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CAPÍTULO 14

Autor: Sasa Roand
last update Fecha de publicación: 2021-06-04 02:17:40

―¿Quién es Ryan? ―le pregunto a mi madre en cuanto me abre la puerta. El color huye de su piel en una fracción de segundo.

―¿Ryan? Cariño, tu sabes quién es Ryan; lo conoces desde que eras una niña. Iban a la misma escuela…bueno él te llevaba unos cuantos años, pero… ¿Por qué lo preguntas?

Siento vergüenza de decirle los recuerdos que he tenido de él.

―Le he visto en la tienda, te ha enviado saludos.

―¡Ah! ―exclama con notable alivio ―coge una de las bolsas y se dirige a la cocina. Yo le sigo

―¿Venía a la casa muy seguido? ―pregunto mientras pongo un par de bolsas en la encimera.

―¿Ryan? ―me da la espalda y se pone de puntillas para revisar la alacena

―¡Mamá! ―le insisto al ver que coloca dos recipientes en la encimera y se pone a servir el helado sin responder a mi pregunta.

―Oh, lo siento cariño; me concentré en el helado ―dijo sin quitar la vista de los recipientes ―sí, venía seguido. Podaba el césped, arreglaba el lavado, era un chico muy hábil.

―Sí, seguro. Y pasaba mu…

―¿Cómo está Patrick? ―me interrumpe intentando desviar la conversación, lo que me intriga aún más.

―Sabes que ya no estoy con Patrick Mamá ―le contesto tajante y sigo haciéndole preguntas― Y Ryan y yo, ¿pasábamos mucho tiempo juntos? ¿Éramos…? ―dejo la pregunta incompleta asumiendo que mi madre entenderá a qué me refiero.

―¿Que si eran novios? ―Se ríe ―¡Por Dios Mérida! ¡No entiendo cómo es que no te acuerdas de Ryan! él era algo como…tu amor platónico. Incluso un día inventaste que dormía en tu habitación y que… ―hace una pausa y suspira ―estabas tan enamorada de él que te imaginaste cosas, pero después de un tiempo ni lo volviste a mencionar.

―¿¡Me imaginé cosas!? ¡Joder mamá! ¿qué cosas me imaginé? ¿Al menos te molestaste en averiguar si lo había imaginado o si había pasado en realidad? ¿no creíste por un momento que ese chico pudo haberme…―La ganas de llorar me impiden seguir hablando.

―Mérida, no podía acusar a ese chico por el capricho de una pequeña niña.

―Claro. El capricho de una niña no te iba a impedir que te lo siguieras follando ―Mi madre pone los ojos como platos y abre la boca, pero no dice nada.

Cojo la botella de vodka y me voy a mi habitación.

No puedo pensar con claridad. Los recuerdos de Ryan se repiten en mi cabeza, pero no como si yo los hubiese vivido. Estos recuerdo son  como recordar las escenas de alguna película queda fija en la memoria después de verla infinidad de veces.

Me he acabado la botella de vodka y me he tirado en mi vieja cama viendo el techo. 

―No te vayas Ryan

―Beatriz, no puedo seguir haciéndolo…

―Vamos Ryan, ya eres un hombre, nadie te dirá lo que puedes o no puedes hacer. Quédate.

Las voces se extinguieron como un eco a lo lejos y le dieron pasos gemidos ahogados.

 Me pongo de pie y salgo de mi habitación. Pero solo escucho el ruido del televisor, me asomo a la sala por las escaleras, puedo ver a mi madre en el sofá; está sola. Estoy por entrar a mi habitación cuando escucho las voces otra vez, las palabras se repiten, los gemidos se hacen más fuerte, vienen de la habitación contigua; la de mi madre, sigo las voces, acerco mi oído a la puerta, pongo mi mano en la manilla. Por un instante dudo, pero decido abrir la puerta y descubrir lo que tenga que descubrir. No hay nadie, la habitación está vacía y las voces que venían de ellas se callaron con el ímpetu de una ráfaga de viento.

¡Joder! Tengo que dejar de beber, me estoy volviendo loca. Regreso a mi habitación y caigo en cama inmóvil.

