Seductress CEO

Seductress CEO

last updateLast Updated : 2021-08-19
By:  SlayerCompleted
Language: English
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A billionaire CEO but she is ruthless, rude and hell hot her destiny bumps her with a guy who is crazy and had been looking for her for years. A mysterious past and psycho Ex would make their journey full of action.

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Chapter 1

Love of My Life

Valeria de la Vega llevaba ocho años casada con Álvaro Montenegro y durante todo ese tiempo había aprendido una cosa: un matrimonio podía parecer perfecto desde fuera y estar completamente roto por dentro. Aquella noche lo comprendió de una manera que ya no podía ignorar. Estaba de pie frente al espejo de su dormitorio, terminando de colocarse unos pendientes, cuando recibió el mensaje que cambiaría su vida. “Si quieres saber dónde está tu marido, ve al Hotel Real. Habitación 708.” No había nombre, ni explicación, ni una fotografía. Solo aquellas palabras. Valeria miró la pantalla durante varios segundos. Lo primero que sintió fue incredulidad. Álvaro le había dicho que tenía una cena de negocios y que regresaría tarde. No era extraño. Las reuniones eran una parte habitual de su vida. Lo extraño era el mensaje. Valeria no era una mujer que se dejara llevar fácilmente por los rumores, y mucho menos por mensajes anónimos. Sin embargo, algo dentro de ella le dijo que fuera. Tomó su bolso, bajó al estacionamiento y condujo hasta el hotel sin avisarle a nadie. Durante el trayecto intentó convencerse de que todo tenía una explicación. Quizá Álvaro estaba con algún socio. Quizá alguien intentaba provocar un problema entre ellos. Quizá aquel mensaje era una mentira. Pero cuando llegó al séptimo piso, caminó por el pasillo y se detuvo frente a la habitación 708, dejó de buscar excusas. Llamó una vez. Nadie respondió. Llamó de nuevo. Escuchó voces al otro lado. Una voz masculina que conocía demasiado bien y una voz femenina que no reconoció. Valeria sintió que el estómago se le cerraba. La puerta se abrió unos segundos después. Álvaro apareció frente a ella con la camisa parcialmente desabrochada y una expresión de auténtico desconcierto. Detrás de él, una mujer rubia permanecía inmóvil junto a la cama. Valeria no necesitó preguntar qué estaba pasando. Durante ocho años había defendido a su esposo incluso cuando las personas a su alrededor le insinuaban que algo no funcionaba. Había rechazado comentarios, había ignorado rumores y había preferido creer en el hombre con quien había decidido compartir su vida. Pero aquella imagen no necesitaba explicaciones.

—Valeria...

Ella levantó una mano.

—No digas mi nombre.

Álvaro salió al pasillo y cerró la puerta detrás de él.

—Puedo explicarlo.

Valeria soltó una risa seca.

—Claro que puedes.

—No es lo que parece.

—Eso dicen todos cuando los descubren.

—No hagas una escena.

Aquellas palabras terminaron de romper algo dentro de ella.

—¿Una escena?

—Estamos en un hotel.

—Y tú estás con otra mujer.

Álvaro miró alrededor, incómodo.

—Baja la voz.

Valeria lo observó durante unos segundos. Había esperado encontrar culpa. Remordimiento. Vergüenza. Lo que encontró fue molestia. Como si ella fuera el problema por haber aparecido en el momento equivocado.

—¿Cuánto tiempo?

Álvaro frunció el ceño.

—¿Qué?

—¿Cuánto tiempo llevas engañándome?

—Valeria, no empieces.

—Te hice una pregunta.

Él guardó silencio.

Valeria comprendió la respuesta.

No era la primera vez.

Quizá tampoco era la única.

—Ocho años —dijo ella lentamente—. Ocho años de matrimonio y ni siquiera tuviste la decencia de terminarlo antes de buscar a otra mujer.

—Nuestro matrimonio lleva meses mal.

—¿Y esa es tu justificación?

—Los dos sabemos que las cosas cambiaron.

Valeria sintió un dolor profundo, pero no lloró. Había algo mucho peor que descubrir una infidelidad: descubrir que la persona que amabas llevaba tiempo preparando una explicación para no asumir la culpa.

—¿La amas?

Álvaro miró hacia la puerta.

—No se trata de eso.

—Entonces sí.

—No sé qué siento.

—Pero sí sabes lo que querías esta noche.

Él respiró profundamente.

