Al cruzarse con su mirada, Alexis sintió un escalofrío. El miedo lo invadió, como si estuviera a punto de perderla para siempre.—Yo... —balbuceó, perdiendo la calma por un segundo.—Me duele mucho... —chilló Natalia mientras se ladeaba, fingiendo que estaba a punto de desmayarse.Él se agachó para sostenerla. Aprovechó para desplomarse en sus brazos y le apretó la mano con fuerza.—¿Me voy a morir?—Tranquila, no te va a pasar nada. Te voy a llevar con un doctor —respondió él, tratando de recuperar la compostura y olvidando su inquietud anterior.Estaba convencido de que, en cuanto se le pasara el coraje, ella volvería de rodillas a pedirle perdón.Cargó a Natalia y, antes de salir, se dirigió a Vanessa con un tono de decepción:—Ponte a pensar en lo que hiciste. Cuando te des cuenta de tu error, vas y le pides perdón de rodillas a Nati. Mañana es tu cumpleaños y, si te portas bien, todavía estoy dispuesto a ir contigo al registro civil.Dicho esto, se alejó con la joven en brazos.No
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