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Capítulo 55. Nuevo hogar

last update Date de publication: 2023-02-03 00:03:38

El día dos de Enero, John buscó a Anabella y Lizzie en casa de Viviana muy temprano que hacían maletas, recibirían a la trabajadora de servicios sociales en la casa de John que era el nuevo domicilio de Anabella y Lizzie, llegaron con maletas y Lizzie con la perrita haciendo alboroto a el enorme penthouse de John, Jeremy conversaba con Paula y tenía la maleta junto a él.

   —Hermano, gracias por todo —Jeremy se levantó y le dio un abrazo a John.

   —No tienes por qué irte —murmuró Anabella, pero de inmediato calló pensando que no es su problema y ella debe limitarse a lo que le corresponde.

   —No te preocupes Anabella, me iré a mi nuevo departamento, aún están remodelando, pero ya terminaron mi alcoba y total, solo iré a dormir.

   Anabella sonrió y desvió la mirada encontrándose con Paula.

   — ¿Cómo está doña Paula?

   —Hola mijita, felicidades por su reciente matrimonio, esta hermosa niña debe ser Lizzie.

   Paula fue con Lizzie y Anabella que a ella sí le mostraba una gran sonrisa y hablaba como loro, John se quedó observándola con nostalgia, extrañaba a esa Anabella, no lo resistió más y miró a su primo.

   — ¿Ya tienes que irte?

   —Puedo quedarme un rato más.

   John y Jeremy fueron al estudio de John, algunas carpetas estaban ya sobre el escritorio de John.

   —El trabajo no para, pero te juro que no tengo cabeza —declaró John.

   Jeremy rascó su nuca.

   —John realmente no entiendo nada, si estaban tan felices, ¿por qué de repente parecen pingüinos con el culo congelado?

   —Anabella está molesta conmigo, supongo que Irina o el mismo Mark le envenenaron la mente, me acusó de manipulador, de haber planeado todo desde el principio.

   —Nunca le explicaste que la rivalidad entre Campbell y Wells es parte de nuestra dinámica familiar.

   —El problema es que el futuro de Lizzie quedó en medio de fuego cruzado, eso es lo que Anabella reciente, pero tengo la esperanza de que olvide eso ahora que está aquí conmigo.

   Jeremy sonrió de lado y John puso los ojos en blanco.

   —Adelante, búrlate de mí…

   —No, no lo haré, estás enamorado, yo he creído estarlo algunas veces.

   —No se trata de amores, Jeremy, ¿acaso somos quinceañeras?, se trata de lealtad, de compromiso, incluso de comodidad.

   Jeremy se echó a reír.

   —Yo no pienso que comprometo mi hombría al reconocer cuando me enamoro, pero francamente es algo tan sugestionable que sencillamente he decidido vivir al día.

   —Es irónico, tú querías casarte y yo no. 

   —Eres abogado, siempre puedes divorciarte si deja de parecerte adecuada.

   Ahora fue John quién rio.

   —Adecuada, Anabella no es adecuada para nada, pero ella es distinta, no solo en lo poca adecuada, también en cosas buenas que jamás vi en una mujer y lo entendí en Nochevieja.

   —Sí, fue una noche trascendental —murmuró Jeremy en voz baja.

   —Viste a Jennifer.

   —Tu ex de la oficina de Londres, claro que la vi, es una mujer difícil de ignorar.

   —Te confieso que me sorprendió, ella es una mujer hermosa, nos entendemos perfectamente en la alcoba y éramos muy parecidos, pero cuando hablé con ella me sentí mal, incómodo incluso.

   —Supongo que es raro ver a una mujer que uno sabe dispuesta y que te cause repulsa.

   —La llevó Irina —John negó con la cabeza—, Irina siempre maquiavélica.

   —Bueno es lógico, tú le atravesaste a Anabella a su exmarido para que él no se casara con Irina; ella te trajo a tu ex buscando el mismo resultado.

   —Y allí encontré la gran diferencia de Anabella con las mujeres que han rodeado mi vida. Jennifer sabía las intenciones de Irina, igual me dijo que me ayudaría a destruirla, que me casara con Anabella, que no podía perder.

   Jeremy una vez más rascó su nuca.

   —Hermano, veo que para ti es ahora un tema sensible, pero hasta hace muy poco tú hubieras planteado la misma solución.

   —Así es Jeremy, pero ahora soy capaz de ver lo que hay en medio y eso es la pequeña Lizzie. Esa niña me tiene en su bolsillo y Anabella en sus manos —John se levantó y miró por la ventana, estaba ensimismado—. La noche que Anabella se encontró con Mark en la fiesta de la empresa estaba dispuesta a irse con él, aun cuando ya no estaba enamorada, pero lo hubiera hecho por su hija, es lo normal, es su hija… Pero cuando la llevé a su casa, con su ex comprometido formalmente con Irina y conmigo que la hace ver estrellas estaba seguro que todo sería una aventura sencilla, pero ella fue sincera cuando cualquier otra jugaba conmigo, o me utilizaba para sacar el despecho; simplemente Anabella no tiene otra intención más que cuidar de su hija, de ver por su madre y superarse a sí misma.

