El trayecto de regreso a Long Island transcurrió bajo un cielo pesado, dominado por nubes de plomo que presagiaban una lluvia torrencial. En el interior del vehículo blindado, el silencio no era el mismo que en días anteriores; ya no había la indiferencia absoluta de un fantasma, sino una tensión punzante, cargada de verdades dolorosas que flotaban en el aire como astillas de cristal.Eileen se mantenía erguida en el asiento de cuero. No se apoyaba en el hombro de Edward ni buscaba el calor de sus manos. La compresa de lino que él le había entregado para limpiar la sangre de su labio yacía doblada sobre su regazo, manchada de un rojo denso. El pómulo izquierdo de la joven se mostraba visiblemente inflamado, pero su mirada, fija en los árboles que se deslizaban tras el cristal ahumado, volvía a recuperar esa frialdad distante y defensiva.Edward, sentado a su lado, apretaba los puños sobre sus muslos. Sus nudillos, maltrechos tras la confrontación en la mansión Miller, le dolían, pero
آخر تحديث : 2026-09-24 اقرأ المزيد