Adela, de porte elegante y distinguido, apenas le dirigió una mirada fría a Bianca antes de girarse sonriente hacia Vanessa.—Señora Cisneros, usted también por aquí. Qué coincidencia.Los Villalobos y los Cisneros tenían negocios en común, y Vanessa no solo era la heredera de la familia León, sino que además se había casado con Rafael.En el círculo, su matrimonio había causado sensación y se contaba como una bella historia. Adela tenía que guardar todas las apariencias que correspondían. Vanessa notó que Bianca no le agradaba a Adela y curvó levemente los labios.—Sí, qué coincidencia.Luego recorrió con la mirada a Andrea, que estaba al lado de Adela. Se veían tan unidas que cualquiera que no las conociera pensaría que eran suegra y nuera. A Bianca la ignoraron, pero no le importó.Andrea, sin embargo, no pensaba dejarla en paz y le preguntó con una sonrisa:—¿Usted también anda tan desocupada, señorita Torres? —Ella es la señora Villalobos, la madre de Sergio.Andrea, del brazo de
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