—No, abuelo, voy a quedarme arrodillado aquí hasta que me perdones —dijo Alexis con arrepentimiento, con la cabeza agachada.Su actitud parecía muy sincera, casi conmovedora. Pero Roberto no se tragó esa actuación y respondió con autoridad:—¿Qué hacen ahí parados? Apúrense, acabo de comer y no quiero vomitar por culpa de este tipo.En esos cinco años, él no se había enterado de todo lo que Vanessa sufrió por culpa de Alexis. Si lo hubiera sabido, le habría roto las piernas mucho antes.Roberto tenía una forma de hablar que sacaba de quicio a cualquiera. Aurelio, conteniendo la risa, ordenó a los guardias que se llevaran a Alexis, quien se quedó paralizado, mirándolo con total incredulidad.¿Cómo era posible? Ya se había arrodillado con toda sinceridad, ¿qué más le faltaba hacer?Los guardias entraron enseguida, lo sujetaron de los brazos y se dispusieron a sacarlo.—Abuelo, escúchame, esta vez vine a arrepentirme en serio, por favor, dame una oportunidad, te juro que no voy a volver a
続きを読む