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Capítulo 5: Las letras pequeñas.

Author: MayR04
last update publish date: 2026-06-24 07:47:51

Valeria pasó toda la noche dando vueltas en la cama del penthouse. Apenas había dormido tres horas cuando Isabella la despertó para prepararse para el café. Se sentía exhausta, tanto física como emocionalmente. El contrato firmado pesaba como una losa sobre su pecho.

Por la mañana, mientras atendía el café, Alexander bajó más temprano de lo habitual. Pidió su cappuccino y se quedó apoyado en el mostrador, observándola con esa mirada arrogante y calculadora que ya empezaba a conocer.

— Necesito hablar contigo un momento — murmuró él cuando no había nadie cerca.

Valeria sintió que el corazón se le aceleraba. Terminó de preparar el café y lo miró directamente a los ojos.

— Señor Blackwood… hay algo que quiero aclarar sobre el contrato.

Alexander levantó una ceja, divertido.

— Te escucho.

Valeria respiró hondo, juntando valor.

— Cuando firmé… no leí todo con detenimiento. Quiero que quede claro que no quiero nada físico entre nosotros. Nada de besos, nada de tocarme más de lo necesario en público, y definitivamente nada… íntimo. ¿Eso está en el contrato?

Alexander la miró en silencio durante unos segundos. Luego soltó una risa baja, casi burlona, pero con un toque de arrogancia seductora.

— ¿Leíste las letras pequeñas, Valeria? — preguntó con tono juguetón—. El contrato dice que debes actuar como mi novia en todos los sentidos que yo considere necesarios. Si en algún evento o situación lo requiero… sí, podría pasar. Y te aseguro que lo haría con gusto.

Valeria sintió que el mundo se le caía a los pies. Sus mejillas se pusieron rojas de vergüenza y rabia.

— ¿Qué? — susurró, horrorizada.

Alexander se inclinó un poco más sobre el mostrador, bajando la voz.

— No esperes verdadero cariño de mi parte. Esto es un contrato, no un romance. Pero si necesito que parezca real… cumplirás. Ese es el trato.

Valeria sintió que le faltaba el aire. El pánico la invadió. Todo lo que había imaginado —la cercanía, los momentos juntos— ahora se sentía sucio y forzado. Sus ojos se llenaron de lágrimas que apenas pudo contener.

— Entonces… quiero cancelarlo — dijo con voz temblorosa pero firme—. No quiero seguir con esto. Devuélvame el contrato. No lo firmé para eso.

Alexander se enderezó, perdiendo la sonrisa. Su expresión se volvió fría y arrogante.

— Ya firmaste, Valeria. Es legalmente vinculante. No puedes cancelarlo, así como así. Si rompes el contrato ahora, tendrás que devolver hasta el último centavo y enfrentar las consecuencias legales que están estipuladas. ¿Estás dispuesta a perder todo por un ataque de moralidad?

Valeria se quedó congelada. Las lágrimas que había estado conteniendo cayeron por sus mejillas. Se sentía atrapada, humillada y terriblemente ingenua.

— Esto no es lo que yo quería… — murmuró con la voz rota.

Alexander la miró un momento más. Por un segundo, algo parecido a la culpa cruzó su rostro, pero lo ocultó rápidamente tras su máscara arrogante.

— Aprende rápido, Valeria. Esto es el mundo real. Termina tu turno y regresa al penthouse esta noche. Tenemos otro evento mañana.

Se dio la vuelta y se fue sin mirar atrás.

Valeria se quedó sola detrás del mostrador, con el corazón hecho pedazos. Se limpió las lágrimas con rabia y siguió trabajando, pero por dentro todo se estaba derrumbando.

“El relleno más rico que el café…”

Esta vez la frase sonaba como una burla cruel de su propia ingenuidad.

Más tarde esa tarde…

Valeria terminó su turno con el alma pesada. Isabella la esperaba para llevarla de vuelta al penthouse. Durante el trayecto, no dijo una sola palabra. Al llegar, Alexander no estaba. Solo había una nota en la mesa:

“Cena a las 8. Vístete elegante. Recuerda las reglas.”

Valeria se encerró en la habitación de invitados y lloró en silencio. Se sentía usada, atrapada y profundamente arrepentida. Pero también sabía que ya no había vuelta atrás.

El contrato falso acababa de convertirse en su peor pesadilla… y en su única oportunidad de estar cerca del hombre que amaba.

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