Share

Capítulo 3

Author: Ronaldo
Al llegar a la residencia estudiantil, me dejó en su cama, cerró la cortina que la rodeaba y se fue a duchar.

Abracé su almohada y me retorcí de felicidad. Estaba que reventaba de felicidad.

Abrí una rendija en la cortina a escondidas y me quedé mirando su figura alta y erguida de espaldas, mientras respiraba aquel olor tan masculino.

El deseo ahí abajo era insoportable. Encogí los dedos de los pies y traté con todas mis fuerzas de contener aquella comezón que casi me hacía enloquecer.

No pude soportarlo más y me toqué. Un segundo bastó para que perdiera el control y empapara toda la cama de un chorro.

¡No jodas! ¡Le mojé la sábana a Valentín! ¿Qué iba a hacer? ¿Me castigaría durísimo?

Tal vez me pondría con el trasero levantado, jalándome del cabello, y luego...

Cuanto más lo imaginaba, más enloquecía. Apreté las piernas con todas mis fuerzas, pero seguía temblando.

Se oía correr el agua en el baño compartido. Asomé la cabeza con cuidado para que nadie me viera.

Sus compañeros de cuarto roncaban con estruendo. Cuando me aseguré de que todos dormían, bajé de la cama a escondidas y me acerqué encorvada hasta la puerta del baño.

Por la rendija podía ver la espalda ancha y musculosa de Valentín, con cada músculo bien definido, su pecho firme y su torso atlético.

Las gotas le caían de las puntas del cabello y recorrían despacio los hombros hasta deslizarse por los surcos de sus abdominales. Todo el cuarto estaba impregnado de aquel intenso olor masculino.

Y su burrote, ¡Dios mío!

Ya sabía que estaba bien dotado, pero ver esa maravilla me dejó sin palabras.

No podía dejar de imaginarnos ardiendo de deseo. Tragaba saliva.

Se me ocurrió una idea tan atrevida como descabellada. No podía esperar ni un segundo más. Quería que Valentín y yo nos acostáramos ya, que me tratara sin delicadeza, sin tenerme ninguna consideración.

Para asegurarme de que nada fallara, saqué del bolsillo varias pastillas para dormir y una cápsula afrodisíaca.

Las había preparado para el obrero, pero por desgracia no conseguí lo que quería con él. Por suerte, al fin me servirían de algo.

Se las eché a escondidas en el vaso de agua de Valentín y volví a meterme bajo las cobijas, tratando de calmar el corazón que me latía a toda velocidad.

Unos minutos después salió del baño. El cabello aún le goteaba y solo llevaba un pantalón corto.

Se le marcaba un bulto pronunciado que parecía a punto de salirse. Tragué saliva. Me moría de ganas de abalanzarme sobre él y bajarle el pantalón. Le sorprendió verme mirándolo fijamente, parpadeando con los ojos muy abiertos.

—¿Todavía no te duermes?

Sin saber por qué, le dije que lo estaba esperando. Noté un destello de deseo en su mirada y empezó a respirar con más fuerza.

Le ofrecí el agua.

—Debes tener sed. Te serví agua.

—Gracias. —Lo tomó sonrojado.

Solo me relajé cuando lo vi bebérsela toda de varios tragos. En cuanto a la sábana, mentí y dije que había derramado agua por accidente al servirla. No me reprochó nada; sacó otra limpia y la cambió. Se acostó a mi lado. Contuve la respiración y, muerta de nervios, esperé a que las pastillas hicieran efecto.

El vendedor decía que la cápsula actuaba en treinta segundos y era tan potente que ni un monje podría resistirse. Pero pasaron tres minutos y no ocurrió nada. Poco después incluso lo escuché respirar con calma a mi lado.

¡¿Se había quedado dormido?!

Con esa cara tan escandalosamente guapa frente a mí, ¿cómo iba a resistirme? Dudé un buen rato, pero al final decidí hacerlo.

Me arrastré con mucho cuidado y le bajé los calzoncillos con las manos temblorosas.

¡Dios mío! Tenerlo tan cerca casi me dejó sin aliento.

Me aparté el cabello hacia un lado y, cuando iba a darme un festín, sentí que alguien me observaba.

Alcé la cabeza. Valentín tenía los ojos negros y brillantes bien abiertos.

—¿Qué, qué estás haciendo?

Continue to read this book for free
Scan code to download App

Latest chapter

  • Pollón de Doble Cañón   Capítulo 7

    Gregorio Mena y Gael Mena eran gemelos. Su madre se había suicidado. Y resultaba que lo había hecho por culpa de mi mamá, Elizabeth Cota. Años atrás, Mario Mena, el papá de Gregorio y Gael, se aprovechó de la inexperiencia de Elizabeth para engañarla y acostarse con ella. Además, la dejó embarazada.Como estaba embarazada sin haberse casado, mi mamá le exigió que se casara con ella, pero Mario desapareció sin dejar rastro. Después de mucho esfuerzo, Elizabeth encontró su casa.Fue a exigirle explicaciones. Solo entonces la madre de Gregorio y Gael se enteró de que su esposo le había sido infiel y había dejado embarazada a otra, que ahora estaba en su puerta, decidida a no dejar pasar el asunto.Hasta ese momento, Elizabeth creyó que Mario era un desgraciado irresponsable. Ahí descubrió el verdadero motivo de su desaparición. Estaba casado y tenía hijos.Mi mamá se fue desconsolada. La madre de Gregorio y Gael quedó destrozada. No soportó el golpe y se suicidó arrojándose de un edificio

