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Le Dio Mi Luna de Miel a Otro
Le Dio Mi Luna de Miel a Otro
مؤلف: Hugo Rico

Capítulo 1

مؤلف: Hugo Rico
Al segundo día de la luna de miel de Norma con Manuel, terminé de entregar todo mi trabajo y fui a Recursos Humanos para completar mi renuncia.

Menos de diez minutos después, recibí una notificación del sistema:

"Solicitud aprobada".

—Por lo visto, la señora Estévez ya quería despedirlo desde hace tiempo. Al menos entendió su lugar.

—Sí. Al final, quedarse en la empresa solo incomodaba a la señora Estévez. Mejor que se vaya pronto. Lo que no sé es qué piensa hacer ahora.

—¿Y nosotros, que ganamos una miseria, preocupándonos por él? Pase lo que pase, sigue siendo el esposo de la señora Estévez. Aunque renuncie y se quede en casa sin hacer nada, no le va a faltar dinero.

Mientras recogía mis cosas, mis compañeros se burlaban de mí con un tono ácido.

Yo ya estaba acostumbrado.

Todos sabían que Manuel y yo no nos llevábamos bien. Norma, siendo mi esposa, siempre lo prefería a él, y muchas veces me hacía quedar mal en público por su culpa.

Por eso, todos se apresuraban a atacarme, con tal de quedar bien con Manuel.

Al pensar en eso, sonreí con frialdad.

—Lo siento, pero esta vez me voy porque acepté otra oferta. Una empresa me ofreció el doble de sueldo, y los beneficios laborales son mucho mejores que aquí.

Después de decir eso, no me molesté en mirar la cara de envidia que se les puso. Tomé mis cosas y salí de la empresa.

Pero apenas crucé la puerta principal, recibí una llamada de Norma.

Yo todavía estaba pensando cómo explicarle lo de mi renuncia, pero en cuanto contesté, Norma dijo:

—Te mandé un archivo. Termínalo y mándamelo en una hora.

Así que Norma todavía no sabía que yo había renunciado.

Se me escapó una risa.

Abrí el archivo y descubrí que era el proyecto que hacía poco le había cedido a Manuel.

Como siempre, los aplausos y el crédito eran para Manuel, pero el trabajo lo hacía yo. Y si algo salía mal, la culpa también era mía.

Al principio, me negué a hacerlo. Pero Norma hizo de todo para convencerme. Cuando vio que yo no pensaba ceder, empezó a aplicarme la ley del hielo y a desvelarse a propósito para hacerlo ella misma.

No soportaba verla sufrir, así que al final terminaba haciéndome cargo.

Antes pensaba que algún día ella entendería mis buenas intenciones.

Pero esta vez, para que Manuel pudiera ascender, discutió conmigo a gritos y me ignoró durante tres meses.

Incluso cuando tuve 40 grados de fiebre y me llevaron al hospital, ella se negó a verme.

Solo quería obligarme a entregarle a Manuel aquel proyecto de diez millones de dólares que me había costado un mes entero de desvelos.

Fue entonces cuando, por fin, me rendí por completo.
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  • Le Dio Mi Luna de Miel a Otro   Capítulo 12

    En ese llanto había arrepentimiento y desesperación.Pero yo sabía que no lloraba porque de verdad estuviera arrepentida. Lloraba porque nunca imaginó que recibiría un castigo así.Aunque pudiera volver a empezar, ella elegiría el mismo camino de antes.Como era de esperarse, Norma perdió el caso. La contraparte le exigió pagar el triple del anticipo, y la suma total casi llegó al millón de dólares.La empresa no tenía suficiente flujo de efectivo. Norma sacó todos sus ahorros, vendió todo lo que tenía de valor, y aun así le faltaban cientos de miles de dólares. Al final, no tuvo más remedio que disponerse a vender la pequeña casa que había comprado a escondidas.Pero cuando fue a venderla, descubrió que el nombre en la escritura ya había cambiado. Era el de Manuel.Cuando se supo la noticia, nadie se sorprendió.Con lo mucho que Norma confiaba en él, poner una casa a su nombre era algo demasiado fácil.—Tú misma dijiste al principio que ibas a regalarme esta casa. Así que la puse a mi

  • Le Dio Mi Luna de Miel a Otro   Capítulo 11

    El día que le llegó la notificación del juzgado, Norma volvió a buscarme para pedirme ayuda.La lluvia caía a cántaros entre truenos. Ella estaba de pie bajo el aguacero, llorando hasta quedarse sin voz, disculpándose una y otra vez conmigo, pidiéndome que le diera otra oportunidad y jurándome que nunca volvería a cometer un error así.Cerré las cortinas, me puse tapones en los oídos y me acosté en mi cama mullida.No sentí la menor compasión.Ella solo había pasado una noche bajo la lluvia, pero mis cinco años de matrimonio habían sido una humedad que me caló hasta los huesos.Creí que, si yo no salía, Norma terminaría yéndose por su cuenta. Pero quién iba a decir que, cuando amaneció al día siguiente, seguía parada frente al edificio.La lluvia le había empapado el cabello, dejándoselo pegado a las mejillas. Su rostro pálido no tenía ni rastro de color.Nunca la había visto tan destrozada.No quería verla, pero tenía que ir a trabajar.Tal como esperaba, apenas salí de casa, Norma ca