—Quería escapar.

Valeria asintió.

—Entonces ya estás libre.

Álvaro la miró.

—¿Qué quieres decir?

Ella se quitó lentamente el anillo de matrimonio. Lo observó durante unos segundos. Había llevado aquella alianza durante ocho años. Había sido símbolo de una promesa que creyó eterna. Ahora solo le parecía una pieza de metal demasiado pesada.

La dejó sobre la palma de Álvaro.

—Quiero el divorcio.

Él abrió los ojos.

—Estás enfadada.

—Estoy decepcionada.

—No puedes tomar una decisión así ahora.

—Precisamente ahora es cuando puedo tomarla.

—Valeria, piensa en todo lo que tenemos.

Ella lo miró directamente.

—Tú piensa en todo lo que acabas de perder.

Se dio la vuelta y comenzó a caminar.

—¡Valeria!

Ella se detuvo, pero no volvió la cabeza.

—Mañana recibirás la solicitud de divorcio.

—No hagas esto.

—Ya lo hiciste tú.

Continuó caminando.

No lloró al llegar al ascensor.

Tampoco cuando entró en el automóvil.

Y mucho menos cuando salió del estacionamiento.

Las lágrimas aparecieron cuando llegó a su casa, pero Valeria no las dejó caer. Entró en el dormitorio, abrió el armario y comenzó a sacar las pertenencias de Álvaro. Camisas, relojes, zapatos, documentos personales. Todo terminó dentro de varias maletas. No quería dejar nada suyo allí. No quería que al despertar encontrara una sola razón para regresar.

A las dos de la madrugada, su teléfono comenzó a sonar.

Álvaro.

Ella rechazó la llamada.

Volvió a sonar.

La rechazó otra vez.

Finalmente llegó un mensaje.

“Tenemos que hablar.”

Valeria respondió una sola vez.

“Mañana. Con nuestros abogados.”

Después apagó el teléfono.

Se sentó en el borde de la cama y miró la habitación. Allí había pasado años construyendo una vida que ahora parecía pertenecerle a otra persona. Fotografías, regalos, recuerdos, viajes. Todo estaba allí.

Pero ella ya no era la misma mujer que había entrado en aquella habitación ocho años atrás.

A la mañana siguiente, Valeria llegó a las oficinas de su abogado antes de las nueve. Su decisión no había cambiado. Mientras esperaba, recibió una llamada de su madre.

—¿Qué ocurrió anoche?

Valeria cerró los ojos.

—Álvaro me engañó.

Hubo silencio al otro lado.

—¿Estás segura?

—Lo vi.

—¿Quieres que vaya contigo?

—No.

—Valeria...

—Mamá, no necesito que nadie me sostenga.

—No tienes que demostrar que eres fuerte todo el tiempo.

Valeria sonrió con tristeza.

—No estoy intentando demostrar nada. Solo estoy cansada de ser fuerte para alguien que nunca hizo lo mismo por mí.

Después de colgar, entró al despacho de su abogado.

—Quiero iniciar el divorcio inmediatamente.

El hombre abrió una carpeta.

—¿Está segura?

—Completamente.

—¿Quiere negociar una separación amistosa?

Valeria negó con la cabeza.

—Quiero que todo sea legal y justo. Nada más.

—Hay otro asunto.

—¿Cuál?

—Su matrimonio tiene implicaciones patrimoniales importantes.

Valeria se recostó en la silla.

—Lo sé.

—¿Está preparada para una batalla?

Ella sostuvo su mirada.

—No estoy buscando una batalla.

—¿Entonces?

Valeria tomó el documento que tenía delante.

—Estoy buscando mi libertad.

Firmó.

La tinta apenas tardó unos segundos en secarse, pero para ella aquel trazo significó el final de ocho años.

Cuando salió del despacho, no regresó a casa.

Fue directamente a una de sus oficinas.

Nadie allí esperaba verla.

—Señora de la Vega.

—Necesito la reunión del consejo para esta tarde.

Su asistente parpadeó.

—¿Hoy?

—Hoy.

—Pero algunos miembros están fuera de la ciudad.

—Que regresen.

—¿Ocurrió algo?

Valeria dejó el bolso sobre el escritorio.

—Sí.

—¿Con el señor Montenegro?

Ella levantó la mirada.

—Mi matrimonio terminó.

La asistente abrió los ojos.

—Lo siento mucho.

Valeria sonrió.

