Share

Capítulo 2

Author: Carol Soler
El documento firmado pareció aliviar a Romeo. Sonrió apenas, rodeó mi cintura con su brazo y se inclinó, como si estuviera a punto de susurrarme algo.

La puerta volvió a abrirse.

—Carolina, ¿por qué no respondiste mis llamadas?

Nerea entró con esa alegría tan suya, con una sonrisa dulce… demasiado perfecta para ser real.

—También quiero ir a la fiesta en el yate esta noche… ¿puedo acompañarlos?

Sus miradas se cruzaron. Breve. Cómplice.

Como si compartieran algo que a mí me estaba prohibido.

Sentí el pecho oprimirse, como si una mano invisible me apretara el corazón sin piedad. Respirar se volvió un esfuerzo.

Tal vez mi expresión lo delató, porque la sonrisa de Nerea se desvaneció un poco.

—Cariño… si te incomoda, puedo irme ahora mismo…

Romeo frunció el ceño, apenas perceptible.

—Carolina, es solo una fiesta… además, Nerea es tu mejor amiga.

—¿Cómo podría negarme? —lo interrumpí, forzando una ligereza que no sentía—. Es mi mejor amiga, ¿no? Tiene todo el derecho de estar ahí… de ver lo feliz que soy.

Las palabras me supieron amargas.

Los ojos de Nerea brillaron.

—Claro… no me perdería nada.

Romeo me miró con ternura, satisfecho. Como si todo siguiera exactamente según su plan.

Llegamos a la costa juntos.

El yate era un espectáculo: lujo, poder… un palacio flotando sobre la oscuridad del mar.

Nadie ahí era común.

Hombres de mirada pesada murmuraban junto a la borda; decisiones susurradas que podían mover millones… o destruir familias enteras.

Más allá, los jóvenes reían, bailaban, fingiendo que el mundo era simple.

—¿Bailas?

Romeo extendió su mano hacia mí, con esa misma suavidad que antes me hacía caer rendida.

Di un paso atrás.

Tomé una copa de champán y evité su contacto.

—Ahora no… vayan ustedes.

—Ay, pobrecita… —dijo Nerea con voz dulce—. Seguro estás agotada por la boda.

Sus palabras sonaban comprensivas… pero sus ojos no. En ellos brillaba algo más.

—Ve a descansar —continuó—. Yo cuido a Romeo. Como tu mejor amiga, no dejaré que ninguna se le acerque.

—Claro que lo harás… —murmuré.

—¿Qué dijiste? —preguntó, inclinando la cabeza.

Hice un gesto despreocupado.

—Que tienes razón. Estoy cansada… diviértanse.

No necesitaron más.

Se fueron juntos, sin disimular demasiado… sus manos entrelazadas, sus cuerpos demasiado cerca.

Los observé en silencio.

Ni siquiera la noche lograba ocultarlos.

Cuando voltearon hacia mí, bajé la mirada y llevé el champán a mis labios.

Pero ya no tenía sabor.

Era amargo. Vacío.

La tristeza me desbordó sin aviso. Dejé caer la copa y salí de allí, tambaleándome entre la música y las luces.

Corrí al baño, con lágrimas que ya no podía contener.

Y ahí estaba ella.

Frente al espejo. Tranquila. Retocándose el labial como si nada.

Al verme, se quedó quieta un segundo… pero se recompuso demasiado rápido.

—¡Carolina! ¿Qué pasó? ¿Quién te hizo llorar?

Algo dentro de mí se rompió.

La empujé con fuerza.

Mi mirada se volvió fría… cortante.

—Ya lo sé todo.

Mi voz salió temblorosa, cargada de rabia.

—Tú y Romeo… Nerea, ¿no fue suficiente todo lo que hice por ti? ¿Por qué?

Las palabras ardían.

Yo la saqué de la miseria.

La saqué de ese barrio pobre, la convertí en alguien que podía caminar entre nosotros.

Le di todo.

Y así me pagaba…

Acostándose con el hombre que iba a ser mi esposo.
Continue to read this book for free
Scan code to download App

Latest chapter

  • Traición antes de la boda   Capítulo 10

    El Romeo que tenía frente a mí… ya no era el mismo.Su aspecto era descuidado, casi irreconocible.El cabello desordenado, la ropa arrugada, los ojos enrojecidos… como si llevara días sin dormir.Se notaba que estaba destrozado.Había escuchado sobre las pérdidas que sufrió tras la anulación del acuerdo del puerto.Pero aun así… lo que vi en sus ojos al mirarme no fue rabia.Fue sorpresa.Desesperación.Incredulidad.Su mirada se clavó en mí… luego en Álvaro, que sostenía mi mano.Su voz salió temblorosa, quebrada:—Carolina… ¿de verdad eres tú? ¿Tú… te casaste?Aún tenía esperanza.Una pequeña… pero insistente.Había desafiado a su familia, dejado todo atrás y viajado sin descanso hasta Sicilia.Ni siquiera llevaba equipaje.Solo traía consigo el arrepentimiento… y la urgencia de no perderme.Pero al vernos juntos…Al ver nuestras manos entrelazadas, la cercanía, la forma en que nos mirábamos… algo en él se rompió.Por fin entendió.Se acercó un paso, como si el mundo pudiera volver a

