Short
Libre de ti: El arrepentimiento del Alfa

Libre de ti: El arrepentimiento del Alfa

By:  EternityCompleted
Language: Spanish
goodnovel4goodnovel
10Chapters
37views
Read
Add to library

Share:  

Report
Overview
Catalog
SCAN CODE TO READ ON APP

Ronan por fin se dio cuenta de que había dejado de compartir mis cosas con él. Cuando me compré un vestido nuevo para la Gala de Luna Llena, no le mandé fotos ni le pregunté cuál le gustaba más. Cuando la Manada de la Cresta Plateada celebró su Baile anual de Invierno, asistí sola, en calidad de Luna. Y cuando los sanadores dijeron que debían extraer los fragmentos de plata alojados debajo de mi omóplato, programé la cirugía por mi cuenta. No hubo llamadas ni mensajes. Ni siquiera recurrí al vínculo de apareamiento. Cuando Ronan se enteró de la operación a través de mi sanador, su expresión se endureció. —¿Por qué no me lo dijiste? Dame los estudios. Haré que reorganicen todo en el centro médico. —No hace falta —le aseguré—. Puedo encargarme sola. Tú ya tienes bastante de lo que ocuparte. El silencio se instaló entre nosotros. Apenas dos semanas antes, todavía le enviaba fotos de pendientes para preguntarle qué par debía usar en una cena del Consejo; le escribía a la hora del almuerzo para preguntarle si ya había comido y, por las noches, me quedaba despierta esperando que los faros de su coche iluminaran las ventanas de nuestra casa. Hasta el detalle más insignificante de mi vida giraba en torno a mi esposo. Mi compañero… mi Alfa. Pero ahora, incluso cuando el dolor de la herida provocada por la plata me hacía temblar mientras él escuchaba con paciencia el llanto de mi hermanastra, no dije ni una sola palabra. Tampoco le conté que estaba embarazada. Pronto descubriría algo más por su cuenta: Me había ido de su territorio para siempre.

View More

Chapter 1

Capítulo 1

—¿Mañana por la mañana? —preguntó el sanador Morris, alzando la vista de mi expediente, convencido de haber oído mal—. ¿No quieres esperar unos días? El Alfa Ronan regresa esta noche. Estoy seguro de que querrá acompañar a su Luna.

—Solo va a extraerme unos fragmentos de plata con anestesia local —repuse con tranquilidad, mientras cerraba la carpeta—, no me someteré un trasplante de corazón. Ya firmé los formularios de consentimiento.

El sanador siguió mirándome fijamente, desconcertado.

Todos en la Manada de la Cresta Plateada sabían cuánto había dependido de Ronan en el pasado. Cuando me torcí un tobillo durante un entrenamiento, me negué a recibir tratamiento hasta que él saliera de una reunión del Consejo. En otra ocasión, me corté un dedo con el borde metálico de una carpeta y no dejé de mostrárselo hasta que me lo besó para aliviarme el dolor.

Por eso, al oírme decir que podía arreglármelas sola, no supo cómo reaccionar.

Tras aquello, salí de su consultorio, pero, al llegar al vestíbulo del centro médico, me detuve en seco.

Ronan Hale acababa de cruzar las puertas principales, arrastrando una maleta de mano. Sus hombros anchos y su presencia imponente bastaba para que los lobos más jóvenes se hicieran a un lado sin pensarlo dos veces. Sin embargo, toda aquella autoridad pareció desvanecerse cuando apoyó una mano en la espalda de mi hermanastra, Sienna, y la ayudó a subir los dos pequeños escalones de la entrada, como si fuera de cristal.

Alrededor del cuello llevaba una bufanda azul marino tejida a mano. La cual yo le había tejido como regalo del tercer aniversario de nuestra ceremonia de apareamiento.

Al verme, su mirada automáticamente se posó en la carpeta que llevaba en la mano.

—¿Maeve? ¿Qué haces aquí? ¿Otra vez te está molestando la herida causada por la plata?

«Otra vez».

