홈 / Romance / Tú Me Salvaste / Capítulo 10

공유

Capítulo 10

작가: Sra De Taker
last update 게시일: 2021-07-23 04:09:09

Hospital Ronald Reagan UCLA Medical Center.

Dos semanas después…

Natasha.

Soy la reina a la hora de matar las pasiones. Mis hijos y nietos me recordarán como; la legendaria mata pasiones. Mayormente suelo ser un desastre cuando se trata de peleas, pero es que me desespero y me molesta ver como alguien es golpeado innecesariamente por sus instintos de bestia.

Cuando estuve haciendo unas prácticas en Alemania, recuerdo que mi paciente fue la reina Amaya. Ella vino muy malherida y el director del hospital pidió que yo me hiciera cargo del caso. Ese día estaban peleando el guardaespaldas de la reina y mi ídolo. No supe que era él hasta que mis compañeras de trabajo casi me matan por como lo había tratado.

Aleksandr Kozlov.

El mejor neurocirujano y el más influyente en el mundo de la medicina, no podía estar peleando en el pasillo de un hospital con ropa llena de sangre y aspecto de asesino en serie.

Ok, regresando a lo que estaba.

El sábado de hace dos semanas salí con Nathan. Oye, cómo vuela el tiempo. Un día es hoy y mañana es ayer. Esto me recuerda cuando me tocaba exponer en clase y solo hablaba incoherencias. Es como un don para mí no saber ni enterarme de nada. 

Que buenos tiempos y que hermosos recuerdos. 

¡Ay no, ya me desvié del tema otra vez!

¿En qué iba? 

Ah, sí, bueno. Ese sábado por la tarde fue la cita con Nathan. Debo decir que estaba muy emocionada y puede que un poco nerviosa porque tenía que estar a solas con él. ¿Les digo la verdad? Todo estaba yendo demasiado bien. Era perfecto el ambiente, la comunicación era fluida y todo estaba bien, pero al llegar al parque algo cambió. Ese tal Andrey apareció de la nada y aunque al principio fue muy amable conmigo, al ver llegar a mi cita, su actitud cambió drásticamente.

Nathan se fue a los golpes y yo entré en pánico. Muchas imágenes del pasado que he tratado de mantener ocultas, vinieron a mi mente. Ni siquiera recuerdo bien haberlas vivido o haber estado ahí, solo sentí miedo y desesperación. ¿Saben qué fue lo peor de todo esto? Que la pagué con quien menos debía. Grité y peleé con Nathan. Fui parte en dañar nuestra cita por no preguntar más o tal vez dejarlo hablar. 

Cuando Danielle llegó de trabajar me quería matar. Ella es más arriesgada y sé que hubiese arreglado todo si su cita estaba en esa desastrosa situación. Le expliqué lo que pude y creo que después entendió mis confusos motivos. 

Todavía no sé cómo me soporta y no me manda a volar a Marte.

—¿Qué haces aquí tan temprano? —baja el volumen de la televisión, acomodándose en el sofá—. ¿Tú no estabas en una cita? No te hice la cena porque pensé que comerías afuera.

Me senté a su lado, tomé una bocanada de aire y comencé a contarle lo que había pasado en el parque.

—¡Por Dios, Natasha, no parecen cosas tuyas! —me reprende—. El idiota ese se merecía esos golpes. ¿Qué tiene de malo que te quieran defender? —la miro mal—. ¿Tú eres así o te dejaron caer de pequeña? Ven, vamos a la azotea. Lánzate de ahí y si quedas viva me dices si se te arregló la cabeza. 

Nos empezamos a reír de sus locuras haciendo el ambiente menos tenso.

—Fui una tonta por reaccionar así, lo sé. Puede ser que el imbécil mereciera miles de golpes más, pero me asuste, Dani. Yo no vi a Nathan golpeando al tipo ese. Eran imágenes de dos hombres peleando en un almacén, Danielle —me miró confundida—. Yo estaba en Rusia, en un almacén y no aquí —confesé. 

Apoyé la cabeza en el sofá tratando de que esos recuerdos me dieran alguna respuesta.

