INICIAR SESIÓN—Si vuelven a poner sus manos sobre ella otra vez, las perderán de una manera dolorosa —dijo William entre dientes tan pronto el ascensor se cerró.
James soltó una carcajada como si hubiera hecho un chiste.
Dan tenía razón al decir que su primo no tenía la capacidad de discernir el peligro porque si lo hiciera, no tomaría su amenaza como una broma.
—No entiendo a qué se debe tanta agresividad.
William tampoco lo hacía, solo estaba seguro que no quería que nadie se acercara a Lily demasiado, en especial ese par de idiotas.
En cuanto vio a Lily había dejado de pensar con claridad. Nunca había sentido algo parecido.
Lo más prudente sería ignorarla por todo el fin de semana. Ella no parecía de las mujeres con las que solía involucrarse. Además, era la amiga de Skylar, la novia de su mejor amigo. Eso debería ser suficiente, pero una necesidad por conocerla más se había instalado en su pecho y no quería luchar contra ella.
—¿Crees que ella le guste? —preguntó Benjamín en un susurró dándole un vistazo antes de mirar a James.
—Imposible, William no cree en el amor —notó la ironía en la voz de James—. ¿Por qué? ¿A ti te gusta?
Se sintió tentado a borrar de un golpe su sonrisa maliciosa.
Sacudió la cabeza. El fin de semana iba a ser largo y quizás no iba a hacer falta ningún psicópata con un hacha para que alguien terminara muerto.
Se dirigió a su maleta dejando al par de “niños” teniendo su conversación, aunque siguió escuchando. Quería saber lo que Benjamín iba a responder y saber si lo tenía que abandonar allí.
Él se quedó en silencio y fue peor que si hubiera respondido.
El ascensor se abrió y entró. El par no tardó en seguirlo al interior.
William odiaba los espacios cerrados y más si los tenía que compartir con alguien, pero se las arregló para llegar al primer piso sin contratiempos.
En cuanto llegó al estacionamiento buscó con la mirada a Lily y la vio subiéndose al auto de Dan.
Una sonrisa se instaló en su rostro. No le había pasado desapercibido que no había sido el único afectado.
Recordó como sus ojos habían brillado con confusión cuando se miraron y como su cuerpo había temblado ligeramente cuando la besó en la mejilla.
Nunca se había encontrado tan motivado por saber más de una mujer como en ese momento.
Se dirigió a su auto que estaba estacionado a lado del de Dan. James y Benjamín ya se habían subido y habían dejado sus maletas en el suelo. Al parecer creían que era su empleado.
Por un segundo pensó en dejar sus cosas allí, pero sabía que ese par buscaría sacarle provecho de alguna manera a la situación. Y no quería arriesgarse a descubrir lo que se les ocurría. Conocía a James bastante bien, una mala fortuna de ser amigo de Dan.
—Te envié la dirección al celular —dijo Dan acercándose a él por sí pasa algo.
—Está bien.
—Pareces más serio de lo usual, ¿todo bien?
—¿Quieres que nos sentemos a conversar? Tal vez con una taza de té y nos pintamos las uñas —dijo con ironía.
Su amigo soltó una carcajada.
—Me gusta el azul —dijo él mirándose las uñas—. Y creo que me quedaría perfecto.
Esta vez fue su turno de reír.
Dan se puso serio.
—Estás interesado en ella.
No era una pregunta, pero de todas formas respondió.
—Sí.
—¿Piensas hacer algo al respecto?
Esta vez no dijo nada, pero fue necesario. Dan lo conocía muy bien y podía casi leer sus pensamientos. No habían sido amigos por tanto tiempo por simple casualidad.
—En otras circunstancias no me involucraría en tus asuntos, pero resulta que ella es la mejor amiga de Skylar y no quiero que nadie la lastime.
Se encontraba dividido entre sentir aprecio por él por preocuparse por Lily y molestó por atribuirse algún derecho sobre ella. No es que él tuviera alguno, pero no es que sus pensamientos fueran muy racionales en ese momento.
Mantuvo la tranquilidad lo mejor que pudo y decidió responder con honestidad.
—Entiendo lo que tratas de decir, pero no tienes que preocuparte. Sé que ella no es alguien con quien pasar el rato, no arriesgaría nuestra amistad por un poco de diversión. Pero necesito tampoco daré un paso al costado y no estoy seguro del motivo.
Su amigo sonrió.
—Bienvenido al club —dijo él antes de darse la vuelta y dirigirse a su auto.
Esa había sido la conversación más extraña que había tenido.
Se subió a su carro y salió del estacionamiento detrás del carro de Dan.
No llevaba ni media hora de viaje cuando ya se sentía tentado de obligar al par de pasajeros que llevaba a saltar del auto mientras seguía en pleno movimiento. Había tratado de obtener más información sobre Lily y ellos le habían actuado como si no supieran nada. Les había creído si no fuera porque ambos no dejaban de sonreír.
