A las siete y media comenzó el espectáculo de fuegos artificiales y drones. Desde temprano, la ribera del río ya estaba abarrotada de gente.El grupo de Julieta no fue hacia allá para evitar las aglomeraciones, ya que ella tenía el vientre muy avanzado.En su lugar, fueron directamente a la Torre Central, cuyo último piso ofrecía una vista privilegiada.Subieron juntos en el elevador.En la planta superior había un restaurante de alto nivel; el lugar estaba reservado con anticipación y tenía aforo limitado, por lo que el ambiente era tranquilo y con poca gente.Aunque el espectáculo aún no comenzaba, contemplar la ciudad iluminada desde lo alto ya era, por sí solo, un auténtico festín visual.Julieta y Mariana sacaron sus celulares para tomar fotos. Se hicieron selfies juntas y también les tomaron algunas a los hombres, que no eran muy aficionados a las fotos, con la excepción de Sebastián.—¡Todos vean acá, sonrían! —dijo Sebastián, sosteniendo el celular.Todos miraron a la cámara;
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