—Nena, primero debes hablar con Nathan y lo sabes. Merece saber el porqué de tu extraño comportamiento —sonríe de lado—. Ambos fueron responsables de lo que pasó. A él le importó la actitud del idiota, te defendió, te trajo a casa y quiso arreglar las cosas. Dale una oportunidad, salgan, hablen, no sé, disfruten. Ninguno de los dos ha tenido una vida fácil —toma mis manos—. Soy tu mejor amiga y te apoyaré siempre en todo, pero también soy psicóloga, Natasha. 

—Danielle, no me… —interrumpe lo que le iba a decir, haciendo un extraño sonido con su boca.

—Nata, no te estoy analizando, pero necesitas de mi ayuda, amiga. No me gusta verte sufrir con tus problemas de ansiedad. Necesitas retomar las terapias para que no te vuelva a ocurrir lo de hoy y puedas recordar lo que olvidaste de pequeña —me mira preocupada.

Suspiro resignada.

—Prometo hablar con él. ¿Está bien eso para ti, Danielle? —asiente victoriosa—. Entonces, ¿me harías el honor de ser nuevamente mi psicóloga? —una eufórica, Dani, me abraza a modo de respuesta.

Ella es un sol, siento que es demasiado buena para que sea mi amiga y esté a mi lado. En fin, después de eso quise hablar con Nathan, pero se encontraba fuera de la ciudad. No sé muy bien en donde porque nunca me lo dijo, pero nos seguíamos enviando mensajes o él me llamaba en cada tiempo libre que tenía. Lo que había ocurrido no nos impidió seguir en contacto. Fue una tonta pelea que ya no nos importa en lo más mínimo.

Realmente quiero verlo y deseo hablar con él.

Es mi hora de almuerzo y creo que hoy ha sido uno de esos días que son un poco ajetreados y locos. Son pasadas las tres de la tarde y en estos momentos es que logro por fin probar un bocado. Me duelen las piernas y estoy agotada mentalmente. Le he dado vueltas al asunto con lo de volver a la terapia, pero tengo miedo de que en mis oscuros recuerdos haya algo que en serio es mejor dejar ahí.

Veo mi plato de ensalada y suspiro desganada. Esto es lo último que queda en la cafetería porque están haciendo más comida. Mis compañeros están con otros pacientes y a mí me tocó comer sin compañía.

¡Que divertido estar sola en esta gran mesa almorzando!

—Hola, Natasha —me sobresalto al escuchar a alguien. 

Mi corazón se acelera al oír al dueño de tan ronca y perfectamente sexy voz.

¿Por qué estoy hablando así?

—¡Me asustaste, Nathan! —me llevo la mano al pecho—. Si me da un infarto en el miocardio me voy a quedar sin descendencia —finjo estar indignada. 

Se ríe negando con la cabeza.

—¿Podemos hablar? Mejor dicho, ¿puedo tomar asiento? —preguntó, sentándose de igual forma en la silla que estaba frente a mí.

—Sí, claro. No me pidas permiso y toma asiento que estás en tu casa —alza una ceja divertido—. ¿Cuándo llegaste? —ahora que lo veo bien está bronceado.

¿Fue a la playa? 

No lo creo. La mayoría de las veces que me llamaba la señal era muy mala y siempre se escuchaba como si estuviesen moviendo cosas. Además, me llamaba en las noches porque allá era de día.

—Para, por favor, para. Tu alegría por saber de mí se está desbordando —responde con sarcasmo, sonrío tontamente—. Estoy bien, gracias por preguntar. Deja de examinarme con la mirada y llegué esta mañana.

Tan hablador como siempre. 

Creo que tengo un problema en mi corazón, ya que está latiendo más rápido que los latidos que normalmente dan los corazones. ¿Necesitaré un cardiólogo? Espero no sea una enfermedad grave. No tengo ni tiempo ni dinero para este tratamiento.

—Quería verte —su voz me saca de mi monólogo—. En serio deseaba verte. Estuve trabajando todo este tiempo y no logré concentrarme en nada —frunce el ceño—. He querido arreglar las cosas contigo, pero no sé cómo. Para empezar ni siquiera sé qué está mal entre nosotros —sonrió de lado.

Parpadeo varias veces incrédula. Se ha estado sintiendo de la misma manera que yo durante estas semanas que pasaron.

—¿Por qué querías verme? —pregunto, sus orbes azules me ven con intensidad—. Nate, tampoco sé que está mal con nosotros, pero creo que podemos intentar arreglar esto —nos señalo a ambos.

