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Capítulo 6

Author: Ronaldo
Pero su compulsión era demasiado fuerte. Quería hacerlo todos los días, sin importar dónde estuviéramos ni qué tan urgente o importante fuera lo que teníamos pendiente.

Al final no aguantó más, dejó la universidad y me pidió que yo también la dejara. Al principio me negué. No quería renunciar a mi futuro por un noviazgo.

En estos tiempos era una vergüenza no terminar siquiera la universidad. Eso pensé hasta que me dio una tarjeta bancaria exclusiva con doscientos mil dólares.

Resultaba que, adem
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  • Pollón de Doble Cañón   Capítulo 7

    Gregorio Mena y Gael Mena eran gemelos. Su madre se había suicidado. Y resultaba que lo había hecho por culpa de mi mamá, Elizabeth Cota. Años atrás, Mario Mena, el papá de Gregorio y Gael, se aprovechó de la inexperiencia de Elizabeth para engañarla y acostarse con ella. Además, la dejó embarazada.Como estaba embarazada sin haberse casado, mi mamá le exigió que se casara con ella, pero Mario desapareció sin dejar rastro. Después de mucho esfuerzo, Elizabeth encontró su casa.Fue a exigirle explicaciones. Solo entonces la madre de Gregorio y Gael se enteró de que su esposo le había sido infiel y había dejado embarazada a otra, que ahora estaba en su puerta, decidida a no dejar pasar el asunto.Hasta ese momento, Elizabeth creyó que Mario era un desgraciado irresponsable. Ahí descubrió el verdadero motivo de su desaparición. Estaba casado y tenía hijos.Mi mamá se fue desconsolada. La madre de Gregorio y Gael quedó destrozada. No soportó el golpe y se suicidó arrojándose de un edificio

  • Pollón de Doble Cañón   Capítulo 6

    Pero su compulsión era demasiado fuerte. Quería hacerlo todos los días, sin importar dónde estuviéramos ni qué tan urgente o importante fuera lo que teníamos pendiente.Al final no aguantó más, dejó la universidad y me pidió que yo también la dejara. Al principio me negué. No quería renunciar a mi futuro por un noviazgo.En estos tiempos era una vergüenza no terminar siquiera la universidad. Eso pensé hasta que me dio una tarjeta bancaria exclusiva con doscientos mil dólares.Resultaba que, además de guapo y bien dotado, tenía muchísimo dinero.¡Pues a dejar la universidad!Poco después de abandonar los estudios, tuvimos nuestra boda. Pero, la noche de bodas, apenas me quedé dormida tras una sesión intensa, me despertaron unos ruidos extraños a mis espaldas. Me di la vuelta y me abracé al brazo de quien estaba a mi lado, todavía medio dormida.—Cariño, ¿qué haces? Haces mucho ruido.—Tranquila, no hago nada. —Me abrazó y me dio unas palmaditas suaves en la espalda—. Todavía es temprano

  • Pollón de Doble Cañón   Capítulo 5

    Valentín sabía cómo complacer a una mujer. Me decía palabras obscenas y se movía con fuerza y brusquedad. Aquel placer mezclado con vergüenza se multiplicaba.Él también parecía disfrutarlo y pronto el crujido rítmico de la cama resonó en el cuarto.Asustada, me apresuré a pedirle que hiciera menos ruido, pero cuando se abandonaba al deseo era una bestia. En vez de contenerse, perdió todo control.Hacía un escándalo ensordecedor, como si no hubiera nadie más. El ruido terminó por despertar a sus compañeros de cuarto, que abrieron las cortinas de la cama. Solté un grito de miedo y agarré la cobija que tenía al lado para cubrirme las partes íntimas.Valentín por fin se asustó y me miró con culpa. Sus compañeros empezaron a burlarse.—¡Mierda, Valentín, eres un cabrón! Siempre creímos que te hacías el maldito inalcanzable y no salías con nadie. ¿Quién iba a pensar que eras tan salvaje?Mientras hablaban, lo apartaron de un empujón y empezaron a manosearme. La voracidad con la que me mirab

  • Pollón de Doble Cañón   Capítulo 4

    ¡Ah! ¿Por qué se había despertado?Me quedé petrificada, con el corazón en la garganta.¡Auxilio! ¡Me quería morir de vergüenza!Me descubrió cuando intentaba probar a escondidas y no tenía cómo justificarme. Valentín debía de pensar que era una chica mala y desvergonzada. Ninguna quería estar con él porque estaba demasiado bien dotado.Pero parecía tan sereno y distante. Además, era el presidente del consejo estudiantil. Seguro que era todo un caballero y no le gustaban las chicas fáciles.Debía de darle asco que me hubiera aprovechado de él mientras dormía, sin ninguna vergüenza. Me reproché haber sido tan impaciente.¿Por qué no podía ir despacio, paso a paso?Quizá habría podido ser su novia. No encontraría a otro tan compatible conmigo ni buscando con lupa.Pensar que había arruinado una oportunidad única me daba ganas de golpearme la cabeza contra la pared. Ahora sí iba a quedarme condenada a no tener sexo.Al pensar en eso, todo lo que había estado reprimiendo me sobrepasó y emp

  • Pollón de Doble Cañón   Capítulo 3

    Al llegar a la residencia estudiantil, me dejó en su cama, cerró la cortina que la rodeaba y se fue a duchar.Abracé su almohada y me retorcí de felicidad. Estaba que reventaba de felicidad.Abrí una rendija en la cortina a escondidas y me quedé mirando su figura alta y erguida de espaldas, mientras respiraba aquel olor tan masculino.El deseo ahí abajo era insoportable. Encogí los dedos de los pies y traté con todas mis fuerzas de contener aquella comezón que casi me hacía enloquecer.No pude soportarlo más y me toqué. Un segundo bastó para que perdiera el control y empapara toda la cama de un chorro.¡No jodas! ¡Le mojé la sábana a Valentín! ¿Qué iba a hacer? ¿Me castigaría durísimo?Tal vez me pondría con el trasero levantado, jalándome del cabello, y luego...Cuanto más lo imaginaba, más enloquecía. Apreté las piernas con todas mis fuerzas, pero seguía temblando.Se oía correr el agua en el baño compartido. Asomé la cabeza con cuidado para que nadie me viera.Sus compañeros de cuar

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    La chica ya no sabía cómo librarse de tanta insistencia. Entonces me vio, se alegró y corrió hacia mí.—En realidad soy lesbiana, me gustan las mujeres. Solo acepté verte porque creí que estabas presumiendo. ¡Mira, mi novia vino a buscarme!Se acercó a mi oído y susurró:—Amiga, hazme un favor.Y me dio un beso sonoro en la mejilla.—¿Ya viste? ¡Ja!Luego me tomó de la mano y salió corriendo conmigo. El chico se quedó ahí, aturdido, como si no entendiera qué acababa de pasar.Cuando estuvimos lejos, la chica me explicó lo que había pasado. Llevaba seis meses sin tener sexo y encontró en una aplicación de encuentros sexuales a un tipo con el alias “Pollón de doble cañón”. Creyó que solo la tenía un poco más grande de lo normal, así que quedaron en la arboleda de la universidad para darse con todo.Pero, al verlo, descubrió que era un monstruo. No solo tenía un tamaño exagerado, sino que además tenía dos miembros así de grandes.Al escucharla, se me secó la boca. Esa chica no sabía la su

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