INICIAR SESIÓN―¿!Mérida¡? ¿Tú? ¿Quieres tatuarte? ―dice con asombro.
¿Tatuarme? Pienso mientras veo a Harley con guantes de látex, sosteniendo con una mano la maquina tatuadora y con la otra una gasa blanca medio manchada de negro.
―¡Claro! ¿Por qué no? ―le contesto sin pensarlo, movida por esa estúpida necesidad de encajar.
―Está bien, como quieras. Mira si hay algo que te guste. Me dice señalando una pila de hojas y revistas sobre una pequeña mesita y luego sigue tatuando a la chica.
Miro los diseños de tatuajes en cada una de las páginas de las revistas y fotografías sueltas. La verdad, nunca se me había pasado por la cabeza tatuarme, pero la idea de hacerlo empieza a parecerme fascinante.
―¿Ya te decidiste? ―me pregunta Harley mientras desarma la máquina.
Ha pasado casi una hora. La chica en la camilla se levanta, se para frente a un espejo y se pone de costado tratando de mirar su espalda
―¡ Ha quedado increíble! ― dice emocionada. Se acerca a Harley, le da un beso en la mejilla, saca unos billetes de su brasear y se los pone en la mano. Coge su ropa y empieza a ponérsela.
―Quiero este ―le digo a Harley señalando un ancla en una de las revistas ―pero le agregas dos corazones; uno grande y uno pequeño.
―¿Dónde lo quieres?
―En el cuello.
―Bien. Siéntate aquí, en el borde ―dice Harley dándole unas palmaditas a la camilla.
Me siento y recojo mi cabello mientras Harley prepara todo. Después de unos minutos me muestra el diseño a la espera de mi aprobación. Es hermoso así que sonrío.
Harley se acerca.
―¿Aquí? ―pregunta mientras acaricia mi cuello, debajo de la oreja dibujando un círculo con la con la yema de su dedo. Se me pone la piel de gallina. Me doy cuenta de que estar cerca de Harley me produce ciertas sensaciones y enseguida pienso en Patrick.
―Sí, justo ahí ―respondo con la voz temblorosa.
―Recuéstate
Comienza el zumbido y siento un leve pinchazo que se va convirtiendo en una raspadura intensa, como si lijaran mi piel. Harley está sentado a mi lado con la mitad superior de su cuerpo inclinada hacia el mío; está muy cerca de mí, su respiración tibia se diluye sobre mi piel dolorida.
―Si quieres que pare solo dime ―me dice
―Estoy bien
En realidad no lo estoy, tengo poca tolerancia al dolor y esta aguja, aunque diminuta, me causa una terrible molestia. Si, quisiera descansar un rato, pero también quiero que esto termine cuanto antes para que Harley ya no esté tan cerca de mí. Pasan unos veinte minutos más.
―Ya está ―dice Harley alejándose.
Yo me siento, él me da un espejo de mano.
―Me encanta ―digo sonriendo cuando veo el reflejo
De verdad me encanta. Un ancla me parece un símbolo perfecto de firmeza, un recordatorio de que ninguna situación difícil debería hacerme rendir jamás. Además, se supone que un ancla también representa un vínculo muy fuerte. Esta pequeña marca en mi cuello me recuerda el nudo inexorable que me ata ese pequeño que hace cinco años atrás dejé en un hospital, y que estoy decidida a encontrar. Por difícil que me lo pongan nada ni nadie me impedirá hacerlo.
―¿Por qué un ancla? ―me pregunta Harley con gran expectación en su mirada
―No sé. Me pareció lindo ―respondo
―¿Sabes que no se borra verdad? ―pregunta frunciendo el ceño.
Sin duda le resulta irritante que me haya tatuado solo porque sí. ¿Será que cada uno de sus tatuajes tiene un significado especial? Pienso en la primera vez que lo vi, tuve que esforzarme por no mirar el tatuaje de su abdomen ¿qué significado tendrá para él?