—No lo sé, yo solo quería verte y tenía muchas ganas de venir a ti —se inclina hacia adelante. Miro cuidadosamente su rostro. Una cicatriz en su ceja derecha llamó mi atención. 

¿Cómo y dónde se la habrá hecho? 

—Esto tiene solución solo nos falta un poquito de determinación —su voz me trae de regreso a la realidad—. No perdemos nada con intentarlo. Veamos a dónde nos lleva esto que tenemos —propone, ve mi plato de ensalada y hace una mueca de lástima.

Sonreí al verlo hacer esa expresión, negué con la cabeza y probé mi almuerzo.

—Tú y yo no tenemos nada —palmea su frente con su mano, vuelve a verme y me quita el tenedor para él comer—. Era una broma, Nate. Estoy de acuerdo en intentarlo y ver que tan lejos podemos llegar. Salimos como amigos, ¿te parece bien la idea? —vacila antes de responder.

Su mirada se vuelve dulce y su rostro se relaja.

—Matando los momentos desde principios de siglo —soltamos una carcajada—. ¿Ahora me mandas a la zona de amigos? —asiento divertida—. ¡Estupendo, Saldremos muchísimas veces, amiga! —hace énfasis en la última palabra.

—Eres un tonto —le digo, quitándole mi tenedor.

—Lo sé, amiga —me guiña un ojo.

Seguimos hablando por un buen rato y aunque no le expliqué nada de lo que ocurrió hace dos semanas, no nos hizo falta. Nos entendemos y de alguna manera estamos bien con lo que sea que tenemos. Mi corazón sigue latiendo muy rápido y eso me está empezando a preocupar más de lo que se imaginan.

—Los Rinaldi me comentaron que fuiste a verlos hace dos semanas —asiento—. Te enviaron un mensaje conmigo —suelto una pequeña risita—. Señorita, no te pierdas. Ahora que vives en Westwood te vemos menos que antes —me hace ojitos. 

Ay, Nate. ¿Por qué eres tan tierno? 

Ah, verdad. Concéntrate en el mensaje y no te desvíes del tema.

—Mensajero, dígales que tengo mucho trabajo y que en Larchmont no hay nada divertido —continuo comiendo de la ensalada.

—¿Y yo qué, Natasha? —sube y baja las cejas pícaro—. Yo te puedo servir para que te diviertas —estallamos en una carcajada.

—Pervertido, tú ni siquiera vives allá —se encoge de hombros—. Y gracias por la oferta, es muy tentadora, pero esta vez paso.

—Dos rechazos en un día —me mira indignado—. Te veré caer, doctora —me sonríe malicioso, ve la hora y alza las cejas—. Amiga mía, sé que estás muy a gusto con mi presencia, pero debo irme.

—Yo caigo si tú caes —nos miramos por algunos segundos—. Gracias por acompañarme a comer —estira su brazo y con su dedo índice, me da un golpecito en la nariz.

—Estaré siempre aquí para ti —limpia la comisura de mi labio con su pulgar—. Llámame para cualquier cosa que necesites —se levanta de la silla—. Ya estoy en la ciudad y podemos vernos más a menudo.

—¿Y si no te necesito? —me sonríe, negando con la cabeza.

—Te llamaré yo —me levanto de la silla, recogiendo el plato vacío de almuerzo—. Porque probablemente yo necesite saber si estás bien.

No nos dijimos más nada y en un silencio muy cómodo, nos despedimos. Siento un pequeño vacío ahora en mi pecho como si me faltara algo. Esto me preocupa en serio. No sé qué tengo, pero iré a que me revisen en un rato en cardiología.

Me hizo feliz hablar con él. 

No sabía que extrañaba a Nate. 

***

Llegué a la casa como un zombi casi a la medianoche. Estaba cansada, con dolor de piernas, cabeza y vientre. Sabía que mi periodo estaba muy cerca, pero no esperaba que también llegara hoy. Como pude me preparé un té y tomé una ducha caliente para quitar un poco el estrés. Danielle no estaba así que me fui a mi habitación, me tomé una pastilla con el té y me acomodé en mi cama.

Mientras el sueño venía a mí, revisé en la tabla cualquier cosa que para este momento me pareciera interesante. Tenía algunos correos de información del hospital Historiales de pacientes y enfermedades neurológicas. Continuo leyendo mis email y hubo uno que llamó mi atención. Más que todo porque el asunto estaba en blanco. 

