Una semana después, Victoria entraba a la habitación privada de Daniel en el hospital con el mismo paso cansado de todas las tardes anteriores. Dejó la carpeta sobre la pequeña mesa junto a la ventana, un gesto ya automático, repetido tantas veces que apenas requería pensamiento. Se acercó a la cama. Tomó la silla de siempre, esa que ya consideraba suya después de tantos días, y se dejó caer en ella con el peso de toda la jornada todavía sobre los hombros. —Hoy sobreviví. Miró a Daniel, su rostro tan inmóvil como cada tarde, los vendajes ya reducidos a una venda más discreta sobre la frente. —No sé cómo lo hacías. Esperó unos segundos, en silencio, como si de verdad esperara una respuesta del otro lado. Sonrió apenas. —Bueno... sí sé. Trabajabas demasiado. Eso explica absolutamente todo. Le tomó la mano con un movimiento natural, ya familiar, entrelazando los dedos con los suyos sobre la sábana. —Hoy casi discuto con tres directores distintos, uno detrás del otro. Le
Huling Na-update : 2026-09-05 Magbasa pa