubia, de facciones delicadas y una sonrisa angelical, con aire de no romper un plato.Me que

  • La joya corrupta del patriarca: Obsesión de mi hijastro   Capitulo. 20

    Pov BiancaLa mañana de la boda se extendía con una calma extraña sobre la mansión.Estaba frente al espejo contemplando mi vestido clásico de novia. Faltaban cuarenta y cinco minutos para la firma y Lorenzo se terminaba de arreglar en otra habitación.Un clic seco rompió el silencio. La puerta se abrió despacio.Alcé la vista en el reflejo.Valentino estaba en el umbral, con el traje oscuro ligeramente desalineado y una sonrisa peligrosa. Me recorrió de arriba a abajo con la mirada.Cerró la puerta tras él y dio un paso al frente.—Ya regresé, mami —susurró con voz ronca.Lo miré a través del espejo, cruzando los brazos sobre la tela blanca del vestido.Una sonrisa cínica se dibujó en mis labios.—No me digas que vienes a pedirme que no me case y que escape contigo...Valentino soltó una risa baja, cargada de burla. Dio un paso más hasta quedar a espaldas mías, reflejándose a mi lado.—Jamás le haría eso a mi padre.Lo miré de reojo, sintiendo cómo el sarcasmo me quemaba en la lengua

  • La joya corrupta del patriarca: Obsesión de mi hijastro   Capitulo. 19

    Pov BiancaLos días siguientes fueron raros. Lorenzo estaba más presente en la casa por los preparativos de la boda, y Valentino se movía con una normalidad que me ponía nerviosa. No me buscaba de forma obvia. No me escribía.No me miraba de más cuando estábamos los tres. Pero cada vez que pasaba cerca de mí, aunque fuera en la cocina o en el pasillo, sentía esa tensión silenciosa.Una tarde Lorenzo tuvo que salir a una reunión con el abogado. Me quedé en el estudio revisando unos contratos de los proveedores cuando Valentino entró sin tocar. Cerró la puerta detrás de él y se apoyó en ella.—¿Estás ocupada? —preguntó, con esa voz baja.—Sí —contesté, sin levantar mucho la vista de los papeles—. Y tu padre puede volver en cualquier momento.Él no se movió. Se quedó ahí, mirándome.—No vine a cogerte —dijo, casi divertido—. Solo quería ver si seguías fingiendo que no piensas en mí.Levanté la mirada. Él sonrió de lado, se acercó solo un poco y dejó una mano sobre el escritorio, cerca de

  • La joya corrupta del patriarca: Obsesión de mi hijastro   Capitulo. 18

    Pov BiancaValentino se quedó completamente quieto dentro de mí. Su mano seguía tapándome la boca, pero ahora la presión era distinta, más de advertencia que de placer. El agua seguía cayendo, cubriendo un poco el sonido de nuestra respiración.Desde la habitación, Lorenzo volvió a hablar, más cerca.—¿Bianca? ¿Estás bien?Valentino acercó la boca a mi oído y me susurró, muy bajo:—Dile que no. Que ya casi sales.Tragué saliva. Él sacó la mano de mi boca despacio. Yo respiré hondo, tratando de que la voz me saliera normal.—Estoy bien —dije, un poco más alto—. Ya casi termino. No hace falta que entres, cariño. Salgo en un minuto.Hubo un segundo de silencio. Valentino no se movió. Seguía dentro de mí, duro, el pecho pegado a mi espalda.—Está bien —contestó Lorenzo desde el otro lado de la puerta—. Te espero abajo. Quiero mostrarte algo de la boda.Escuchamos sus pasos alejarse. Valentino soltó el aire despacio contra mi cuello. No se apartó.—Buena chica —me murmuró.Yo seguía con la

Más capítulos
Explora y lee buenas novelas gratis
Acceso gratuito a una gran cantidad de buenas novelas en la app GoodNovel. Descarga los libros que te gusten y léelos donde y cuando quieras.
Lee libros gratis en la app
ESCANEA EL CÓDIGO PARA LEER EN LA APP
DMCA.com Protection Status