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Capítulo 71 Sí podremos.

last update publish date: 2023-02-18 23:57:23

 El obstetra era un anciano que conoció a los padres de Viviana, la conocía de toda la vida y también era el ginecólogo de Anabella, la miró muy serio.

   —Puede ver lo que hay doctora —comentó el obstetra.

   —No soy doctora, solo una tonta a la que estafaron y llevé a mi amiga y ahora…—murmuró Anabella.

   —Por todos los cielos ¿qué tengo?, ¿es cáncer?, ¿me voy a morir? —exclamó Viviana desesperada.

   — ¡No!, Santo Cristo, no seas tan dramática —le recriminó Anabella.

   — ¡Cómo no voy a ser dramática!, ustedes se ven, hablan, díganme que tengo, Anabella está pálida, debe ser malo, yo veo unos bultos allí muy feos.

   El doctor la miró y le pidió atención.

   —Necesito que te calmes. Estás embarazada.

   —Te mato Anabella, no, es que la culpa es mía, como se me ocurre confiar en las personas que se te acercan, si pudiéramos embotellar las posibilidades de tener eventos desafortunados en la vida sin duda llevaría tus lágrimas.

   Anabella bajó la cara apenada.

   —No es mi culpa, eran médicos con trayectoria, y no solo a nosotras nos engañaron…

   —Viviana para dejarte embarazada hicieron falta dos personas, tú y la otra no está en este consultorio —le recriminó el médico—, deja en paz a Anabella que ya está muy nerviosa y no la he visto a ella, pero ya sabemos que no es un virus el malestar, así que….

   —Ahora deben examinarme a mí, con mi vida tan complicada ahora mismo, perdón Viviana, me siento culpable.

   Viviana puso su mano en la frente.

   —Perdóname tú Bella, pero esto es algo que pensé no me pasaría nunca.

   El médico le indicó a Viviana ver la pantalla.

   —Querida, lo que tenemos aquí es un embarazo de ocho semanas y claramente se distingue en este primer saco dos latidos.

   — ¡¿Qué?! Cómo que dos latidos, el mío y el del feto —aventuró Viviana.

   —Por aquí hay otro saco con un tercer latido.

   Viviana tiene los ojos como platos y ve a Anabella que cubre su rostro con la mano.

   —Bella ¿qué carajo está diciendo este loco?, explícame, como que tres latidos, tengo un alíen…

   —No seas payasa Viviana —acotó el doctor—. Entendiste perfectamente y puedes verlo, hay dos sacos gestatorios y tres fetos.

   —Yo no veo nada, ahí no se ve nada, ya eres un viejo decrepito que alucina, una cosa es que haya quedado embarazada, pero trillizos, te volviste loco —acusó Viviana al doctor, pero este solo se echó a reír.

   El médico muerto de risa acostumbrado al carácter de Viviana le explica la posición y el latido de tres corazones en primera etapa de gestación.

   —Veamos si podemos escucharlos.

   El médico manipuló el aparato y de unas cornetas en el consultorio emitió el sonido de tambor en tres lugares de la pantalla. Viviana estaba con la boca abierta, el viejo doctor retiró el aparato de Viviana y la observó.

   —Viviana, te conozco desde hace muchos años, nunca me dijiste la marca de tu aparato y por eso no te advertí, pero ahora estás en esta posición, te recomiendo que pienses en que vas a hacer, pero debes decidirte pronto, en embarazos múltiples mientras más tardes en decidir más en peligro puede ser para ti un legrado.

   —No tengo nada que pensar, yo no quiero ser madre —acotó Viviana.

   —Bueno, te remitiré entonces.

   —Quiero que lo hagas tú.

   El médico negó con la cabeza.

   —A ti no puedo hacértelo, te tengo mucho aprecio y bueno, estoy comprometido emocionalmente.

   —Eres un decrépito —lo insultó Viviana pero está limpiando las lágrimas.

   —Sí, eso debe ser, por alguna extraña razón siento que tus hijos serían como unos nietos. Ahora ve a vestirte y regresa para que acompañes a Anabella, está muerta de miedo.

   Anabella subió a la camilla de revisión y el médico revisó con el procedimiento de rutina, mientras tanto Viviana regresó y se sentó dónde estaba Anabella, no podía parar de llorar y Anabella se siente muy mal por ella.

   —Esto me pasa por siempre confiar en la buena voluntad de la gente, yo no aprendo —comentó Anabella.

   —Hija, la gente buena existe, me resisto a pensar que todo el mundo tiene una agenda oculta y malas intenciones, si fuera así, ¿qué pasa con nosotros? —le dijo el doctor guiñándole un ojo y Anabella miró la pantalla, cuando vio que había un saco gestatorio y la forma completa de un bebé comenzó a llorar.

   Viviana veía la pantalla también y el doctor movía el aparato desde varios ángulos.

   —Pero se ve muy claro, es un bebé —comentó Viviana—, esos son sus brazos y piernas

   —Oh sí que los tiene —enfatizó el médico—, también hay ocho semanas de gestación, podrán ser compañeras si deciden seguir adelante.

