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Capítulo 27

مؤلف: Salsa Picante
—Nicolás.

Esta vez, Adrián pronunció su nombre con más firmeza, claramente a modo de advertencia.

—¡Lárgate! ¡Llévate a tu gente y sal de aquí!

Nicolás respiraba cada vez más rápido. Tenía los ojos enrojecidos, y los años de enfermedad y tensión habían dejado una huella evidente en él.

Adrián dejó de discutir. Se volvió hacia Valeria.

—Ella es Valeria. Su riñón es compatible contigo.

Aquellas palabras terminaron de hacer que Nicolás perdiera el control.

—¿Compatible? —repitió a gritos, con la vo
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  • Me perdió: ahora soy esposa de su enemigo   Capítulo 30

    ¿Sentirse increíble? Quizá un poco.Pero, más que nada, Valeria sentía una extraña calma, como si algo que llevaba demasiado tiempo arrastrando por fin hubiera llegado a su fin.Y también estaba cansada.La satisfacción de vengarse duraba poco. Después, solo quedaba una ligera sensación de vacío.—Estoy bien —respondió al final—. Lo importante es que ya se resolvió.—Tú siempre tan tranquila.Lucía notó que no estaba especialmente entusiasmada y decidió cambiar de tema.—Por cierto, ¿dónde estás? Se oye muy tranquilo por ahí.—En casa de... un amigo.Valeria no dio más detalles. Por ahora, no pensaba contarle todo lo relacionado con la familia Salazar.—Tengo algunas cosas que resolver. Quizá me quede aquí varios días.Lucía tampoco insistió.Siguió contándole algunos de los comentarios más graciosos que había visto en internet y, después de recordarle que se cuidara, terminó la llamada.Valeria bajó el celular. La pantalla volvió a encenderse casi enseguida.Había un mensaje nuevo. Er

  • Me perdió: ahora soy esposa de su enemigo   Capítulo 29

    La pantalla estaba llena de insultos y especulaciones malintencionadas.Algunos incluso habían empezado a rebuscar en su pasado, sacando datos aislados y dándoles la peor interpretación posible.Las cuentas que Camila había pagado para atacarla, junto con muchos usuarios que se habían dejado llevar por aquella versión, celebraban haberla "desenmascarado".Ya era suficiente. Había llegado el momento.Valeria no mostró ninguna emoción.Entró en su cuenta personal y abrió el informe que le había enviado el asistente de Adrián sobre la falsificación del diagnóstico psicológico de Patricia.El documento incluía un análisis detallado y varias imágenes comparativas.Valeria ordenó toda la información y preparó una publicación clara, punto por punto.Cuando terminó, etiquetó directamente a la cuenta anónima que había difundido el documento falso. También mencionó a varias de las cuentas que más habían contribuido a extender aquella historia.Después, pulsó Publicar.Cerró la computadora, se le

  • Me perdió: ahora soy esposa de su enemigo   Capítulo 28

    —Valeria —dijo Adrián con calma—. Sé perfectamente cuál es nuestro acuerdo. Y también sé que no es justo para ti.—Pero para mí no hay nada más importante que mantenerlo con vida. Pagaría cualquier precio. Haría lo que fuera necesario.Su tono no dejaba lugar a dudas.—Así que, por mucho que se resista, por mucho que me odie o rechace todo esto... Solo quiero que siga vivo.Valeria lo observó en silencio.Por primera vez, alcanzó a ver una grieta en aquel hombre que siempre parecía frío y dueño de sí mismo.En ese momento, una joven empleada entró apresurada.Se detuvo frente a Adrián, visiblemente nerviosa.—Señor, el señor Nicolás volvió a alterarse en su habitación. Dice que…—¿Qué quiere? —preguntó Adrián.—Quiere pastelitos de almendra de la tradicional Pastelería La Magnolia, al sur de la ciudad.La empleada vaciló un poco.—Dice que tienen que estar recién hechos y todavía crujientes —su voz fue bajando poco a poco—. Le dijimos que podíamos mandar a alguien en el primer vuelo di

  • Me perdió: ahora soy esposa de su enemigo   Capítulo 27

    —Nicolás.Esta vez, Adrián pronunció su nombre con más firmeza, claramente a modo de advertencia.—¡Lárgate! ¡Llévate a tu gente y sal de aquí!Nicolás respiraba cada vez más rápido. Tenía los ojos enrojecidos, y los años de enfermedad y tensión habían dejado una huella evidente en él.Adrián dejó de discutir. Se volvió hacia Valeria.—Ella es Valeria. Su riñón es compatible contigo.Aquellas palabras terminaron de hacer que Nicolás perdiera el control.—¿Compatible? —repitió a gritos, con la voz quebrada.Agarró un jarrón de porcelana azul de una de las estanterías y lo lanzó al suelo.El jarrón se hizo añicos.—¿Quién dijo que quiero su riñón? ¿Quién necesita su falsa compasión? ¡Fuera! ¡Todos fuera!Fuera de sí, agarró también una caja de regalo que Adrián había dejado sobre la mesa y la arrojó hacia ellos.La caja golpeó el suelo con un ruido seco y su contenido quedó esparcido por todas partes.Pero el esfuerzo le pasó factura casi de inmediato.Nicolás se encorvó de golpe, apoyó

  • Me perdió: ahora soy esposa de su enemigo   Capítulo 26

    La residencia tenía techos oscuros, muros claros y un amplio pórtico. A ambos lados de la entrada se alzaban dos esculturas de piedra, desgastadas por los años y la intemperie.El lugar estaba lejos del ruido de la ciudad. Solo se oía el viento entre los árboles y, de vez en cuando, el canto claro de algún pájaro.Apenas cruzaron la entrada, una mujer de mediana edad se acercó a recibirlos. Llevaba un vestido sencillo, de corte clásico.—Señor —saludó a Adrián con una leve inclinación de cabeza.Luego se volvió hacia Valeria y repitió el gesto con la misma cortesía.—Señora.Valeria se quedó un poco sorprendida y miró a Adrián de reojo. Él, en cambio, lo tomó con total naturalidad y se limitó a asentir hacia la mujer.—Rosa.Rosa se hizo a un lado para guiarlos hacia el interior.—Esta mañana vinieron el señor Duarte y su esposa. Trajeron un poco de té recién llegado, pero no se quedaron mucho tiempo.Adrián respondió apenas con un gesto, sin mostrar demasiado interés.Aunque su padre

  • Me perdió: ahora soy esposa de su enemigo   Capítulo 25

    Valeria también estaba investigando el supuesto informe psicológico de Patricia, pero hasta ese momento no había encontrado nada útil.Cuando recibió el correo del asistente de Adrián, abrió el archivo enseguida y empezó a revisarlo. A medida que avanzaba, su expresión se fue volviendo más seria.El informe era muy detallado. Incluso incluía comparaciones de imágenes y documentos.Según el análisis, el certificado que supuestamente acreditaba que Patricia padecía depresión grave presentaba varias irregularidades. El sello, la firma del médico y otros detalles no coincidían con los de los certificados auténticos emitidos por aquella clínica privada.La conclusión no dejaba lugar a dudas. El certificado era falso.Valeria no se sorprendió demasiado. Patricia y Camila ya habían mentido demasiadas veces. Que llegaran al punto de falsificar una prueba tampoco era difícil de imaginar.Valeria se recostó en la silla y dio unos suaves golpecitos sobre el escritorio con los dedos. Lo que sí la

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