INICIAR SESIÓNLily miró a sus amigos desaparecer dentro de la cabaña. La habían dejado a solas con William y estaba segura de que había sido un movimiento calculado. Ellos habían estado actuando raro… más de lo usual, porque era seguro que ellos eran raros por naturaleza.
—¿Qué fue eso?
—Creo que estaban escapando, lo cual probablemente fue una decisión sabia de su parte.
Se giró hacia él con sorpresa. No se había dado cuenta de que había dicho su pregunta en voz alta.
—¿Por qué? —preguntó intrigada.
William no le dio una respuesta.
«Hablando de comportamientos extraños», pensó.
El silencio se prolongó entre ellos casi al punto de ser incómodo. Quizás era mejor salir de allí. Había pasado suficiente tiempo a solas con William y seguir haciéndolo no parecía ser buena idea, aunque eso era lo que quería.
Se sentía bien en su compañía, nerviosa por momentos, pero… segura.
Se deslizó hasta el borde su asiento dispuesta a levantarse.
—Yo…
—Quédate —interrumpió William antes de que terminara de hablar como si presintiera sus intenciones.
Lo miró debatiéndose si aceptar. Al final, fue más fuerte sus ganas de querer permanecer un tiempo más con él. Asintió con la cabeza y volvió a reclinar su cuerpo en el asiento.
Desvió la mirada hacia el cielo para no quedarse viéndolo como una tonta. Era una noche despejada, las estrellas podían vislumbrarse con claridad. Era tan diferente allí en comparación con la ciudad.
El sonido del búho en la distancia llamó su atención y se giró hacia el bosque. Imaginó a alguien caminando en medio de los árboles con un hacha o tal vez una sierra eléctrica.
Demasiadas historias de terror. Aunque ella no era particularmente asustadiza como Benjamín.
Sonrió al recordar cómo él había gritado del miedo cuando dijo su nombre de improvisto después de que Hailey acabara de contar una de sus historias.
—¿Qué es divertido? —preguntó William.
Lo miró, las sombras en su rostro bailaban con el movimiento de las llamas del fuego.
—Solo recordaba a Benjamín.
La curiosidad en el rostro de William fue remplazada por tensión.
Le sorprendió la facilidad con la que podía leer sus emociones.
—¿Él te gusta? —preguntó él.
No debía de sentir la emoción que sintió ante su pregunta, pero lo hizo.
—Sí, es un sujeto agradable.
—¿Me refería a si te sientes atraída por él?
Soltó una carcajada.
—Sé a lo que te referías y no, él no me atrae. ¿Hay algo más que desees saber? —Su pregunta estaba impregnada de ironía, pero él pareció no darse cuenta de ello.
—¿Tienes novio? —preguntó William.
—Alguien es demasiado curioso —musitó con una sonrisa—. Y no veo que eso sea de tu incumbencia.
—Tomaré eso como un no, de todas formas, si lo tendrías él no te había dejado venir aquí sola.
—No necesito el permiso de nadie para ir a ningún lado.
—No, no lo haces.
William se levantó y asumió que le diría que fueran a descansar, pero en su lugar se aceró a ella, colocó las manos sobre el reposabrazos de su asiento y acercó su rostro al de ella.
Ante su cercanía sintió que el corazón le dio un vuelco. ¿Era demasiado pronto para decir que se estaba enamorando de él? Quizás sí.
—¿Qué estás haciendo? —se las arregló para decir apenas en un murmullo.
—Me atraes —dice él con total seguridad.
Su confesión hizo crecer una emoción dentro de ella, pero la apagó de inmediato. Sabía algunas cosas sobre él, Skylar le había hablado algunas veces sobre el mejor amigo de su novio. No le gustaban las relaciones y salían con una y otra mujer.
No, no estaba dispuesta a ser una más en su lista, incluso cuando se sentía atraída por él.
Lily recuperó el sentido común y colocó sus manos en su pecho para alejarlo.
—Buen chiste, casanovas —dijo empujándolo—. Creo que es hora de ir a descansar, el sueño comienza a afectarte.
Él no pareció feliz con su respuesta, pero se hizo para atrás. Estaba segura que no habría podido moverlo de lo contrario.
Se levantó de su asiento, porque se sentía en desventaja estando sentada.
—Estoy bastante lúcido y no era ningún chiste. Me siento atraído por ti —repitió como si ella no lo hubiera escuchado bien la primera vez.
—Bueno tampoco sería una novedad. Estoy segura que no soy a la primera mujer que le has dicho eso. —Y por una extraña razón eso la molestaba.
Él sonrió complacido.
¿Es que acaso había dicho algo divertido?
—Son esos celos.
—No, para nada. Ni siquiera te conocía hasta esta mañana, porque tendría que estar celosa.
—No tienes que estarlo. Fueron relaciones casuales y que sabía que no iban a ningún lado, no siento lo mismo cuando te veo.
—¿Debería sentirme halagada por eso?