Abro el correo, descargo el archivo adjunto y leo el documento.

Confidencial:

Hola, Natasha. No creo que sepas o recuerdes quien soy, pero yo te he estado buscando por un largo tiempo. No soy bueno escribiendo o expresando lo que realmente debo decir. Quiero que sepas que nunca dejamos de buscarte. Yo dediqué gran parte de mi vida para encontrarte y ahora que lo he logrado, no dejaré que te me vayas nuevamente de las manos. Disculpa si te parezco un egoísta, disculpa si te empiezo a destruir tu mundo ideal y disculpa por involucrarte en esta pelea que nunca fue de nosotros, pero familia es familia y todos debemos regresar en algún momento a donde pertenecemos para demostrar que somos diferentes. 

La familia Rinaldi no son tus verdaderos tíos. 

Natasha, Stefano Rinaldi fue quien mató a tu hermano mayor.

Aquí te dejo la foto de tu hermano y tú como prueba.

Leo varias veces el documento con un nudo en la garganta y miles de veces más, leo la última línea tratando de procesarlo en mi mente. Si me hubiera buscado como dice, hace muchos años me hubiesen encontrado y regresado con ellos.

¿Verdad?

—Hermano mayor… yo tenía un hermano mayor —murmuro, mis ojos se cristalizan y mi corazón palpita como loco.

Mi tío no mataría a nadie. Sé que él ha sido muy recio conmigo, pero me ha dado cariño y amor a su manera. Stefano Rinaldi no es un asesino. Mi tío regordete, canoso y trabajador no puede ser un asesino. Las imágenes del almacén regresan a mi mente como si este fuera el momento perfecto para volver. Dejo la tabla a un lado y termino de acomodarme en la cama. Mis lágrimas empiezan a salir sin yo poder controlarlas. 

En la foto sale un chico de unos 13 o 14 años, delgado, alto, de cabellos rubios y de cejas gruesas. Su rostro no muestra expresión, pero mira dulcemente a una pequeña niña de 6 a 7 años, regordeta, de cabellos rubios lacio y cejas gruesas. Ambos niños tienen el uniforme deportivo de una de las mejores escuelas de Rusia. Aunque el niño no expresa emoción, la niña sonríe con alegría al darle helado.

Cierro los ojos, coloco mi brazo sobre ellos y continúo llorando en silencio.

Mi tío mató a un niño. Mi tío separó a una niña de su familia. Mi tío es un asesino. Stefano Rinaldi mató a mi hermano mayor.

La niña de esa foto soy yo.

이 작품을 무료로 읽으실 수 있습니다
QR 코드를 스캔하여 앱을 다운로드하세요

최신 챕터

  • Tú Me Salvaste   Epílogo II

    Año Nuevo...Países Bajos...Nathan.Habíamos venido desde España a pasar un bonito fin de año con la familia de Natasha. Ethan era todo un niño bastante educado y tranquilo. Mientras le tuvieras sus juguetes cerca y la comida lista, no había berrinche. De hecho, tengo una anécdota muy bonita de hace unos días con él.Él lloraba porque yo le había dado jugo en vez de agua, pero no tenía idea en qué momento había cambiado de parecer.Tener un hijo no es fácil, ser padre soltero tampoco lo es. Vivo para él y trato de educarlo lo más que puedo. Quisiera poder bajarle la luna con todo y estrellas, pero lamentablemente no puedo traerle a su madre de regreso y eso, eso me parte el alma diariamente. He aprendido muchísimas cosas, Ethan me ha enseñado mucho.Dejar el pañal resulta horrible cuando él no está de

  • Tú Me Salvaste   Epílogo

    Cuatro años y medio después...Madrid- España...Nathan.Era el día de navidad, había demasiado frío afuera, pero el espíritu navideño en los madrileños estaba a flor de piel. Eran mis primeras navidades en este país desde que nos mudamos, era un lugar seguro para todos. Más que todo porque me retiré casi un año después de las fuerzas especiales. Antes que ocurriera lo de Natasha, había decidido irme de baja, ya que mi última misión fue con ella. Lo más doloroso que me tocó vivir fue recoger el cuerpo casi sin vida de mi querida niña bonita.Aleksandr y yo habíamos entrado después de escuchar los disparos. Sinceramente no sé como no explotamos ese día los tres. Natasha tenía heridas muy graves que le causaron un estado de coma por más de un año. Me dediqué a ella durante todo ese tiempo. Hacía mi papeleo en la oficina y me iba al hos

