Teilen

Capítulo 2

Yanis Sombra
Esta vez, Milena activó la grabación de pantalla antes de abrir el video.

Kevin tenía en brazos a Joel, que recibía suero, y lo tranquilizaba con ternura:

—No tengas miedo. Aquí estoy.

Como esperaba, Alondra eliminó el video poco después.

Por suerte, Milena lo había grabado.

Tal vez le sirviera como prueba en el divorcio.

Se lo envió a Hugo junto con el acuerdo prenupcial que había firmado.

“Quiero divorciarme cuanto antes. No me importa quedarme sin nada”.

Entre las restricciones del acuerdo y el poder de la familia Escobar, no se hacía ilusiones de recibir parte de los bienes de Kevin.

Hugo no respondió en ese momento.

El convenio de divorcio llegó hasta la madrugada.

Milena le escribió: “¡Gracias!”

Leyó todas las cláusulas con atención.

Conforme a lo pactado antes del matrimonio, el documento establecía que no reclamaría ninguno de los bienes de Kevin.

Al parecer, Hugo también entendía que a ella le sería difícil sacar algo de ese matrimonio.

No importaba. Desde el principio, su matrimonio había sido un trato.

Se levantó a imprimir el convenio.

Las lágrimas le corrían por las mejillas mientras murmuraba:

—Adiós, Kevin.

Pasó la noche en vela, esperando su regreso.

Pero Kevin no llegó.

A las seis de la mañana, Milena se levantó y guardó el convenio en un sobre para entregárselo en cuanto volviera.

Sin embargo, dieron las diez y él seguía sin aparecer.

Con una sonrisa amarga, dejó el sobre sobre la mesa del comedor, le tomó una foto y se la envió a Kevin.

“Quiero divorciarme. El convenio ya está listo. Revísalo cuando vuelvas y dime si tienes alguna objeción. Terminemos esto en buenos términos, sin tener que llegar a juicio”.

Él no respondió al mensaje de WhatsApp.

Milena lo llamó, pero Kevin rechazó la llamada.

Cuando intentó escribirle de nuevo, descubrió que la había bloqueado.

Soltó una risa amarga, tomó la maleta que ya tenía preparada y se fue.

Kevin, el hombre al que había amado durante tantos años, la había hecho a un lado como si no valiera nada.

Milena rentó un departamento.

Lo más urgente era empezar a trabajar y recuperar el rumbo de su vida.

Su matrimonio había terminado y Trinidad había muerto, pero la vida tenía que seguir.

Además, aún debía mantener a Casilda, que vivía en una residencia para adultos mayores.

Hugo la llamó.

—¿Qué dijo Kevin?

Milena se frotó el entrecejo.

—Me bloqueó en WhatsApp y no contesta las llamadas. Busca un abogado para que presente la demanda de divorcio.

—Está bien.

***

Apenas terminó de acomodar sus cosas, Inés Solís, su mejor amiga, la invitó a comer.

—Sé que estás pasando por un mal momento. Sal un rato para despejarte —le dijo con dulzura.

—Está bien.

Al llegar al restaurante, Milena vio a Kevin con Alondra y Joel.

Kevin llevaba a Joel en un brazo, mientras los tres entraban al restaurante entre risas y platicando.

Alondra la vio y, como si quisiera provocarla, se aferró al brazo de Kevin.

Él vaciló un instante, pero no la apartó.

Entraron juntos.

A Milena se le encogió el corazón.

Ver con sus propios ojos cuánto se parecía Joel a Kevin hizo que la traición le doliera todavía más.

Inés se quedó atónita.

—¿Kevin tiene un hijo con otra?

Tres años atrás, Inés no había entendido por qué Milena había rechazado un empleo con un sueldo de cien mil dólares al año.

Más tarde, Inés descubrió en el celular de Milena que se había casado en secreto.

En aquel momento, hasta la felicitó por haberse casado con un hombre rico.

Pero, al enterarse de cómo vivía en Casa Escobar, había suspirado:

—¡Quién diría que casarse con alguien de una familia rica podía ser tan miserable!

Milena se quedó aturdida.

Se le nubló la vista y soltó un suspiro.

—Sí. Ya es hora de terminar con este matrimonio que nunca fue más que un trato.

Tres años, y no había logrado que Kevin la amara.

Por lo visto, Kevin le había entregado el corazón a Alondra desde mucho antes.

