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Capítulo 7 Eso lo escribí yo

Author: Mara Schmidt
last update publish date: 2026-10-30 03:05:19

A la mañana siguiente, Marcos pasó por mí veinte minutos antes de la reunión.

Cuando vi su coche detenerse frente al edificio, sentí una mezcla tan incómoda de rabia y calma que me sorprendió. Hacía apenas unos días habría bajado deprisa, preocupada por hacerlo esperar. Ahora me tomé mi tiempo. Revisé por última vez que llevara todo, acomodé la chaqueta sobre el vestido negro que había elegido y respiré hondo antes de salir del apartamento.

Damien me esperaba junto a la puerta.

Había permanecid
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    El sábado llegó demasiado rápido.Pasé buena parte de la mañana intentando convencerme de que aquella comida era únicamente una oportunidad para observar.Nada más.No iba a provocar a Laura. No iba a preguntarle por Marcos. No iba a insinuar que sabía que llevaba quién sabía cuánto tiempo acostándose con mi novio mientras organizaba una boda con otro hombre.Iba a sonreír.Escuchar.Y regresar a casa con más información de la que tenía al entrar.En teoría parecía sencillo.En la práctica, llevaba veinte minutos parada frente al armario intentando decidir qué ropa utilizar para sentarme a la mesa con la familia de la mujer que se acostaba con mi pareja.—El negro —dijo Damien desde algún lugar detrás de mí.Giré la cabeza.Estaba apoyado contra el marco de la puerta del dormitorio con los brazos cruzados, observando las dos opciones que yo sostenía frente al espejo.—No recuerdo haberte pedido opinión —respondí mientras levantaba el vestido oscuro en una mano y uno color vino en la o

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    Marcos habló durante casi todo el camino de regreso.Habló de la reunión, de Andrés, de la posibilidad de que aquella presentación le abriera nuevas puertas dentro de la empresa y de lo bien que, según él, había funcionado todo. Lo contaba con tanta seguridad que, si yo no hubiera estado sentada a su lado, habría pensado que la reunión había sucedido exactamente como él la describía.Yo asentía de vez en cuando mientras miraba por la ventana. No tenía que esforzarme demasiado para fingir interés; después de todo, llevaba años escuchándolo hablar de su trabajo.La diferencia era que ahora empezaba a entender cuánto de ese trabajo tenía realmente que ver conmigo.Cuando estacionó frente a mi edificio, Marcos apagó el motor y se giró hacia mí con una sonrisa satisfecha. Apoyó un brazo sobre el volante y me observó como si esperara que compartiera su entusiasmo.—Creo que salió bastante bien —comentó mientras relajaba por fin los hombros—. Andrés es complicado. Cuando algo no le gusta se

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    A la mañana siguiente, Marcos pasó por mí veinte minutos antes de la reunión.Cuando vi su coche detenerse frente al edificio, sentí una mezcla tan incómoda de rabia y calma que me sorprendió. Hacía apenas unos días habría bajado deprisa, preocupada por hacerlo esperar. Ahora me tomé mi tiempo. Revisé por última vez que llevara todo, acomodé la chaqueta sobre el vestido negro que había elegido y respiré hondo antes de salir del apartamento.Damien me esperaba junto a la puerta.Había permanecido especialmente callado desde la noche anterior. No habíamos hablado de lo que había ocurrido cuando nuestras manos se tocaron. Yo tampoco pensaba hacerlo. Bastante tenía con tratar de convencerme de que aquella imagen de su boca sobre la mía había sido una fantasía extraña provocada por cansancio, rabia y un hombre sobrenatural que tenía la desagradable costumbre de invadir demasiado mi espacio personal.—¿Vas a venir? —pregunté mientras tomaba el bolso.Damien me observó de arriba abajo con un

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    Dormí peor de lo que esperaba.No pasé la noche llorando desconsoladamente ni abrazada a una almohada, como probablemente habría imaginado si alguien me hubiera contado, veinticuatro horas antes, que iba a descubrir a mi novio besándose con mi mejor amiga. Lloré, sí. Un poco. Lo suficiente para amanecer con los ojos pesados y esa molestia detrás de la frente que aparece después de contener demasiado.Pero, sobre todo, pasé la noche furiosa.Cada vez que cerraba los ojos aparecía una imagen distinta. Marcos tomando la mano de Laura sobre la mesa. Laura sonriendo como si aquello fuera normal. La mano de él en su nuca cuando la besó.Y, peor todavía, su mensaje.Se me complicó algo en el trabajo. Mejor nos vemos a las nueve.Trabajo.Claro.Abrí los ojos cuando la claridad de la mañana empezó a filtrarse entre las cortinas y me quedé unos segundos mirando el techo. Había dormido, quizá, tres horas. Mi cuerpo estaba cansado, pero mi cabeza parecía haber pasado la noche reuniendo nuevas ra

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