«Malditos bastardos», pensó. No podían haber escogido otro momento para demostrar su lealtad hacia su amiga.
Al llegar a la cabaña se aseguró de conseguirse una habitación para él solo, no estaba dispuesto a compartirla con ninguno de ellos y sabía por sus miradas intrigantes que era precisamente lo que estaban planeando.
En cuanto se aseguró de que nadie se colaría con él, salió de la cabaña y decidió dar una caminata. Apenas había dado un par de pasos cuando escuchó a alguien más salir.
Se giró para descubrir de quien se trataba.
—Creí que todo el mundo estaría descansado —dijo al ver a Lily parada cerca de la puerta.
Ella parecía indecisa, casi como si fuera a regresarse adentro, pero él no iba a permitirlo.
—¿Quieres dar un paseo? —preguntó con una sonrisa amistosa.
—Ummm… sí, por supuesto.
Ella bajó las escaleras y se acercó a él.
Los primeros minutos ninguno de los dos dijo nada.
—Es…
—¿Qué… —empezaron los dos a la misma vez.
Lily soltó una carcajada y él la miró con deleite. No era un sonido ensayado, ni fingido como tantas otras veces había escuchado. Cuando trabajabas en una compañía de medios de comunicación, era usual escuchar risas falsas.
—¿Qué ibas a decir? —preguntó ella dándole una sonrisa. La primera que le dirigía desde que la había conocido.
—No, tu primero —su voz sonó casi a una orden.
Lily le dio una mirada divertida, pero no hizo ningún comentario.
—Este lugar me gusta. Casi nunca tengo tiempo para ir a ningún lugar, me alegra que Dan me invitara.
—Yo también, aunque quizás no por las mismas razones.
Ella lo miró y por el ligero sonrojo en su rostro, dedujo que ella adivinó a lo que se refería.
—¿A dónde estamos yendo? —preguntó ella alejando la mirada.
—Aquí —dijo mirando que había un espacio abierto donde podían sentarse.
—¿Habías venido antes?
—No, es la primera vez.
—¿Y cómo sabías a donde ir?
—Tengo un buen sentido de la orientación.
Ella le dio una mirada incrédula.
—Si nos perdemos te culparé por ello.
—Es justo.
Los dos se quedaron en silencio. Lily se distrajo mirando el lugar mientras él no podía mirar otra cosa que no fuera ella.
—Deja de mirarme —dijo Lilly después de un rato. No se giró a verlo.
No puedo evitar sonreír.
Era directa y no temía decir lo que pensaba.
—¿Por qué? —preguntó sin hacerle caso.
—Porque sí.
Contuvo la carcajada que quería escapar de él.
—¿Cómo se conocieron tú y Skylar? —preguntó cambiando de tema. No quería asustarla.
No tendrían mucho tiempo juntos y quería aprovecharlo para aprender más sobre ella.
—Nos conocimos en el colegio, ni siquiera recuerdo quien comenzó a hablarle a quien, pero un día ya éramos amigas. Después de eso pasaba casi todos los días en su casa.
—¿Tus padres no se molestaban por eso?
—Lo habrían hecho si les hubiera interesado —dijo ella con tranquilidad. Luego se giró a mirarlo—. ¿Y Dan y tú como se conocieron?
—En una fiesta en nuestro primer año de universidad.
—Debí suponerlo. —Lily sonrió.
—¿A qué te refieres?
Ella se encogió de hombros sin dar ninguna explicación.
Se preguntó cuánto ella sabía de él y por primera vez algunas cosas de su vida no le gustaron.
Decidió cambiar de tema y conversaron como si llevaran años conociéndose.
—¿Por qué llegaste tarde hoy? —preguntó en determinado momento.
—Estaba en el trabajo y mi jefe me dio algunas cosas que hacer a última hora. Lo terminé y renuncié poco después de acabarlas.
Para alguien que había perdido su trabajo parecía feliz.
—¿Te quedaste sin trabajo?
—No —dijo ella—. Es algo que hago para que mi jefe sepa que no responderé sus llamadas. Es la segunda vez este mes y ya perdí la cuenta del número de veces que lo hice este año. Noah es un adicto al trabajo y si no lo hago me llamará a primera hora de mañana con algún asunto importante.
—¿Noah?
—Mi jefe. —Lily hizo una pausa—. Deberíamos volver, se hace tarde y el resto se preocupará sino volvemos.
William prefería quedarse allí, sin nadie interfiriendo, pero asintió.