   El médico se centró en el rostro y la imagen cambió en la pantalla a una imagen más marrón y fue evidente la carita, Viviana impresionada exclamó:

   —Bella mira su carita, es increíble.

   Anabella con lágrimas en los ojos miró a su amiga.

   —Viviana, no puedo abortar, lo veo y pienso en Lizzie y será más difícil y mi relación con John extraña, pero no puedo.

   —Yo te ayudaré, como siempre, eres mi hermana.

   Anabella lloró con más ímpetu.

   —Pero será muy difícil para ti si decides no seguir adelante con tu embarazo.

   Viviana se puso a llorar con mucho sentimiento.

   —Es que yo sería una madre horrible.

   — ¿De dónde sacas eso? —inquirió el médico.

   —Eres genial con Lizzie, incluso conmigo y hasta con mi mamá, eres una protectora, estás pendiente, si no mira a tus perros gigantes, los cuidas como si fueran humanos –la animó Anabella.

   Viviana negó con la cabeza.

   —Nada de eso es cómo cuidar a un bebé, no digamos tres.

   —Me tienes a mí —musitó Anabella—, y a mi mamá y a Lizzie, hasta un abuelo y seguramente un padre, Jeremy ya es padre.

   —No me lo imagino.

   —Por eso la gestación es de varios meses, para que te acostumbres, fíjate en aquellos folletos —le dijo el doctor y Viviana los tomó y leyó.

   —Pudiéramos ir a estos cursos Bella, bueno seguro ya tú sabes todo eso.

   —Yo querré ir, me muero de miedo, Lizzie fue muy difícil, sobre todo después que inició el asma, siempre he tenido sentimiento de culpa, no sé si hice algo mal.

   Viviana se echó a reír.

   —Parto múltiple en agua, me gusta, que hermoso.

   —Ahora se cree pez —comentó el medico sarcástico.

   —Seguro no sabes cómo atender un parto en agua, es algo moderno, eres un dinosaurio, quiero un parto así.

   El anciano se echó a reír.

   —Parto natural de trillizos, poco probable.

   — ¿Entonces los tendrás? —indagó Anabella.

   Viviana tomó la foto de su ecosonograma.

   —Quisiera verles las caritas como al tuyo, no sé si compartimos la experiencia quizás sea algo lindo.

   —Juntas contra el mundo, aunque sea solo tú y yo.

   Anabella se levantó le dio un abrazo a Viviana y fue a cambiarse dejando a Viviana en brazos del doctor.

    En eso escucharon que tocaban la puerta de forma insistente y la voz de la recepcionista.

   —Señor no puede pasar.

   —Apártese, yo tengo derecho a estar aquí.

   —Está loco, llamaré a seguridad.

   Jeremy entró y vio a Viviana aun llorando en brazos del médico.

   — ¿Qué le ha hecho? Es un carnicero

   —Jeremy ¿qué demonios haces aquí?

   —Mi primo me llamó, claro que tenía que venir de inmediato, no pudiste llamarme, si estás o no embarazada, también es problema mío, si usted le ha hecho un aborto a mi criatura lo voy a demandar —acusó al doctor.

   —Jeremy cálmate, no puedes demandar a nadie, te llevaran preso a ti por esta escena.

   Anabella se apresuró a salir, quien había hablado era John.

   —Yo hago lo que me dé la gana con mi cuerpo, yo no te pertenezco —le respondió Viviana furiosa—, déjalo en paz.

   —Viviana, dime si estás embarazada, no tienes que abortar, nosotros podemos.

   Anabella salió y se paró junto a Viviana y miró a John, este también la miró.

   —Ah sí, estás muy seguro porque no cargarás tú con la barriga.

   Jeremy se acercó a ella y sacó de su bolsillo un anillo.

   —He tenido este anillo en mi bolsillo desde que regresamos de Los Hampton, yo te amo Viviana, me comprometo a cuidarte, cásate conmigo.

   Viviana se echó a reír.

   —Está loco —le dijo al doctor que trataba de no reír.

   —Claro que lo estoy, eres una insurrecta, lunática y mandona mujer que no muestra ni un poco de sensibilidad al mundo, pero yo amo a la mujer que sé que conforma toda tú, más allá de la fachada que crees que todos pueden ver de ti, yo te conozco, sé que eres delicada, tienes miedo a sufrir, te niegas a amar, pero a mí me amas, dame una oportunidad, danos una oportunidad —Jeremy vio la pantalla, la carita congelada del bebé de Anabella—, ¿ese es nuestro bebé?

   —Ese es el de Anabella –contestó Viviana con actitud sobrada y cruzando los brazos.

   John entonces volteó a la pantalla y se acercó dos pasos delante de Jeremy y miró a Anabella con los ojos muy abiertos y pálido como un fantasma.

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Comments (4)
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Esc Bas Tacuarindy
felicitaciones ..muy linda novela....
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Mar Jiménez
Que pasara. Que buena esta.
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Joana Grisales
Para cuando los próximos capítulos
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