   —Ella es una mujer leal, ahora entiendo.

   —Es leal a ella misma, pero sin procurar pisotear a otro para lograrlo; Jeremy yo creí que eso era imposible de conseguir fuera de la gente que te ama.

   —Claro que existen hermano, son pocos y a la mayoría no les va bien… Quizás por eso quieres protegerla.

   —Quizás sea eso, pero…

  John calló y se quedó mirando a su primo.

    — ¿Pero qué? —inquirió Jeremy.

   —Es que si una mujer así es tan irrepetible, sería muy tonto si la dejo ir... 

   

   Casi estaba listo el almuerzo cuando llegó una visitadora social con cara avinagrada, observó el entorno, John le mostró cuál sería la habitación de Lizzie y cómo iban a decorarla, pero apenas estaban llegando y la misma niña escogería todo.

   —Es mi intención comprar una casa en un urbanismo familiar, con colegios cercanos.

   —Eso estaría bien —comentó la mujer sin mostrar emoción en su rostro, solo anotando, los observó y habló en voz baja mientras Lizzie estaba jugando con la cachorra  —Seré muy sincera con ustedes, me tomo muy en serio mi trabajo, su matrimonio es repentino, necesito estar segura de que este matrimonio de ustedes es real y no motivado por la situación de custodia de Lizzie, que no es un espejismo que se disolverá cuando termine el proceso con el juez.

   Anabella tragó el nudo en su garganta y John apretó su mano sentado al lado de ella.

   —Anabella empezó a trabajar como mi secretaria, nos enamoramos y es cierto que el proceso de custodia de Lizzie nos unió más, pero somos felices y mis planes de vida las involucran en lo que me reste de vida.

   Anabella respiró profundo, no quería creerle, no le gusta mentir, pero sonrió a la trabajadora social.

   — ¿De la misma manera como investiga mi casa supongo que investigará la de mi exesposo?

   —Así es —respondió la trabajadora social.

   John apretó la mano de Anabella para que no dijera nada malo de Mark, pero no era la intención de Anabella.

   —Mi intención nunca fue que mi hija no compartiera con su padre, ella lo ama y él a ella, pero es mi hija y conmigo estará mejor, aunque no tuviera el apoyo económico de mi esposo, el dinero no es todo en la vida.

   La señora afirmó y continuó escribiendo.

   —Quisiera hablar con Lizzie.

   Lizzie se acercó con la perrita en sus brazos, su carita pálida y sus manos temblando ligeramente.

   — ¿Usted querrá llevarme lejos de mi mami? —preguntó de inmediato Lizzie a la señora y ella por primera vez desde que llegó sonrió.

   —Cuéntame ¿cómo se llama tu perrito? —indagó la trabajadora.

   —Es hembra, se llama Laila.

   —Laila, un nombre muy peculiar ¿se lo pusiste tú?

   —Mi tía Viviana dice que Laila es un buen nombre para una perrita.

   Anabella apretó la mano de John, ahora Lizzie podría decir cualquier cosa.

   La trabajadora sonrió.

   —Es una linda cachorra.

   —Me la trajo Santa —aclaró Lizzie—, John nos llevó a mi mami y a mí al centro comercial, allí la vi y hablé con el empleado de Santa.

   Anabella sonrió y la trabajadora los miró a ellos.

   — ¿Entonces te llevas bien con John?

   —Sí, aunque no sé cómo debo decirle ahora que se casó con mi mami —comentó Lizzie elevando los hombros.

   —Puedes seguirme llamando John —le dijo John sonriendo.

   Lizzie afirmó.

   —Él es mi amigo y mi mami desde que está con él no llora.

   Anabella puso una mano sobre su boca, ella jamás fue consciente que cada noche que lloró en su habitación, Lizzie lo supo.

   —Fue un placer conocerte Lizzie, ¿tienes problema en que vuelva a visitarte a ver como te va en esta casa nueva?

   Lizzie levantó los hombros indicando que le daba igual.

   — ¿Puedo seguir jugando con Laila?

   Anabella afirmó con la cabeza, Lizzie antes de irse observó de nuevo a la trabajadora social.

   — ¿Qué anotas allí? —preguntó interesada.

   —Llevo registro de lo que necesitan muchos niños de la ciudad.

   La niña inclinó el rostro.

   — ¿Puedo decirle a usted cosas que quiero tener?

   La visitadora sonrió y afirmó con la cabeza.

   —Le pedí a Santa que mi mami y mi papi volvieran a casarse, pero John me dijo que Santa no se encargaba de eso.

   — ¿Quieres que tus padres vuelvan a casarse?

   Lizzie negó con la cabeza.

   —Mi papá tiene novia y mi mami está casada con John. En realidad quiero un hermanito, ¿puede anotarlo allí?

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