Dos simples palabras bastaron para hacerme sentir como si mi herida no fuera más que otro problema pendiente en su agenda.

Antes de que pudiera responder, me quitó la carpeta de las manos y hojeó el informe.

—Mañana no se puede. Tengo la agenda llena. Diles que lo pasen para la próxima semana.

—No tienen por qué acomodarse a tus horarios —repuse, recuperando los papeles—. Vendré sola.

Ronan parpadeó, sorprendido.

Dos semanas atrás, todavía le preguntaba si debía vestirme de rojo o de negro para la cena del Consejo. Ahora iba a someterme a una cirugía sin siquiera comentárselo. Si no nos hubiéramos encontrado por casualidad, quizá nunca se habría enterado.

Cuando di un paso atrás, una caja blanca de un medicamento con receta se deslizó del bolsillo de su abrigo y cayó al suelo. Según la etiqueta, era un medicamento que solía recetarse para las náuseas intensas durante el embarazo.

Ronan se apresuró a recogerla.

—No empieces. Sienna se sintió mal durante todo el vuelo. Lo compré para ella.

Sienna bajó la mirada y se aferró la bufanda.

—Lo siento, Maeve. Ronan iba a ir directo a casa, pero yo me sentía fatal y me daba miedo venir sola. —Me dedicó una sonrisa tímida, cargada de vergüenza—. Ojala fuera tan independiente como tú. Así el Alfa no tendría que preocuparse por mí todo el tiempo.

«Independiente«, bufé para mis adentros y casi me eché a reír.

Un mes antes, la piel alrededor de los fragmentos de plata se había inflamado tanto que me desperté en plena noche, incapaz de mover el hombro. Llamé a Ronan, esperando que se preocupara por mí. Sin embargo, lo primero que me preguntó fue:

—¿De verdad es tan grave como para llamarme a estas horas?

Le dije que no lo sabía, pero que tenía miedo y quería que mi compañero volviera a casa.

—Llama al sanador, Maeve. Eres una loba adulta y la Luna de la Manada de la Cresta Plateada. No puedes esperar que yo te resuelva hasta el más mínimo problema. Soy tu esposo, no tu enfermero personal.

Qué curioso era todo.

El Alfa más poderoso de la región siempre encontraba tiempo para resolver los problemas de todos, pero nunca los de su propia compañera. A Sienna le bastaba con susurrar que se sentía mal para que él la llevara directamente en coche al hospital desde del aeropuerto.

Cualquiera que los viera juntos habría pensado que la loba que llevaba su bufanda era su verdadera Luna.

Antes, le habría exigido una explicación. Habría llorado, discutido y hecho que me demostrara que aquella caja de medicina no significaba nada.

Sin embargo, en esta ocasión, me limité a asentir.

—Entiendo.

No hubo acusaciones, ni celos, ni lágrimas.

Ronan aún no sabía que llevaba una pequeña vida en mi vientre.

Nuestro cachorro no crecería escuchándome suplicarle a su padre que volviera a casa.

Por el contrario, crecería conmigo, en algún lugar muy lejos de la Cresta Plateada.
Expand
Next Chapter
Download

Latest chapter

More Chapters

To Readers

Bienvenido a Goodnovel mundo de ficción. Si te gusta esta novela, o eres un idealista con la esperanza de explorar un mundo perfecto y convertirte en un autor de novelas originales en online para aumentar los ingresos, puedes unirte a nuestra familia para leer o crear varios tipos de libros, como la novela romántica, la novela épica, la novela de hombres lobo, la novela de fantasía, la novela de historia , etc. Si eres un lector, puedes selecionar las novelas de alta calidad aquí. Si eres un autor, puedes insipirarte para crear obras más brillantes, además, tus obras en nuestra plataforma llamarán más la atención y ganarán más los lectores.


No Comments
10 Chapters
Explore and read good novels for free
Free access to a vast number of good novels on GoodNovel app. Download the books you like and read anywhere & anytime.
Read books for free on the app
SCAN CODE TO READ ON APP
DMCA.com Protection Status