Estoy sentada en la camilla. Harley se para en medio de mis dos piernas que están un poco separadas, ladea su cabeza para mirar el tatuaje, pone un pequeño parche blanco sobre la tinta y recarga ambas manos sobre mis muslos
―Listo ―dice con un tono de alivio; como si él también hubiese estado desesperado por ponerle fin a este momento íntimo.
Cojo su mano acomodándola sobre la mía como a punto de iniciar una sesión de quiromancia
―¿Y éste que significa? le pregunto tocando un tatuaje en su muñeca
―Es un…
―Un Uróboro, eso lo sé ―le interrumpo y agrego; ―el ciclo eterno de las cosas, la lucha eterna o algo así. Pero para ti ¿Qué significa? ¿Por qué te lo tatuaste?
―No lo sé. Me pareció lindo ―dice en tono burlón fingiendo una voz aguda. Reímos.
―Ya, enserio ―le digo. Él me mira, está muy cerca de mí.
Me inclino hacia adelante acortando la distancia entre su boca y la mía. Nuestros labios rozan ligeramente.
―Ya quisieras ―dice y se aleja.
―Eres un capullo ¿lo sabías? Claro que lo sabes deben decírtelo todo el tiempo. ―Me pongo de pie y salgo de la habitación.
Estoy avergonzada, enojada, pero al mismo tiempo aliviada de que no haya pasado a nada. Aunque no estoy con Patrick, estoy segura de que besar a Harley me habría pesado en la conciencia. He bajado las escaleras y estoy rodeada de toda esta gente desconocida. Camino hacia la entrada principal. Amy me coge del brazo
―Mérida ¿A dónde vas? ―me dice
―Lo siento, me voy a casa
― ¿Sola? Espera, le pediré a Harley que te lleve
―Oh no, no hay problema, vivo cerca ―Amy pone cara de no comprender nada.
―Es decir…tengo una casa por aquí cerca. Si quieren me acompañan.
―¿Que tienes una maldita casa en este vecindario? ¡Por Dios! ¿Eres una empresaria exitosa y no nos habías contado nada? Claro que te acompañamos. Le avisaré a Harley.
―!No! ―digo tajante. Amy frunce el ceño ―es queee… está ocupado―digo con un tono más suave ― no quiero que venga con nosotras, no quiero verle la cara, pero tampoco quiero que Amy se entere de que le salté encima a su hermano y que él me rechazó.
―Oh claro. Le diré que me llame cuando se desocupe.
******
―Menudo drama todo esto de tu padre muerto y tu amigo que resultó ser tu hermano ―dice Amy.
Estoy sentada muy cerca de la alberca con Amy y JJ, aparte de ellas no conozco a ninguno de los presentes, es como si toda la maldita fiesta de la que quería salir corriendo se hubiese trasladado a casa de mi padr… a mi casa. Solo que ahora tengo el derecho y la potestad de echarlos a todos. Por un momento lo pienso; ponerme a gritar como una maldita loca que salgan todos de mi propiedad. Le doy un trago largo a la botella que tengo en la mano.
―Sí, menudo novelón ―le contesto a Amy que ya ha entablado otra conversación con JJ.
Llevo la botella a mi boca otra vez, pero solo unas cuantas gotas humedecen mis labios ¡Joder! Me acerco a un chico y le arranco la botella de las manos, le doy un trago y se la regreso. Él sonríe. Le estampo un beso y aunque el pobre no se lo esperaba, responde sin pisca de resistencia. Su lengua sabe a cerveza y menta. En cuestión de segundos estoy a un metro de distancia de este chico que resultó ser un excelente besador. No tengo idea de lo que ha pasado, el chico cae al piso, alguien me coge por el brazo y me lleva a rastras.
―¿Qué coño te pasa? ―pregunta Harley
―¿Qué coño te pasa a ti? ¿Quién te crees para…
―Te comportas como un crío ―me interrumpe
―No es tu problema Harley ―le grito, pero aunque ya me ha soltado el brazo camino un buen rato detrás de él.