  • Traición antes de la boda   Capítulo 9

    Desde que estoy con Álvaro… nunca me forzó a nada.Jamás me exigió una respuesta, ni intentó apresurar mis sentimientos.Simplemente… estuvo siempre a mi lado.Cada día, además de cargar con su propio mundo, siempre encontraba un momento para estar a mi lado, en silencio, sin presionarme.Cocinaba para mí con sus propias manos.Preparaba platillos delicados, suaves, exactamente como me gustaban.Decía que recordaba cada detalle… cada pequeño gesto mío.Y cuando lo veía ahí, de espaldas, con el delantal puesto, concentrado en algo tan cotidiano…Sentía una paz que nunca había conocido.A veces no podía evitar preguntarle, en voz baja:—Estás tan ocupado… no tienes que hacer todo esto por mí.Él solo sonreía, como si fuera lo más natural del mundo.Servía la comida en mi plato y respondía con calma:—Mientras tú comas feliz… yo no me canso.No importaba cuán pesado había sido su día.Siempre encontraba tiempo para compartir conmigo una comida… o simplemente caminar a mi lado.Nunca dijo

  • Traición antes de la boda   Capítulo 8

    Fue una noche lejana… y calurosa.En ese entonces, Romeo y yo estábamos de vacaciones. De repente, recibió una llamada. Su expresión cambió y dijo que tenía un asunto urgente.Se fue sin mirar atrás.En ese momento le creí. Pensé que de verdad era trabajo.Ahora caía.No era ningún asunto importante… simplemente fue a buscar a Nerea.Me quedé sola en la playa, intentando despejar mi mente.Pero el destino tenía otros planes.Entre las rocas, escondido como si el mundo lo hubiera arrojado ahí, encontré a un hombre cubierto de sangre.Estaba gravemente herido… pero aun así, desprendía una presencia fría, imponente, casi intimidante.No lo pensé demasiado.Lo llevé a mi habitación.Durante varios días lo cuidé en silencio.Limpié cada una de sus heridas, cambié sus vendajes, me aseguré de que comiera, de que descansara… de que sobreviviera.Él casi no hablaba.Su mirada era gélida, distante, como si no perteneciera a este mundo.Pero… a veces, cuando me observaba, algo cambiaba.Un destel

  • Traición antes de la boda   Capítulo 7

    Sí… esa mujer idéntica era yo.Aquella escena en el mar, esa traición que me destrozó el alma, creí que sería mi final… pero jamás imaginé que, en realidad, marcaría el inicio de algo completamente distinto.Después de aquella llamada con mi padre, debió enviar gente a protegerme en secreto.Cuando mi cuerpo se hundía en las profundidades heladas, fueron sus hombres quienes me sacaron de ahí.No volví a la cubierta.No quise ver a Romeo.En lugar de eso, les ordené que me llevaran de regreso a Sicilia esa misma noche.Que Romeo creyera que morí en ese mar oscuro y frío.Quería que viviera el resto de su vida consumido por el arrepentimiento… por la culpa de haberme perdido.Cuando llegué a casa, me derrumbé.Lloré durante horas, sin poder detenerme.Mi padre, al verme así, me rodeó con sus brazos con una ternura que hacía mucho no sentía.—Tranquila… todo tiene solución. Tu vida no termina aquí —murmuró con suavidad—. Voy a encargarme de que paguen por esto.Negué con la cabeza. Me lim

  • Traición antes de la boda   Capítulo 6

    Romeo ni siquiera se dignó a alzar la mirada. Su voz, helada y cargada de cansancio, cortó el aire:—No me interrumpas con nada que no tenga que ver con Carolina.—Pero, señor… esto es sumamente grave.El asistente apenas podía sostenerse. El sudor le perlaba la frente mientras hablaba con la voz entrecortada:—Al barco que llevaba el lote de bolsos Birkin… le cobraron una tarifa absurda al cruzar el puerto. Los costos ya superan las ganancias… ¡perdimos todo el dinero de ese cargamento!Romeo levantó la cabeza de golpe. Sus ojos brillaron con una seguridad peligrosa.—Imposible. Yo mismo firmé un acuerdo con los Treminio. Sus puertos son libres para los Novales. No pagarían ni una moneda.El asistente dudó. Tragó saliva una y otra vez, hasta que reunió el valor suficiente.—Señor Novales… ese puerto ya no pertenece a los Treminio. Ahora es de los Lizano.El color abandonó el rostro de Romeo.—¿Qué estás diciendo?—Hace unos días… los Treminio sellaron una alianza con los Lizano median

  • Traición antes de la boda   Capítulo 5

    Tal como Nerea lo había deseado…Los rescatistas buscaron durante un día entero… y una noche interminable.El mar se tragó cualquier rastro de mí.Romeo no se movió de la cubierta.Sus ojos, enrojecidos, cargados de cansancio… no se apartaban del agua ni un segundo.Nerea permanecía a su lado, como una sombra.Con voz suave, casi perfecta, fingía consolarlo:—Romeo… tienes que cuidarte. Carolina va a estar bien… es tan buena que Dios no podría ser tan cruel con ella…Las lágrimas rodaban por sus mejillas, impecables.—Aunque… haya intentado hacerme daño… no le guardo rencor… solo quiero que regrese…Pero él…Ni siquiera la miró.No respondió.Nada.Solo seguía ahí, inmóvil, llamando una y otra vez al equipo de rescate… como si repetirlo pudiera cambiar el destino.A la mañana siguiente, la lancha regresó.Vacía.El silencio fue más fuerte que cualquier grito.Romeo se tambaleó… estuvo a punto de caer al mar.—Señor Novales… —la voz del jefe de rescate sonó baja, pesada—. Lo sentimos… p

More Chapters
Explore and read good novels for free
Free access to a vast number of good novels on GoodNovel app. Download the books you like and read anywhere & anytime.
Read books for free on the app
SCAN CODE TO READ ON APP
DMCA.com Protection Status