  • Tú Me Salvaste   Capítulo Final

    En algún lugar fantasma de Oklahoma.Horas para el final...Natasha.Todos preguntan que puede suceder en los finales de cada historia y honestamente nadie lo sabe. En mi caso, debido a muchas cosas que he vivido durante toda mi vida y el temor profundo que siento por Stefano Rinaldi, prefiero ponerle fin a todo desde la raíz.No quiero más niños con finales tristes o venganzas inconclusas.Empezó conmigo y termina conmigo.Nadie más va a sufrir por una venganza absurda.Quisiera no hacer sufrir a nadie con mis decisiones, pero no puedo hacer más nada, ya que mi temor a que salga otra vez lastimado uno de mis seres queridos, me partiría el alma en mil pedazos. Me tomó 20 años darle un final a mi historia. Muchas veces mi mente lo intentó, pero sin recordar mi pasado, a mi hermano, a mi

  • Tú Me Salvaste   Capítulo 23

    La mañana siguiente...Día del incidente.Nathan.Había pasado la mejor noche de mi vida junto a Natasha. Después de tanto tiempo sin sentir el calor y amor de alguien, pude sentirla a ella. Natasha me enseñó nuevamente lo que era amar. Desde que ingresé a esta misión sabía que estaría perdido por ella. Ya no es tanto por su belleza que resulta bastante obvia, estoy hablando de su personalidad, de lo mucho que ha sufrido y la necesidad que siento para hacerla feliz.Quería hacerla muy feliz.Quería que ella viera el mundo desde otra perspectiva.Después de estar con ella caímos en un profundo sueño. Claro, hablamos un poco antes de dormirnos, pero realmente fue una noche increíble.—Eres increíble, ¿lo sabías? — digo, al besar su frente, ella me mira somnolienta, su respiración esta

  • Tú Me Salvaste   Capítulo 22

    El inicio del final.Natasha.Una última noche en lo que conocería el amor y sería mi despedida de todo. No podía sufrir más. No quería seguir sufriendo porque no corazón no lo podrá aguantar. Dejarlo todo y cumplir con lo que más anhelaba en este momento... desaparecer.Sabía que mi tío me haría daño aun estando muerto. Siempre hay alguien más dispuesto a realizar su trabajo sucio. He convivido con mi familia y me han dado tanto amor que me siento realizada, pero el temor de que Rinaldi me los quite aún después de muerto, no lo puedo permitir.Esto empezó por mí y terminará por mí.Sería perfecta he inolvidable para los dos. Nunca imagine tener una vida junto a alguien y sinceramente no la deseo mientras mi mundo sea un completo caos. Me entregué a un hombre una vez, pero no tenía idea de que tipo de sentimiento podía tener por él.

  • Tú Me Salvaste   Capítulo 21

    Un día antes del incidente.Casa de verano Ryan y Lauren.Houston-Texas.Nathan.Hemos viajado desde Washington hasta la casa del amigo de Aleksandr. Que viene siendo su mano derecha tanto en la mafia como en la vida de médico. Nuestro viaje hasta aquí es para cubrir un asesinato y limpiar su desastre. Tenemos órdenes claras de dispararle a quien se interponga en la misión. No comprendo como Natasha pudo aceptar esto. Además, mi cabeza no para de dar vueltas a todo lo que me dijo hace unos días. No comprendo cómo pudo aguantar tantos años de silencio. Mi cabeza simplemente no puede procesar todo lo que está ocurriendo. Me duele saber que mi pequeña, pero gran guerrera, fue herida de esa manera. Me duele ver qué no me dejó explicarle y hablar con ella. Natasha no debería sentirse menos que nadie, ella es simp

더보기
좋은 소설을 무료로 찾아 읽어보세요
GoodNovel 앱에서 수많은 인기 소설을 무료로 즐기세요! 마음에 드는 작품을 다운로드하고, 언제 어디서나 편하게 읽을 수 있습니다
앱에서 작품을 무료로 읽어보세요
앱에서 읽으려면 QR 코드를 스캔하세요.
DMCA.com Protection Status