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Todo el amor que nunca llegó
Todo el amor que nunca llegó
Author: Fernanda Paz

Capítulo 1

Author: Fernanda Paz
Casi al amanecer, mamá por fin me envió un mensaje.

«Deja de llamar. Blythe se altera nada más de ver tu número.»

Después de eso, cosí cuatro muñecos pequeños parecidos a ellos. Me hacían compañía al comer y antes de dormir. Me escuchaban cuando les contaba cada logro por pequeño que fuera y también cuando necesitaba decir las cosas tristes que no podía contarle a nadie más.

Sin embargo, aunque las lágrimas me caían por las mejillas, esta vez no los busqué. Tras caminar sola en la oscuridad durante tanto tiempo, al fin había reunido el valor para dejar de mirar atrás.

***

Me quedé parada en medio del apartamento y lo observé de verdad por primera vez en todo el año que llevaba viviendo ahí. La pintura se descascaraba en varias partes, dejando al descubierto el concreto gris. Las cortinas estaban descoloridas de tanto lavarlas y en los bordes había manchas de moho imposibles de quitar. Arriba, el viejo aire acondicionado hacía un ruido espantoso, aunque solo echaba aire tibio.

Durante los calurosos meses previos a los exámenes, me sentaba frente al escritorio a resolver pruebas de práctica todos los días. Para cuando terminaba una, había sudado tanto que necesitaba bañarme dos veces.

Pero a la familia Sheridan no le faltaba el dinero. Mis padres, Gary y Blythe vivían en un enorme apartamento de más de trescientos metros cuadrados en pleno centro de la ciudad. Blythe tenía su propio estudio y un salón de música. Hasta tenía una habitación entera solo para sus colecciones.

Cuando me mandaron a este lugar, mamá apenas frunció el ceño.

—Será un año a lo mucho. No hace falta alquilar nada demasiado caro. En cuanto terminen tus exámenes, te traeremos a casa.

Habían pasado más de dos semanas entre el último examen y los resultados de hoy, pero ninguno de ellos había mencionado siquiera mi regreso.

Bajé la mirada y estaba a punto de guardar los cuatro muñecos cuando llegó un mensaje de mamá.

«Darcy, ven a casa más tarde. Tenemos que hablar de a qué universidad vas a entrar.»

Miré esas palabras y sentí que el corazón se me aceleraba muy a mi pesar. Tal vez todavía se acordaban de mí.

No lo dudé y bajé las escaleras corriendo. Ir en autobús tomaría demasiado tiempo, así que por primera vez me di el gusto de pedir un taxi.

Cuando abrí la puerta principal, encontré a mis padres riendo en la sala junto a Gary y Callum Ward. Blythe ocupaba el centro del sofá, rodeada por todos, con cuatro regalos muy bien envueltos frente a ella.

Mamá le acarició el cabello con ternura.

—Lo hiciste excelente, mi amor. Hasta te alcanzó el puntaje para entrar a las universidades de Kingsgate.

Gary soltó una carcajada.

—Va para Lockwood, obvio. Yo fui quien le dio clases de matemáticas. ¿Tienen idea de cuánto tiempo le dediqué este último año? Sería el colmo que no termine en mi universidad.

—¡Para nada! —replicó Callum con el ceño fruncido—. Yo fui el que le mejoró la nota de literatura. Si va a entrar a alguna, tiene que ser a Stratton.

Los dos discutían como si se estuvieran peleando por el tesoro más valioso del mundo.

Me quedé junto a la entrada como una ladrona que se había metido en la casa equivocada. Pasó un buen rato antes de que mamá por fin se fijara en mí. La expresión le cambió.

—Ah, Darcy. Ya llegaste.

Todos dejaron de reír. Blythe me lanzó una mirada fría, cargó los regalos y se fue a su cuarto. Los demás me miraron con incomodidad.

—¿Qué haces ahí parada? —preguntó Gary—. Ven a sentarte.

Caminé en silencio y me senté en el sillón más alejado.

Papá se aclaró la garganta.

—¿Ya salieron tus resultados?

Asentí.

—Sí.

—¿Cuánto sacaste?

Iba a responderle cuando mamá me interrumpió.

—No hablemos de notas ahora. Eso no es lo importante. —Evitó mirarme a los ojos, con una leve expresión culpable—. Te pedí que vinieras porque tenemos que hablar de en qué universidad vas a confirmar tu cupo. No aceptes ninguna de Kingsgate. A Blythe le costó un año entero recuperarse para lograr entrar y si las dos terminan en la misma ciudad, seguro le da otra crisis.

Me hundí las uñas poco a poco en las palmas de las manos. Apenas sentí dolor. Sabían perfectamente que las mejores universidades del país estaban en Kingsgate, pero con tal de que Blythe no sintiera ni la más mínima amargura, estaban dispuestos a arruinar mi futuro.

Me volví hacia papá, sin querer rendirme aún. Su expresión lo decía todo.

—Hazle caso a tu madre. Por fin hay algo de paz en la casa. No vengas a alborotarlo todo otra vez.

Miré a Gary, que frunció el ceño.

—En Crestfield hay bastantes universidades buenas —dijo con frialdad—. Vete para allá, queda más cerca de casa.

Por último, busqué a Callum. Mantenía los ojos fijos en el suelo, sin atreverse a mirarme a la cara. Tardó un rato en hablar en voz baja.

—Darcy, tú siempre has sido inteligente. Te va a ir bien vayas a donde vayas. Pero Blythe es distinta; necesita que alguien esté pendiente de ella.

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