―Sube al auto, te llevaré a casa
―La verdad, prefiero quedarme.
―Está bién…―recarga ambas manos en el capó del coche dándome la espalda ―como quieras― agrega mientras gira hacia mí. Se lleva ambas manos a la cabeza, hunde sus dedos en su cabello revuelto.
Yo resoplo frustrada.
*****
Despierto en lo que parece una Suit de lujo con todo y servicio al cuarto. Pero el lugar no me es por completo ajeno. Es una de las habitaciones de la casa de mí… de mi casa. Me asomo por una de las ventanas, puedo ver hacia la alberca; hay un par de personas haciendo limpieza.
Llevo puesta una camisa de hombre que apenas cubre mis muslos y está impregnada de un aroma que me es muy familiar. Bueno, decir que este olor me es familiar es poco, en realidad es más que eso, es un aroma del que tengo necesidad. Es su olor; la camisa que llevo puesta sin duda es de Patrick. Respirar su esencia calada en mi cuerpo hace resonar en mi mente su presencia, sus labios, lo mucho que lo extraño. No recuerdo que pasó anoche, Harley se marchó y yo volví a la fiesta; esa es la última escena en mi mente.
Salgo de la habitación a hurtadillas, tal vez Patrick aún está por ahí, y con él, las respuestas a las tantas preguntas que me hago en este momento ¿Cómo supo dónde estaba? ¿En qué momento llegó hasta aquí? ¿Me vio con Harley? O peor aún ¿me vio besando a ese chico? ¿Cómo terminé con esta camisa puesta? ¡Joder! Esto se me está volviendo una maldita costumbre. Me acerco a las barandas de las escaleras, escucho voces.
―Claro cariño, podrás nadar en la piscina en cuanto despierte nuestra amiga. ―Es una voz femenina, tiene un acento bastante marcado; pronuncia las erres en cada palabra como con un gruñido suave
― S'il vous plait, euh…por favor ¿puedo ir ahora? ―le contesta una encantadora vocecilla con un acento parecido al de la mujer
¿Quiénes son estas personas? ¿Qué hacen en mi casa? Bajo la mita de las escaleras y me asomo un poco, no logro verlos.
―Adrien, creo que hoy no será. Dudo que Mérida despierte ahora. Será otro día campeón. Vamos Paulette, es mejor que nos marchemos, creo que ni siquiera ha sido una buena idea. ―Es la voz de Patrick, si está aquí. Y está con Paulette, genial.
Doy media vuelta, subo un escalón, dos, tres…
―!Mérida! ―dice Patrick
―!Joder! ―grito sorprendida; me atraparon
―!Joder! ―repite el pequeño con un grito eufórico. Paulette suelta una risita ahogada.
―Patrick ―hago una pausa, suspiro y empiezo a bajar las escaleras, finjo estar perfectamente cómoda con la situación― tú debes ser Paulette, Patrick me ha hablado mucho de ti, me acerco y le doy un beso en cada mejilla― y tú debes ser ehh.. ¿Adrien? ―le digo al pequeño señalándolo con mi dedo índice en forma juguetona; como si lo apuntara con una varita mágica ―guao, pero eres más guapo de lo que me había dicho tu padre. Pero, porque no vamos a la cocina y me cuentan a que debo esta linda visita.
Hago mi mayor esfuerzo por fingir ser un sol, y en cuanto les doy la espalda pongo los ojos en blanco, muero por decirle a Patrick que se vaya con su….linda familia
Paulette ha llevado a Adrien a jugar al jardín. Patrick me ha contado lo que pasó anoche
―Lo siento, no debí llamarte. No volveré a molestarte, menos ahora que sé que estás con tu hijo y con… Paulette ―digo su nombre con pesar― deberías irte, te están esperando.