  • Le Dio Mi Luna de Miel a Otro   Capítulo 10

    En ese momento, Norma por fin encontró mi solicitud de renuncia.Al ver mi nombre en la solicitud, abrió los ojos como platos y retrocedió tambaleándose.Luego soltó una maldición.—¿Quién aprobó tu renuncia? ¿Acaso no saben cuál es tu relación conmigo?Norma llamó a la empresa como si hubiera perdido la razón.Del otro lado contestaron pronto.Pero antes de que la otra persona pudiera hablar, Norma empezó a insultarla.—¿Lo consultaste conmigo? ¿Quién te autorizó a actuar por tu cuenta?—Pero, señora Estévez, usted antes dijo que…—¿Qué dije? ¿Dije que lo dejaras ir? ¿No sabes que es mi esposo? ¿Cómo haces tu trabajo? ¿Ya ni siquiera sabes quién manda aquí?—¡Ahora mismo te vas de la empresa! ¡No quiero volver a verte!Norma la reprendió con furia. Después, me miró con una expresión conciliadora, casi como si quisiera congraciarse conmigo.—De verdad no pensé que ella fuera a tratarte así. Vuelve, ¿sí?Parecía que estaba fingiendo defenderme. Pero si no hubiera sido por su consentimie

  • Le Dio Mi Luna de Miel a Otro   Capítulo 9

    —¿No revisaste ese proyecto?Al parecer, ella también se había acordado de eso.Antes, cuando ella me quitaba los proyectos y se los entregaba a Manuel, yo siempre me quedaba intranquilo. Cada vez terminaba corrigiendo por él documentos plagados de errores, hasta dejar el proyecto listo.Pero cada vez, Norma sonreía y me reprochaba que me metiera donde no me llamaban. Decía que Manuel podía hacerlo solo.Y cuando algo salía mal, Norma también me echaba la culpa a mí. Me reprochaba no haber revisado con suficiente cuidado, como si errores tan evidentes fueran responsabilidad mía.Así que esta vez ni siquiera lo miré.Ella decía que Manuel podía hacerlo solo, entonces yo le di la oportunidad de llevarse ese mérito.—No —respondí, negando con la cabeza.Norma frunció el ceño con fuerza.Al ver que estaba a punto de estallar, dije con calma:—Ese es el trabajo de Manuel, no mi responsabilidad. No tengo derecho ni obligación de meterme en eso.—Pero eres mi esposo.—¿Y eso qué cambia?Solté

  • Le Dio Mi Luna de Miel a Otro   Capítulo 8

    —Lo que pasa entre nosotros no es asunto tuyo. Si no tienes nada más que hacer, mejor vete.Manuel no quiso aceptar.—¿Lo olvidaste? La casa que estoy alquilando ahora no está en condiciones…—Ve a un hotel. Eres un adulto. ¿Ni siquiera sabes resolver tus propios problemas? ¿O quieres que te saque una casa de la manga?El tono de Norma fue implacable. Pero yo noté que le lanzó a Manuel una mirada disimulada.Ella creyó que lo había hecho con discreción. Pero no sabía que yo ya estaba enterado de que, a mis espaldas, había comprado otra casa en las afueras.Manuel obviamente entendió lo que quería decir.Fingió sentirse agraviado, sacó en silencio una llave del bolsillo del abrigo de Norma, que estaba colgado en el perchero, y salió por la puerta.No desenmascaré su jueguito. Después de todo, ya no me importaban. Además, aunque los expusiera, no serviría de nada. Legalmente, esa casa también pertenecía a Norma.Podía dársela a quien quisiera; era asunto suyo.Cuando él se fue, Norma sus

  • Le Dio Mi Luna de Miel a Otro   Capítulo 7

    La sonrisa en los labios de Norma se congeló.—¿Qué quieres decir? ¿Quieres divorciarte de mí?Su expresión no fue tan feliz como yo había imaginado al principio. De manera inesperada, incluso había un dejo de enojo en su rostro.Manuel solo se quedó desconcertado un instante, pero una chispa de alegría le cruzó la mirada.Aun así, fingió reprocharme:—¿Por qué eres tan terco? Norma te habló de divorcio hace un rato porque quería que la mimaras un poco, no porque de verdad quisiera divorciarse de ti. Guarda ya ese acuerdo de divorcio. No armes un drama. Norma ha trabajado muchísimo todo este tiempo y por fin volvió al país. No la hagas enojar.Parecía que hablaba por mí, pero yo sabía muy bien que lo hacía para provocar a Norma a propósito.Había usado ese truco muchas veces, y siempre le funcionaba. Antes, en un arranque de enojo, Norma me había quitado mi puesto. También me había descontado dos meses de sueldo.Pensé que esta vez también aceptaría el divorcio por impulso.Pero, para

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