  • Pollón de Doble Cañón   Capítulo 6

    Pero su compulsión era demasiado fuerte. Quería hacerlo todos los días, sin importar dónde estuviéramos ni qué tan urgente o importante fuera lo que teníamos pendiente.Al final no aguantó más, dejó la universidad y me pidió que yo también la dejara. Al principio me negué. No quería renunciar a mi futuro por un noviazgo.En estos tiempos era una vergüenza no terminar siquiera la universidad. Eso pensé hasta que me dio una tarjeta bancaria exclusiva con doscientos mil dólares.Resultaba que, además de guapo y bien dotado, tenía muchísimo dinero.¡Pues a dejar la universidad!Poco después de abandonar los estudios, tuvimos nuestra boda. Pero, la noche de bodas, apenas me quedé dormida tras una sesión intensa, me despertaron unos ruidos extraños a mis espaldas. Me di la vuelta y me abracé al brazo de quien estaba a mi lado, todavía medio dormida.—Cariño, ¿qué haces? Haces mucho ruido.—Tranquila, no hago nada. —Me abrazó y me dio unas palmaditas suaves en la espalda—. Todavía es temprano

  • Pollón de Doble Cañón   Capítulo 5

    Valentín sabía cómo complacer a una mujer. Me decía palabras obscenas y se movía con fuerza y brusquedad. Aquel placer mezclado con vergüenza se multiplicaba.Él también parecía disfrutarlo y pronto el crujido rítmico de la cama resonó en el cuarto.Asustada, me apresuré a pedirle que hiciera menos ruido, pero cuando se abandonaba al deseo era una bestia. En vez de contenerse, perdió todo control.Hacía un escándalo ensordecedor, como si no hubiera nadie más. El ruido terminó por despertar a sus compañeros de cuarto, que abrieron las cortinas de la cama. Solté un grito de miedo y agarré la cobija que tenía al lado para cubrirme las partes íntimas.Valentín por fin se asustó y me miró con culpa. Sus compañeros empezaron a burlarse.—¡Mierda, Valentín, eres un cabrón! Siempre creímos que te hacías el maldito inalcanzable y no salías con nadie. ¿Quién iba a pensar que eras tan salvaje?Mientras hablaban, lo apartaron de un empujón y empezaron a manosearme. La voracidad con la que me mirab

  • Pollón de Doble Cañón   Capítulo 4

    ¡Ah! ¿Por qué se había despertado?Me quedé petrificada, con el corazón en la garganta.¡Auxilio! ¡Me quería morir de vergüenza!Me descubrió cuando intentaba probar a escondidas y no tenía cómo justificarme. Valentín debía de pensar que era una chica mala y desvergonzada. Ninguna quería estar con él porque estaba demasiado bien dotado.Pero parecía tan sereno y distante. Además, era el presidente del consejo estudiantil. Seguro que era todo un caballero y no le gustaban las chicas fáciles.Debía de darle asco que me hubiera aprovechado de él mientras dormía, sin ninguna vergüenza. Me reproché haber sido tan impaciente.¿Por qué no podía ir despacio, paso a paso?Quizá habría podido ser su novia. No encontraría a otro tan compatible conmigo ni buscando con lupa.Pensar que había arruinado una oportunidad única me daba ganas de golpearme la cabeza contra la pared. Ahora sí iba a quedarme condenada a no tener sexo.Al pensar en eso, todo lo que había estado reprimiendo me sobrepasó y emp

  • Pollón de Doble Cañón   Capítulo 3

    Al llegar a la residencia estudiantil, me dejó en su cama, cerró la cortina que la rodeaba y se fue a duchar.Abracé su almohada y me retorcí de felicidad. Estaba que reventaba de felicidad.Abrí una rendija en la cortina a escondidas y me quedé mirando su figura alta y erguida de espaldas, mientras respiraba aquel olor tan masculino.El deseo ahí abajo era insoportable. Encogí los dedos de los pies y traté con todas mis fuerzas de contener aquella comezón que casi me hacía enloquecer.No pude soportarlo más y me toqué. Un segundo bastó para que perdiera el control y empapara toda la cama de un chorro.¡No jodas! ¡Le mojé la sábana a Valentín! ¿Qué iba a hacer? ¿Me castigaría durísimo?Tal vez me pondría con el trasero levantado, jalándome del cabello, y luego...Cuanto más lo imaginaba, más enloquecía. Apreté las piernas con todas mis fuerzas, pero seguía temblando.Se oía correr el agua en el baño compartido. Asomé la cabeza con cuidado para que nadie me viera.Sus compañeros de cuar

  • Pollón de Doble Cañón   Capítulo 2

    La chica ya no sabía cómo librarse de tanta insistencia. Entonces me vio, se alegró y corrió hacia mí.—En realidad soy lesbiana, me gustan las mujeres. Solo acepté verte porque creí que estabas presumiendo. ¡Mira, mi novia vino a buscarme!Se acercó a mi oído y susurró:—Amiga, hazme un favor.Y me dio un beso sonoro en la mejilla.—¿Ya viste? ¡Ja!Luego me tomó de la mano y salió corriendo conmigo. El chico se quedó ahí, aturdido, como si no entendiera qué acababa de pasar.Cuando estuvimos lejos, la chica me explicó lo que había pasado. Llevaba seis meses sin tener sexo y encontró en una aplicación de encuentros sexuales a un tipo con el alias “Pollón de doble cañón”. Creyó que solo la tenía un poco más grande de lo normal, así que quedaron en la arboleda de la universidad para darse con todo.Pero, al verlo, descubrió que era un monstruo. No solo tenía un tamaño exagerado, sino que además tenía dos miembros así de grandes.Al escucharla, se me secó la boca. Esa chica no sabía la su

More Chapters
Explore and read good novels for free
Free access to a vast number of good novels on GoodNovel app. Download the books you like and read anywhere & anytime.
Read books for free on the app
SCAN CODE TO READ ON APP
DMCA.com Protection Status