―Está bien ―dice Patrick decaído. Me resulta decepcionante que no insistiera en quedarse.
―Sí, te acompaño a la puerta.
******
He subido las escaleras, quiero entrar en la recamara y dormir por el resto del día. Pero entonces veo a Amy salir de una de las habitaciones.
―!joder! ¿Yo también luzco así de mal?
― No sabías que tenías tan buen sentido del humor ―me dice algo borde
―!¿Qué?! ―No entiendo por qué me habla así
―¿No recuerdas nada de anoche, verdad? ―Amy sonríe ―te has puesto como una cuba. JJ te ha preguntado si te has liado con Harley y te has vuelto loca, la pobre se ha ido casi llorando.
Me llevo la mano a la frente
―Lo siento Amy, no recuerdo nada.
―Sí, no pasa nada. Ver cómo te bañabas en vómito después de que te sacaron de la pisicna lo compensó todo.
―Sí, esa parte ya me la ha contado Patrick
―Ah tu chico, sí, es lindo. Te ha metido en la ducha y esperó a que te quedaras dormida para marcharse.
―Sí, así es Patrick. Por favor dile JJ que lo siento mucho…
―Sí, le diré en cuanto me conteste el jodido teléfono.
******
Al terminar la incómoda conversación con Amy entro a la habitación y me tumbo en la cama. Cierro los ojos, pero no puedo conciliar el sueño, me asomo por la ventana, las personas que limpiaban ya no están, pero hay un hombre de pie junto a la alberca, está vestido por completo de negro. Salgo de la habitación como una bala, para cuando llego al jardín el hombre se ha ido, me apresuro hacia unos arbustos que se mueven. El suelo está lodoso, resbalo y me golpeo la cabeza con una piedra, todo se oscurece. Despierto con el sonido de mi espalda rozando el suelo. Mis abundantes rizos negros llueven sobre mi rostro y cuando intento retirarlos me percato de que alguien me sujeta ambas manos, empiezo a moverme. Me libera, pero antes de que pueda levantarme me patea en el estómago. Justo cuando recupero el aire y siento que puedo huir, un crujido retumba en mis oídos; mi cráneo quebrándose, ni siquiera lo vi venir.
La chica de abundantes rizos negros y pecho generoso está tirada a mis pies con la cabeza hecha añicos.
―¡JJ! ―grito al despertar
―Hola Mérida ―el doctor Black me saluda en cuanto entro en la habitación ―¿cómo han estado?― Hemos estado mejor ―le contesto―¿Alguno quiere hablar hoy?―Anya. Anya siempre quiere hablarle, pero ya sabe cómo se pone―Pues escuchemos a Anya.La sesión con el doctor Blake transcurre con normalidad, he podido desahogarme respecto a la ansiedad que me ha causado el viaje que haré hoy. Anya se ha quejado de que no ha tenido sexo en mucho tiempo, habló de Harley otra vez y de cómo lo rechacé cuando se me declaró.―Quise que fuera solo sexo, pero siento que no puedo estar sin ti, Mérida. Dame una oportunidad, que tengas un hijo con Patrick no quiere decir que tengas que estar con él ―fueron las palabras de Harley. Pero yo fui tajante―Lo siento Harley, amo a Patrick y no sé si pueda amar a alguien más de esa fo
Regreso los álbumes a su lugar y cierro la casa. Harley permanece aún sentado en las escaleras que dan del porche hacia la salida.―Vamos ―le digo con autoridad y el se levanta enseguida.Harley ha estacionado su auto justo enfrente de mi casa. Espero a que el suba para que abra el seguro y subo en el asiento de adelante. He guardado la foto de Johnny en mi bolsillo.―Y ¿a dónde vamos?―A casa de Johnny―¿y eso dónde es?―tú conduce, yo te guío.Harley se limita aconducir sin hacer más preguntas. Por lo menos le advertí que me comportaría de forma extraña. En mi cabeza se gesta una discusión entre Sofía y Dante―¿Sabías de esto? ―le pregunta Sofía a Dante.―¿Cómo iba a saberlo? Esto es tan extraño para mí como para ti. Pensé que Johnny nos cuidaba
―Llévame a mi departamento por favor ―le digo a Patrick mientras me pongo el cinturón de seguridad. Él me mira confundido ―quiero estar sola, por favor― le lanzo una mirada un poco borde.No sé por qué me siento de esta forma. Solo quiero llegar a casa, dormir un poco y olvidarme de las personas por un buen rato.*******Estoy en mi departamento, sola, tal como quería. Pero estar sola no me ha hecho sentir mejor, al contrario. No puedo dormir, cambio de canal cada dos minutos y me muerdo las uñas sin parar. Me fulmino a mí misma con preguntas como ¿Por qué el arma que guardaba en mi departamento es de Johnny? ¿Se la he pedido yo? ¿Él me ha sugerido tenerla? Y si es así ¿con qué intención?―No ha hecho nada malo ―dice Dante mientras yo me planteo todas estas incógnitas―¿Quién?