*******

Abro los ojos y no logro ver nada, todo está oscuro y siento que me tambaleo; maldito vodka. Intento levantarme, pero estoy atrapada en un espacio pequeño con pies y manos atados, estoy en posición fetal y un fuerte olor a gasolina me hace doler la cabeza, no creo que esto sea por el vodka.

Tras unos segundos de silencio, siento que esta pequeña capsula en la que me encuentro atrapada empieza a moverse cada vez más rápido, de pronto se detiene y permanece inmóvil por unos minutos. Escucho el ruido de un motor; se dónde estoy: en el maletero de un auto, ahora estoy segura de que saldré. Si hay algo de lo que sé es de autos y si el salpicadero de este en particular tiene un interruptor que abre el maletero (y casi todos lo tienen) entonces en algún lugar  tiene que haber un cable que lo abre, solo tengo que encontrarlo y tirar de él.

Este cable suele estar del lado izquierdo, y como en estos momentos no tengo idea de cuál es el lado izquierdo o el derecho, empiezo a jalar la tapicería del lado más cercano a mis manos, logro levantarla lo suficiente como para descubrir la ausencia del cable, debo revisar del otro lado.

 Maniobro mi cuerpo dando toda una voltereta hasta estar del otro lado, logro levantar la tapicería: he conseguido el cable. Tengo que hacerme un plan. No puedo simplemente abrir el maletero y saltar de un auto en movimiento. Doblo mi cuerpo lo más que puedo hasta llegar a mis pies, quien diría que las posturas de yoga me serían realmente útiles algún día. Logro aflojar la cuerda que rodea mis tobillos y tras fuertes movimientos de mis piernas las desenredo por completo. Pasan lo que me parecieron un par de horas, debe ser de noche porque no entra un solo rayo de luz al maletero.

Siento que la velocidad disminuye, se va a detener; es el momento; tiro del cable con fuerza y el maletero se abre, entonces la adrenalina se apodera de mi cuerpo y logro salir de allí, caigo al piso y me golpeo las rodillas, pero me levanto y corro como nunca había corrido en mi vida.

Estoy en una carretera desolada, el conductor del auto se ha percatado de que he salido, y ha empezado a correr detrás de mí, me interno en el bosque, y aunque no logro ver nada, corro sin parar.

Estoy agotada, no puedo más, debo detenerme, disminuyo el paso y miro atrás; nadie me sigue, lo perdí.

 Me detengo, e inclino mi cuerpo hacia adelante apoyando las manos en mis rodillas y tomo un gran bocado de aire. Cuando al fin logro componerme, me enderezo para empezar a caminar, pero alguien me coge por atrás y empieza apretar con fuerza mi cuello, entonces mi reacción no es la típica de las películas en las que la víctima aprieta los brazos de su agresor intentando jalar de ellos lo suficiente como para alejarlos de su cuello. Mi primer impulso es el de deslizar una mano hacia su cara y meter mis uñas en sus ojos: mi agresor se ve obligado a soltarme de inmediato. Empiezo a correr, pero logra cogerme de un brazo y tirar de mí con fuerza, caigo al suelo, entonces se acerca sacando un cuchillo del bolsillo de su sudadera.

 Si este maldito cretino creé que se acabó, está muy equivocado, pienso seguir luchando. Se acerca a mí e intenta darme una puñalada en el pecho, pero yo le desvío el brazo de un puñetazo, intento quitarle el cuchillo, durante el forcejeo me corta la pierna, pero clavo mis uñas en sus manos y suelta el cuchillo.

―Te voy a matar hijo de puta ―le grito mientras me abalanzo encima de él.

Le hundo el cuchillo, la herida es superficial, pero me hace tiempo para poder correr. Me he alejado lo suficiente cuando veo la sangre que chorrea por mi pantorrilla, me quito la camiseta, y la rasgo haciendo tiras, limpio la herida e improviso un torniquete, entonces me doy cuenta de que la cortada ha arruinado mi tatuaje. Es un ramillete de lirios azules que me recuerdan a mi madre, eran sus flores favoritas y cuando murió quise llevar un recordatorio suyo grabado en mi cuerpo. Un ruido me saca de golpe de mis pensamientos, me levanto de un brinco como herida por un rayo y empiezo a andar, la oscuridad me envuelve.