Era hora de dejarlo todo atrás.

Inés estalló:

—¡Kevin es un desgraciado! Después de todo lo que costó que se recuperara del cáncer cerebral, ¿te sale con esto? Publica el acta de matrimonio. ¡Que todos vean lo que hicieron! No soporto a Alondra.

Kevin se había recuperado hacía casi un mes.

Desde entonces, Alondra no había dejado de provocarla, y Milena tampoco ocultaba el rechazo que sentía por ella.

Si publicaba el acta de matrimonio, el escándalo sería enorme: Kevin era el presidente de Grupo Escobar.

Pero el acuerdo prenupcial prohibía expresamente revelar su matrimonio en redes sociales.

La penalización por incumplirlo era de diez millones de dólares.

Milena siempre había sido buena estudiante, pero nunca se le habían dado bien las peleas ni los conflictos.

Además, durante los tres años de matrimonio, Kevin solo la había tratado como una sirvienta.

Ya no esperaba que correspondiera a su amor.

Ahora era huérfana.

¿Qué respaldo tenía para enfrentarse a Alondra, hija de los dueños de Grupo Salazar?

Ella no era más que la mujer a la que la familia Escobar le había pagado para casarse con Kevin.

Cuando el estado de Kevin empeoró, los médicos dijeron que solo le quedaban tres meses de vida.

Y la elegida había sido Milena, que acababa de terminar el doctorado.

En aquel entonces, Trinidad estaba en terapia intensiva.

Milena acababa de graduarse y no tenía dinero para cubrir los gastos médicos, así que aceptó casarse con Kevin para poder pagar el tratamiento de Trinidad.

Con los ojos llenos de lágrimas, esbozó una sonrisa.

—Ya déjalo. No me ama. Lo de Alondra viene de tiempo atrás. Ahora que él ya está bien, yo también puedo seguir adelante con mi vida.

Lo dijo como si fuera fácil, pero no podía evitar que le doliera.

Tenía muy pocas personas a su lado.

Había cuidado de Kevin con toda su alma durante tres años, y también deseaba que alguien la tratara con ternura.

Por desgracia, pertenecían a mundos distintos.

Inés insistió:

—Tú estuviste con él cuando se estaba muriendo. Alondra solo aparecía para hacerte la vida imposible. Si Kevin tuviera tantito juicio, ni la pelaría. ¡Después de tres años, ya te tocaba que te fuera bien!

Una lágrima le corrió por la mejilla a Milena.

—A lo mejor a mí no me toca ser feliz.

Su padre había muerto cuando ella tenía ocho años.

Su abuela paterna y su tío culparon a Milena y a Trinidad de todas las desgracias de la familia.

Después las echaron de casa y se apoderaron del negocio que había dejado su padre.

Trinidad los demandó.

Gastó todos sus ahorros en el proceso y, aun así, no logró recuperar la empresa.

Casilda ya era mayor y su pensión era escasa.

Entre las becas de Milena y el modesto sueldo de Trinidad, habían logrado salir adelante hasta que ella entró a la universidad.

Inteligente y hermosa, ella había ingresado antes de lo habitual al Instituto Superior de Monteverde gracias a sus excelentes calificaciones.

Antes de graduarse, ya tenía una oferta de una gran empresa.

Creyó que su vida por fin iba a mejorar, pero Trinidad sufrió una hemorragia cerebral y terminó en terapia intensiva.

Casilda se desmayó al enterarse.

Mientras Milena buscaba desesperadamente la manera de conseguir dinero, la familia Escobar le propuso que se casara con Kevin.

Ella y Kevin ya habían tenido un encuentro íntimo.

Milena no dudó en aceptar, aunque eso significara venderse a la familia Escobar.

Y así habían transcurrido tres años.

La noche de bodas, Kevin se vengó de ella despidiendo a todo el personal doméstico.

Quería que Milena se encargara de atenderlo sin ayuda.

Aunque desconcertada, ella aceptó aquella vida.

Debía hacerse cargo de una casa enorme y mantenerla tan impecable como Kevin exigía.

“No importa si termino agotada. Mientras tenga el dinero y los recursos necesarios para tratar a Trinidad... ”

Además, a Kevin le quedaban tres meses de vida.

Milena también lo cuidaba por compasión.

Pero pasaron los tres meses y Kevin no murió.

Pablo Delgado, un antiguo compañero de la universidad que iba unos años por delante de ella, le ofreció trabajo.