Escucho pasos ingresando a la casa al trote. Abro los ojos y veo a cinco uniformados entrar. Apuntan sus armas hacia Olivia por un par de segundos. Ella todavía apunta el arma hacia el cadáver de Ryan, pero en cuanto nota la presencia de los oficiales, se asusta, tira el arma y se sienta en el piso. Llora con desespero.Una mujer del grupo de policías enfunda su arma y se acerca Olivia, se pone a su nivel arrodillándose frente a ella―Tranquila nena, todo estará bien ―le susurra y la abraza. Otro ofivial se acerca al arma tirada en el piso y la patea lejos de Olivia.Dos personas alejan a Patrick de mí y me revisan. Miro el cadáver de Ryan, no puedo dejar de verlo, hasta que apuntan a mis ojos una pequeña linterna.Ryan ha muerto y pensar en ello hace que me recorra un aire de satisfacción. No solo me alegra que Ryan esté muerto, también siento alivio por no hab
Camino por la vereda que da hacia una casa descuidada. No recuerdo haber estado aquí antes. Todos los recuerdos de Ryan que han venido a mi mente hasta ahora, ocurrieron en mi casa, donde se supone que debía estar segura.Me detengo frente a la casa sin saber qué hacer. Golpeo a la puerta y no sale nadie. Golpeo una vez más y en un par de minutos sale Ryan. Me observa con cara de satisfacción.―Creí que ya no vendrías más ¿Estás sola? ―recorre el panorama con su mirada y se detiene en el auto―Es mi auto, es nuevo ―le digo. Y con un ademán me indica que entre ―Cambié de opinión ―le digo estando dentro de la casa, fuerzo la voz para que se escuche grave, cómo la de Sofi.La idea principal era que Sofi se acercara a Ryan. Mi forma de actuar tal vez no se parezca a la de ella y eso podría causar suspicacia en Ryan. Pero Sofi está aterra
Salgo de mi departamento y al dar un par de pasos hacia las escaleras recuerdo que se me ha pasado por alto un pequeño detalle. No tengo auto. No tengo idea de dónde está mi auto. Camino de regreso a mi departamento. Lo último que recuerdo es haber estado en el departamento de Patrick, llegué ahí en mi auto nuevo. No tengo idea de cómo llegué casa de Ryan , solo sé que volví en el auto de Patrick . ¡Joder! “tomaré un taxi” pienso antes de poner la mano en la manilla de la puerta, me doy media vuelta y avanzo hacia las escaleras, me detengo frente a una puerta. No he querido detenerme, mi cuerpo se ha plantado ahí sin mi consentimiento.―Creemos que un auto prestado sería mejor que un taxi ―dice Anya. He sabido que es ella, su voz, es diferente a la de Dante y a la de Sofi; tiene una calma y despreocupación impregnada en cada una de sus palabras. Comp