Se recuperó pronto y, con la cara roja, amenazó:—Sea como sea, esto no es más que una tontería. Quiero que hagas que esos policías se vayan. No te permito que se lleven a Mauricio; si no, si no... ¡Dejarás de ser mi nieto!Herminia lanzó la amenaza furiosa, tan enojada que no dejaba de toser, con toda la cara enrojecida por la tos. Entonces, Adela y Homero, el primogénito de los Villalobos, entraron en la habitación.Al ver la escena, a Adela le cambió el semblante, y corrió junto a la cama.—Mamá, cálmese, cuide su salud.Herminia parecía no poder respirar; señalaba a Sergio y durante un buen rato no logró hablar. Andrea seguía arrodillada frente a Sergio, con los ojos llenos de lágrimas; daba muchísima lástima.—Hijo, ¿qué demonios estás haciendo? ¿Quieres matar a tu abuela del coraje?Al enterarse de que la anciana estaba en el hospital, Adela preguntó y supo que tenía que ver con Bianca, así que se apresuró a venir con su hijo mayor.Apenas llegó, comprobó que, tal como había imag
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