Al Despertar, me muevo de golpe, hasta sentarme en la orilla de la cama. Siento que he sido aplastada  por un camión.  Reviso mi pierna, y aunque siento en ella un dolor punzante no hay ninguna herida, no hay sangre y no hay lirios azules.

―¡Lirios azules! ―Pienso en voz alta. Sé quién es esta chica

Quiero levantarme lo más rápido posible, pero tengo la sensación de que el piso se derrite al contacto con mi peso, caigo de espaldas y por alguna razón hay trozos de vidrios tirados, me hago varios cortes al caer. Grito muy fuerte. ¡Maldito vodka!

Logro ponerme de pie, intento sentarme en la cama, pero flexionar mi abdomen me causa un dolor insoportable. Salgo de la habitación y camino despacio hacia la entrada principal. La casa está en silencio total, no hay señal de mi madre. Salgo a la calle y el frio me recuerda  que solo llevo ropa interior. Entonces palpo mi abdomen con las yemas de los dedos. La sangre manchando mi piel.

Regreso a la habitación, me pongo una camiseta vieja y shorts, cojo las llaves del auto. Considero la opción de llamar al 911, pero me parece que no hay tanta sangre, supongo que las heridas no son tan profundas, subo al auto, iré a un hospital.

En el camino siento que la carretera delante de mí serpentea, la luz me irrita los ojos, me inclino hacia el salpicadero para coger los lentes de sol. No dejo de pensar en el sueño de anoche, primera vez que ocurre. La verdad, no es extraño que sueñe con chicas en apuros, lo especial de este sueño es que no terminó con un cadáver.

La rubia de cuerpo atlético ha logrado defenderse de forma épica y ha logrado escapar de ese maldito. Esto significa que en algún lugar hay una chica que acaba de escapar de un psicópata, está sola, está herida y definitivamente está en peligro; tengo que hacer algo al respecto y se exactamente, por dónde empezar. Los cortes han dejado de doler, o eso me obligo a pensar, no iré al hospital, tengo que ir por Harley, quizás él pueda serme de ayuda. Aunque no quisiera volver a verlo, esto es importante.

Mi teléfono ha empezado a sonar, no sabía que estaba en el auto. Lo escucho pero no puedo verlo, el sonido viene de abajo del asiento del copiloto. Estiro mi mano para poder alcanzarlo. El cinturón no me deja. Deja de sonar, pero no tarda en hacerlo otra vez y otra y otra, se vuelve desesperante así que me quito el cinturón e inclino  la mitad de mi cuerpo hacia el suelo del coche, lo alcanzo. Cuando pongo mis ojos de vuelta en el camino, un camión de carga viene hacia mí, me he pasado al carril contrario cuando me moví para coger el teléfono, logro maniobrar y salgo de la trayectoria del camión pero un estruendo me avisa que de todas formas me he estrellado.

La luz se va borrando de mis ojos como una persiana cerrandose despacio. Intento moverme, pero mi cuerpo no responde. Al despertar veo luces en el techo que me encandilan, un par de rostros me observan desde arriba, siento unos pinchazos en los brazos, vuelvo a perder la conciencia.

La cara de Patrick es lo primero que veo al despertar.

―¿Dónde estuviste anoche? ―le pregunto en cuanto puedo hablar. Necesito estar segura de que no era él el que perseguía a esa chica. ―Buscándote ―contesta serio

―¿Buscándome? ¿A mí? ¿Por qué? ―pone cara de completa sorpresa

―Ayer me has llamasdo. Me has dicho que necesitabas ayuda, que era una emergencia me dijiste que…

―¿A dónde? ¿A dónde me has ido a buscar? yo no te he llamado Patrick.

―Me has enviado tu ubicación, cuando llegué no estabas. Mérida ¿qué está pasando contigo? ― Miro a Patrick hablar, casi gritar;  primera vez que me habla en este tono. Toco el dorso de mi mano ―Te la pasas de fiesta, andas por ahí conduciendo ebria a media noche. No eres la persona que conocí.

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