Paul era un hombre de hombros caídos y mirada huidiza, con una barba desordenada que parecía haberse convertido en refugio de sus propias miserias.Estaba acostumbrada a ver a papá y a Jacob, siempre pulcros, siempre firmes… y ver a Paul ahí, tembloroso a pesar de la tarde cálida, con la camisa arrugada y el olor a abandono flotando en torno suyo, me revolvió el estómago.Él tan solo tenía la apariencia de alguien que había olvidado cómo cuidarse y, lo peor, parecía desesperado.Ni siquiera intenté controlar mi rostro. La mueca que hice debió de ser brutal porque Paul abrió los ojos como si lo hubiera abofeteado y bajó la mirada de inmediato, incapaz de sostener la mía.¿Después de tantos años, se aparece aquí, sin más, y me llama ‘cariño’?«Esto debe ser una broma de muy mal gusto.»“Yo tengo un padre”, dije con la voz más serena que pude, aunque me ardía la garganta. “Lo estás viendo; está frente a ti.”Señalé a Sam. Mi papá, el hombre que me ha acompañado a lo largo de mi vida y se
더 보기