Lily no podía dejar de sonreír. Unos minutos atrás William y ella habían sido declarados marido y mujer, ahora era oficialmente una mujer casada. Aunque William formaba parte de su vida desde un tiempo considerable, sentía que algo había cambiado. El matrimonio era un nuevo nivel de compromiso y quizás la asustaba, pero estaba segura de que harían lo mejor para que todo resultara bien. William la llevó hacia el otro lado del jardín donde alguien había dispuesto las mesas para que disfrutaran del banquete. Había sido decisión de ambos que la boda se llevara en la casa que ambos compartían. Era el lugar perfecto, en especial porque no habían invitado a demasiadas personas, solo las más cercanas. Sus invitados los detuvieron para felicitarlos, pero William no la soltó en ningún momento.—Felicidades, niña &md
—¡Wow! Esto sí que es —Lily dio un giro observando todo a su alrededor—… hermoso. William había preparado una cena especial en su casa para celebrar su primer año juntos. No estaba seguro de como el tiempo había transcurrido tan rápido. Con frecuencia sentía que había sido apenas el día anterior cuando la conoció. Esa noche era especial y había querido que todo fuera perfecto. Con la ayuda de su madre y la de una organizadora de eventos se había asegurado de adornar el jardín. Tal vez se había excedido un poco con los detalles, pero a Lily parecía gustarle todo y eso era suficiente para calmar sus nervios. Las cosas no habían sido del todo fáciles desde que estaban juntos. Las relaciones nunca lo eran, los problemas siempre existirían, la cuestión era poder superarlos juntos. Uno de los momentos más difíciles había sucedido un par de meses atrás, cuando tuvo que permanecer fuera del país por casi tres semanas. La distancia había sido horrible y casi s
Lily soltó un gemido cuando los labios de William abandonaron los suyos y se deslizaron a lo largo de su cuello al mismo tiempo que sus manos se arrastraban desde su abdomen hasta sus senos. Le retiró el sujetador y comenzó a jugar con ellos. Él le dio un pellizcó a sus pezones antes de acariciarlos con suavidad.Sus manos se aferraron a las sábanas debajo de ella en un intento por aplacar el intenso placer que estaba sintiendo. Las manos de William se sentían como llamas de fuego acariciándola. William se entretuvo un tiempo en sus senos y luego llevo las manos hasta sus bragas para retirárselos. Ella levantó las caderas para facilitarle las cosas.Ella estaba tendida encima de la cama, completamente desnuda, y él aún permanecía vestido. Se sintió cohibida, pero le gustó la mirada de deseo y admiración que él tenía. Nunca antes se
—Eso no salió tan mal —comentó William.Lily y él llevaban una semana saliendo y esa noche se habían reunido con Noah. El hombre era bastante agradable y lo que era más importante se preocupaba sinceramente por ella. Si no fuera porque lo sabía mejor, habría pensado que eran padre e hija.Lily adoraba darle órdenes al hombre respecto a casi todo. Ella tenía las indicaciones sobre la dieta que él debía llevar después de que había sufrido un ataque de infarto y se aseguraba de que la cumpliera.Noah había rodado los ojos cada vez que Lily le había hecho una pregunta al respecto, pero había visto el brillo de aprecio en sus ojos.—No, si no cuentas la discusión sobre si los Jets son mejor que los Giants. —Lily sonrió divertida.—Todo el mundo sabe que los…—No, por favor otra ve
Lily debería haberse quedado en la cocina, pero había escuchado el cambio de voz de William y no había podido evitar acercarse a averiguar que había cambiado su humor con tanta rapidez. Cuando había estado cerca escuchó la voz de una mujer y trató de contener los celos al pensar que se trataba de alguna de sus amantes.No lo había logrado con demasiado éxito y debido a eso había terminado diciéndole “cariño” y como si fuera poco se había tomado la libertad al acercarse al intercomunicador para deshacerse de la mujer.—¿Estás molesto? —preguntó al ver pasar los segundos sin que William dijera nada.Él solo la observaba en silencio y la comenzaba a hacer sentir nerviosa.—¿Cómo me llamaste?Intentó controlar el sonrojo en su rostro. No esperaba que él se hubiera dado cuenta de
—¿Quieres ir a mi departamento a cenar? —preguntó William en cuanto arrancó su auto. Acababan de dejar a James en su departamento, ya no le desagradaba tanto, pero estaba feliz de no tener que soportarlo más—. Considéralo una pre-cita.Todavía no estaba listo para perder a Lily de vista, el fin de semana había acabado demasiado rápido. Sabía que tenía tiempo, ahora que estaban juntos; pero eso no hacía nada por tranquilizarlo.—No sabía que eso existía —respondió Lily divertida.—Claro que sí, es como un ensayo para la cita a la que pienso llevarte pronto.—Suenas muy seguro de ti mismo. —Ella hizo una pausa antes de hablar otra vez—. No estoy segura, mañana debo de trabajar y mi jefe estará más exigente de lo normal.Había logrado averiguar más sobre el tal