Se dispuso a alejarse, pero él la detuvo de la muñeca, luego rodeó su cintura e inclinó la cabeza cerca de su oído. Sintió su aliento cerca de su oído.
—Sientes la misma atracción que yo —susurró William.
—Estás demasiado seguro de ti mismo —dijo arreglándoselas para no tartamudear.
—Siempre lo soy cuando quiero algo. ¿Por qué te resistes a esto?
Optó por ser honesta.
—Porque no es mi intención salir lastimada y es lo que sucederá si me involucro contigo. Nunca tuve un lío de una noche, prefiero las relaciones duraderas y a los hombres que estén dispuesto a comprometerse a largo plazo y no solo a pasar un buen momento.
Esperaba que sus palabras lo asustaran y diera un paso al costado, pero él parecía empeñado en sorprenderla. Le hizo girarse hacia él, con una mano la tomó del rostro y la besó.
Al principio no reaccionó, pero luego subió sus manos a su pecho con la firme decisión de alejarlo; sin embargo, se aferró a él y se rindió.
Nadie nunca la había besado con tanta pasión. Sus labios eran suaves, pero sus movimientos exigentes.
Se separaron con la respiración agitada y Lily tardó un tiempo en recordar donde y con quien estaba. Intentó dar un paso hacia atrás, pero él la mantuvo sujeta por la cintura con firmeza.
—Me gustaría intentarlo —musitó él cerca de sus labios.
Le costó entender lo que él estaba tratando de decir. Había esperado algún comentario irónico, no eso.
—¿Qué… que quieres decir? —su seguridad se había esfumado.
—Intentemos lo convencional, te demostraré que puedo hacerlo.
—¿Es esto alguna especie de juego?
—Para nada.
Vio la sinceridad en sus ojos.
—No funcionará.
—No lo sabremos hasta no intentarlo.
—Apenas me conociste esta mañana.
—Qué te puedo decir, soy un hombre que sabe lo que quiere.
—Tienes una respuesta preparada para todo —musitó frustrada.
Cuando él se dispuso a hablar, alzó la mano y la colocó sobre su boca.
—No digas nada.
Él sonrió de lado y se alejó.
Lily extrañó su contacto y se sintió tentada a acercarse a él.
—Piénsalo por la noche. Nos vemos mañana, dulzura.
Se dio la vuelta y prácticamente corrió hacia la cabaña sin importarle dejar solo a William para que se encargara de todo.
Hailey estaba dormida cuando entró a la habitación que compartían. Sin demora se colocó su pijama y se recostó en su cama. Después de todo lo que había hecho ese día, debió de haberse quedado dormida en cuestión segundos; pero su mente tenía otros planes.
La siguiente hora se dedicó a observar el techo tratando de no pensar en lo sucedido. Sin embargo, fue lo único en lo que pensó.
Se llevó la mano a los labios y lo acarició. Casi podía sentir en ellos él recuerdo de los de William.
Cerró los ojos y su mente se llenó de imágenes de él. Recordó el tiempo que habían pasado juntos cuando salieron a caminar. Se había divertido en su compañía.
Su propuesta era tan tentadora. Es solo que estaba asustada.
Cuando sus relaciones pasadas acabaron, se había sentido un poco triste porque no hubiera funcionado, pero luego había continuado. Pero tenía el presentimiento que no sería igual con William. Él ya la afectaba en maneras que sus anteriores novios no lo habían hecho, ni siquiera cuando ya llevaban un tiempo juntos.
Dio vuelta en la cama frustrada y se cubrió aún más con el cobertor. En algún momento debió quedarse dormida. Todavía no tenía una decisión cuando eso sucedió.
Se levantó temprano para bajar a preparar el desayuno.
Después de la ducha se sentía un poco más humana.
—¿Estás bien? —preguntó Benjamín mientras cocinaban.
Ella estaba preparando la mezcla para unos pancakes.
—Sí, ¿por qué lo preguntas?
—No lo sé, pareces demasiado pensativa.
Pensó que quizás podía contarle lo sucedido y él podía darle su opinión. Era claro que ella sola no iba a llegar a ningún lado.
Abrió la boca para hablar cuando alguien más habló.
—Buenos días.
Sabía que era William sin ni siquiera voltearse a verlo.
De repente la cocina se sintió más pequeña.
—El desayuno aún no está listo —anunció Benjamín—. Todavía es temprano.
—Me desperté hace un rato y pensé en venir a ayudar.
Esperaba que Benjamín dijera algo, pero él solo se encogió de hombros.
William se acercó a ella y depositó un beso en su mejilla.
—Buenos días, dulzura.
El maldito sabía lo que hacía.
Ella no tuvo más opción que mirarlo y responder su saludó.
—Veo que tampoco dormiste muy bien —susurró él cerca de su oído antes de alejarse a traer algunas cosas de la despensa.
Lo siguió con la mirada, pero se encontró con los ojos de Benjamín. Él le dio un guiño y sonrió divertido.
Ella agachó la cabeza antes de que viera su sonrojo.
