Capítulo 9. Cercanía. El llanto que brotó de la garganta de Rosaura no guardaba mesura ni orgullo; era un desgarrador eco de pura desesperación que fracturaba el aire helado del almacén. El peso de la angustia, el terror absoluto a quedarse sola en un mundo que la abrumaba y la culpa se mezclaron en una súplica desesperada que jamás se habría atrevido a articular en circunstancias normales. —Dios, no… por favor, no me hagas esto, no puedo sola, no me dejes aquí —balbuceaba entre hipidos convulsivos, aferrándose al cuerpo inerte de su esposo—. Eres lo único que tengo en este mundo, Emmanuel, despierta, mi amor, por favor, abre los ojos… te lo ruego, no me dejes, no quiero perderte, no a ti… Al no percibir respuesta alguna, inclinó el rostro y lo besó en los labios con desesperación, acariciándole las mejillas con los dedos rígidos por el frío y el temblor. —No voy a permitir que mueras, me niego a perderte… Tomando aire con dificultad, se apartó un instante. Se puso de pie tamba
Last Updated : 2024-11-27 Read more