El amanecer sobre Hangzhou trajo consigo una neblina fresca que se disipaba lentamente entre las colinas de té y las aguas tranquilas del lago. En la residencia Bellini, la jornada comenzaba con un bullicio distinto, lleno de una vitalidad que la gran casona no experimentaba desde hacía años. Los camiones de mudanza y el personal de logística, bajo la supervisión directa del equipo de seguridad privada, descargaban el equipaje y las pertenencias que acababan de llegar en un vuelo chárter desde Roma.Amelia recorría el ala este de la propiedad, verificando que la habitación del pequeño estuviera perfectamente acondicionada. Los ventanales principales daban hacia el jardín interior, permitiendo que la luz natural inundara el espacio decorado en tonos suaves y acogedores. La esposa de Emilio terminaba de acomodar la ropa en los guardarropas mientras el niño, libre del cansancio del viaje, gateaba sobre la alfombra tras un carrito de madera.—Todo está maravilloso, Amelia. Gracias por cui
آخر تحديث : 2026-09-25 اقرأ المزيد