Lily no podía dejar de sonreír. Unos minutos atrás William y ella habían sido declarados marido y mujer, ahora era oficialmente una mujer casada. Aunque William formaba parte de su vida desde un tiempo considerable, sentía que algo había cambiado. El matrimonio era un nuevo nivel de compromiso y quizás la asustaba, pero estaba segura de que harían lo mejor para que todo resultara bien. William la llevó hacia el otro lado del jardín donde alguien había dispuesto las mesas para que disfrutaran del banquete. Había sido decisión de ambos que la boda se llevara en la casa que ambos compartían. Era el lugar perfecto, en especial porque no habían invitado a demasiadas personas, solo las más cercanas. Sus invitados los detuvieron para felicitarlos, pero William no la soltó en ningún momento.—Felicidades, niña &md
—¡Wow! Esto sí que es —Lily dio un giro observando todo a su alrededor—… hermoso. William había preparado una cena especial en su casa para celebrar su primer año juntos. No estaba seguro de como el tiempo había transcurrido tan rápido. Con frecuencia sentía que había sido apenas el día anterior cuando la conoció. Esa noche era especial y había querido que todo fuera perfecto. Con la ayuda de su madre y la de una organizadora de eventos se había asegurado de adornar el jardín. Tal vez se había excedido un poco con los detalles, pero a Lily parecía gustarle todo y eso era suficiente para calmar sus nervios. Las cosas no habían sido del todo fáciles desde que estaban juntos. Las relaciones nunca lo eran, los problemas siempre existirían, la cuestión era poder superarlos juntos. Uno de los momentos más difíciles había sucedido un par de meses atrás, cuando tuvo que permanecer fuera del país por casi tres semanas. La distancia había sido horrible y casi s
Lily soltó un gemido cuando los labios de William abandonaron los suyos y se deslizaron a lo largo de su cuello al mismo tiempo que sus manos se arrastraban desde su abdomen hasta sus senos. Le retiró el sujetador y comenzó a jugar con ellos. Él le dio un pellizcó a sus pezones antes de acariciarlos con suavidad.Sus manos se aferraron a las sábanas debajo de ella en un intento por aplacar el intenso placer que estaba sintiendo. Las manos de William se sentían como llamas de fuego acariciándola. William se entretuvo un tiempo en sus senos y luego llevo las manos hasta sus bragas para retirárselos. Ella levantó las caderas para facilitarle las cosas.Ella estaba tendida encima de la cama, completamente desnuda, y él aún permanecía vestido. Se sintió cohibida, pero le gustó la mirada de deseo y admiración que él tenía. Nunca antes se
—Eso no salió tan mal —comentó William.Lily y él llevaban una semana saliendo y esa noche se habían reunido con Noah. El hombre era bastante agradable y lo que era más importante se preocupaba sinceramente por ella. Si no fuera porque lo sabía mejor, habría pensado que eran padre e hija.Lily adoraba darle órdenes al hombre respecto a casi todo. Ella tenía las indicaciones sobre la dieta que él debía llevar después de que había sufrido un ataque de infarto y se aseguraba de que la cumpliera.Noah había rodado los ojos cada vez que Lily le había hecho una pregunta al respecto, pero había visto el brillo de aprecio en sus ojos.—No, si no cuentas la discusión sobre si los Jets son mejor que los Giants. —Lily sonrió divertida.—Todo el mundo sabe que los…—No, por favor otra ve
Lily debería haberse quedado en la cocina, pero había escuchado el cambio de voz de William y no había podido evitar acercarse a averiguar que había cambiado su humor con tanta rapidez. Cuando había estado cerca escuchó la voz de una mujer y trató de contener los celos al pensar que se trataba de alguna de sus amantes.No lo había logrado con demasiado éxito y debido a eso había terminado diciéndole “cariño” y como si fuera poco se había tomado la libertad al acercarse al intercomunicador para deshacerse de la mujer.—¿Estás molesto? —preguntó al ver pasar los segundos sin que William dijera nada.Él solo la observaba en silencio y la comenzaba a hacer sentir nerviosa.—¿Cómo me llamaste?Intentó controlar el sonrojo en su rostro. No esperaba que él se hubiera dado cuenta de
—¿Quieres ir a mi departamento a cenar? —preguntó William en cuanto arrancó su auto. Acababan de dejar a James en su departamento, ya no le desagradaba tanto, pero estaba feliz de no tener que soportarlo más—. Considéralo una pre-cita.Todavía no estaba listo para perder a Lily de vista, el fin de semana había acabado demasiado rápido. Sabía que tenía tiempo, ahora que estaban juntos; pero eso no hacía nada por tranquilizarlo.—No sabía que eso existía —respondió Lily divertida.—Claro que sí, es como un ensayo para la cita a la que pienso llevarte pronto.—Suenas muy seguro de ti mismo. —Ella hizo una pausa antes de hablar otra vez—. No estoy segura, mañana debo de trabajar y mi jefe estará más exigente de lo normal.Había logrado averiguar más sobre el tal