Kevin no se lo permitió.

—Milena, mi familia pagó un millón de dólares por ti. Tu trabajo es cuidarme —le dijo con frialdad.

Ella le suplicó, pero él no cedió.

Al final, se resignó a ser su sirvienta.

La vida nunca le daba un respiro.

Por suerte, no había abandonado su profesión.

Todas las noches, después de las agotadoras labores de la casa, seguía estudiando.

De vez en cuando también aceptaba proyectos, lo que le permitía mantenerse al día en su campo.

Sabía que solo su preparación le permitiría mantenerse por su cuenta.

Sabía que no podía depender por completo de Kevin.

Durante los tres años más difíciles de su enfermedad, Milena permaneció a su lado mientras esperaban un nuevo medicamento para el cáncer cerebral y soportó incluso su mal carácter.

Cuando terminó el tratamiento, los estudios por fin dejaron de detectar células cancerosas.

Milena había creído que por fin les esperaba una vida feliz.

En cambio, descubrió que Kevin ya tenía un hijo con otra mujer.

Inés guardó silencio.

Sabía muy bien cuánto había sufrido Milena todos esos años.

Milena sonrió con amargura.

—La suerte nunca ha estado de mi lado. Ya me acostumbré.

Lies dieses Buch weiterhin kostenlos
Code scannen, um die App herunterzuladen

Aktuellstes Kapitel

  • ¡Alerta! Mi esposa huyó con nuestro bebé   Capítulo 30

    Pablo escuchó el alboroto y se acercó de inmediato. Al ver la marca roja e hinchada en el rostro de Milena, habló con una frialdad cortante:—¿Así tratas a tus invitados, Nayeli? Milena vino porque Gaspar me pidió expresamente que la trajera. Si no, no estaría aquí. Es mentira que quiera aprovecharse de ustedes. Y, si vuelvo a escuchar acusaciones sin fundamento como las que acabas de hacer, no voy a dudar en proceder legalmente.Luna estaba a un lado, angustiada, abrazando con fuerza su muñeca. Alondra frunció el ceño.—Cómo defiendes a Milena, Pablo. Cualquiera pensaría que hay algo entre ustedes.Él la miró con severidad.—No creas que, porque Kevin te respalda, puedes difamar a quien quieras en público.Kevin intervino sin cambiar de expresión.—Pablo, estás exagerando.Milena se sintió conmovida. Pasara lo que pasara, Pablo siempre se mantenía firme a su lado. Kevin, en cambio, fingía no ver lo que ocurría frente a él.Estaba bien. De cualquier forma, al final no serían más qu

  • ¡Alerta! Mi esposa huyó con nuestro bebé   Capítulo 29

    Kevin era cruel y desleal. Había pisoteado el amor sincero que Milena le había entregado durante años.Como era de esperarse, él, Alondra y Joel se convirtieron en el centro de atención de la noche.La celebración de Luna había pasado a segundo plano. Todos rodeaban a Kevin para conversar con él, con la esperanza de recibir algún consejo de aquella figura legendaria del mundo de las inversiones.Alondra disfrutaba enormemente de los halagos que recibía.Luna se acercó con la muñeca que le había regalado Milena y le sonrió.—Eres muy bonita. Tan bonita como mi muñeca.Nayeli tenía grandes expectativas para Luna y no le permitía jugar con muñecas ni con juguetes parecidos.Consideraba que la distraían de sus estudios.Milena miró a Luna con ternura.—La compré porque pensé que te gustaría. Me alegra haber acertado.Luna le tomó la mano y Milena se conmovió. ¿Algún día podría caminar así, de la mano de su propio bebé?Miró a la familia que parecía tan feliz a unos pasos de distancia.

  • ¡Alerta! Mi esposa huyó con nuestro bebé   Capítulo 28

    Milena dijo:—Quiero cortar todos los lazos con él. Su dinero me ha costado demasiado caro. Acepté un millón de dólares y pasé tres años pagando el precio. Ya tuve suficiente.Inés lo veía de otra manera.—Si tú no lo gastas, Alondra lo va a gastar por ti.—Que haga lo que quiera.Milena ya no tenía ánimos para ocuparse de ellos.Solo quería pasar aquel periodo en paz y conseguir el divorcio, aunque tuviera que esperar.A Inés le daba mucha pena verla así, pero también la desesperaba.—Ojalá te esforzaras por tu matrimonio como te esfuerzas por tu carrera.Milena sonrió con amargura.—En estos tres años hice todo lo que pude y solo conseguí salir lastimada. Ya no tiene sentido. No me ama. Haga lo que haga, no va a servir de nada. A Alondra la quiere, y todo lo que ella hace le parece bien.***Esa noche, Milena trató la fiesta de cumpleaños como cualquier compromiso de trabajo y se puso un traje azul.Al llegar, descubrió que todos llevaban ropa de gala. Entre ellos, parecía que ella