—No lo sientas.

—¿Está segura?

—Más que nunca.

Entró en su despacho y cerró la puerta.

Durante unos segundos permaneció en silencio.

Después abrió el cajón inferior de su escritorio.

Dentro había una carpeta negra con un nombre que Álvaro jamás había visto.

DE LA VEGA CORPORATION.

Valeria la tomó.

Durante ocho años había mantenido aquella parte de su vida completamente separada de su matrimonio. Álvaro conocía los negocios de su familia, pero nunca había tenido acceso a todos sus movimientos. Creía que Valeria era una mujer acomodada que dependía de los recursos de los Montenegro.

Nunca imaginó que una parte considerable de las inversiones que admiraba en el mercado pertenecían a ella.

Nunca imaginó que muchas de las empresas con las que su propio grupo hacía negocios respondían, directa o indirectamente, a Valeria.

Y mucho menos imaginó que la mujer que acababa de pedirle el divorcio podía convertirse en su competidora más peligrosa.

A media tarde, la reunión comenzó.

Valeria entró a la sala con una carpeta bajo el brazo.

Todos se pusieron de pie.

—Pueden sentarse.

Uno de los directivos tomó la palabra.

—¿Es cierto que ha solicitado el divorcio del señor Montenegro?

Valeria dejó la carpeta sobre la mesa.

—Sí.

—¿Afectará eso nuestra relación empresarial con el Grupo Montenegro?

—A partir de hoy, cualquier negociación con ellos será revisada por mí personalmente.

El hombre asintió.

—¿Y qué piensa hacer?

Valeria abrió la carpeta.

—Expandir.

Varias miradas se cruzaron.

—¿Expandir hacia dónde?

Valeria deslizó unos documentos sobre la mesa.

—Hacia los sectores donde los Montenegro creen que tienen el control.

La sala quedó en silencio.

Uno de los directivos sonrió.

—Eso podría interpretarse como una declaración de guerra.

Valeria lo miró.

—No he venido a declarar una guerra.

Cerró la carpeta.

—He venido a recuperar lo que es mío.

Aquella misma noche, Álvaro recibió la noticia.

—¿Qué quieres decir con que Valeria convocó al consejo?

Su abogado permaneció frente a él.

—Lo que escuchaste.

—¿Qué está haciendo?

—Preparando sus empresas.

Álvaro soltó una risa incrédula.

—¿Qué empresas?

El abogado abrió un documento.

—Las suyas.

Álvaro tomó el papel.

A medida que leía, su expresión cambió.

—Esto no puede ser.

—Lo es.

—¿Desde cuándo?

—Desde mucho antes de vuestro matrimonio.

Álvaro levantó la mirada.

—¿Por qué nunca me lo dijo?

El abogado respondió con frialdad.

—Quizá porque nunca se lo preguntaste.

Álvaro dejó el documento sobre el escritorio.

Por primera vez comprendió algo que lo inquietó más que el divorcio.

Durante ocho años había creído conocer a su esposa.

No la conocía en absoluto.

Y mientras Álvaro comenzaba a descubrir quién era realmente Valeria de la Vega, ella estaba frente al ventanal de su oficina, contemplando la ciudad.

Su teléfono vibró.

Un número desconocido.

“Me alegra que finalmente hayas dejado a Álvaro.”

Valeria frunció el ceño.

Llegó otro mensaje.

“Ahora puedes conocer al hombre que realmente merece estar a tu lado.”

Ella no respondió.

Un tercer mensaje apareció.

“Alejandro Santillán.”

Valeria se quedó mirando aquel nombre.

No sabía quién era.

Todavía.

Pero estaba a punto de descubrirlo.

Y esa persona que había escrito aquellos mensajes acababa de poner en movimiento una historia que cambiaría para siempre la vida de Valeria.

Porque el divorcio no era el final de su historia.

Era el comienzo.

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samir auwalu
samir auwalu
Good storyline
2022-09-14 09:19:40
0
0
hhibba1
hhibba1
A great book with so Much twist and Turns. loved the couple Chemistry
2022-01-24 01:48:17
0
0
J F.
J F.
Nice story. Please support my book 'Baby, you are mine.' too..thanks so much if you can do that.
2021-08-21 06:41:55
2
0
Hibba Khan
Hibba Khan
Awesome Story and the best part is the female Lead is so strong and understanding. Truly Beauty with Brains
2021-08-12 07:34:51
2
0
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