  • ¡Alerta! Mi esposa huyó con nuestro bebé   Capítulo 27

    Pablo tampoco lo entendía.—Kevin suele ser muy racional. ¿Por qué está tan obsesionado con Alondra?Inés frunció el ceño.—Porque la otra todavía le parece una novedad. Por muy mala que sea, él solo le ve lo bueno. Milena no le dio demasiada importancia. Se tomó del brazo de Inés.—No pasa nada. Hagamos otra cosa. Vamos por unas cajas sorpresa de figuras coleccionables. Así termino de llenar el mueble de mi casa.A Pablo no le interesaban esas cajas y decidió no acompañarlas.Inés estaba más enojada que Milena. Se pasó el camino insultando a Kevin y a Alondra.No entendía cómo Milena podía estar tan tranquila.—Tú lo amabas muchísimo.Milena respondió con indiferencia:—Antes. Ahora ya no. Estos días estoy trabajando en Núcleo Digital y los veo juntos a diario. Ya me acostumbré. Kevin me amenazó con atacar Potencia Neural. Simón investigó y confirmó que sí puede hacerlo. Así que ahora simplemente finjo que no existen. No vale la pena enojarme por personas ni por cosas que no signific

  • ¡Alerta! Mi esposa huyó con nuestro bebé   Capítulo 26

    Milena retomó lo que estaba haciendo y respondió con indiferencia:—Si no quieres quedarte, nadie te obliga. Solo viniste a adornar tu currículum. Ni siquiera te importa participar en el proyecto. Al final, tu nombre va a aparecer junto al de los demás. ¿Para qué te lo tomas tan en serio?La paciencia se le estaba agotando. Si seguía mirando a Alondra, terminaría abofeteándola. La última vez que ella había empujado a Alondra, esta había acabado en el hospital. Después de eso, Kevin había hecho que ella fuera a Casa Escobar.Milena sabía que no podía enfrentarse a él. Era mejor no provocarlos.Ese día, Simón ya le había enviado el comprobante de entrega de la declaración de separación.A partir de ese momento, sus caminos habían empezado a separarse. Ella no quería que Kevin volviera a obligarla a fingir que seguían siendo una pareja.Alondra resopló con desprecio.—Como nadie te quiere, te volviste una amargada. Entiéndelo de una vez. Desde que nací, he estado por encima de ti. Tú

  • ¡Alerta! Mi esposa huyó con nuestro bebé   Capítulo 25

    Milena comprendió por qué Kevin había estallado al mediodía. Había recibido la llamada de Simón.Estaba demasiado acostumbrado a tenerlo todo bajo control.Milena explicó:—Trabajo en una empresa que fundó un antiguo compañero de universidad. Kevin es uno de nuestros inversionistas.Simón se puso serio.—Dígame el nombre. Voy a investigar.—Potencia Neural.Él hizo varias llamadas. Milena se quedó esperando y, sin darse cuenta, se durmió.Cuando despertó habían pasado dos horas. Simón también había terminado sus averiguaciones. Su expresión era grave.—No le recomiendo seguir adelante con la demanda por ahora. Con los recursos de Kevin, no sería difícil perjudicar a una empresa joven. Por lo que pude ver al hablar con él hoy, temo que sí lo haría.Simón había visto a demasiados hombres volverse crueles con sus esposas después de serles infieles. Alguien en la posición de Kevin toleraría aún menos que Milena desafiara su autoridad.Ella lo escuchaba aturdida. Solo tenía una idea en

Weitere Kapitel
Entdecke und lies gute Romane kostenlos
Kostenloser Zugriff auf zahlreiche Romane in der GoodNovel-App. Lade deine Lieblingsbücher herunter und lies jederzeit und überall.
Bücher in der App kostenlos lesen
CODE SCANNEN, UM IN DER APP ZU LESEN
DMCA.com Protection Status