El teléfono continuó vibrando sobre la caoba pulida del escritorio, un zumbido mecánico que parecía amplificar la fractura entre los dos.Isabella miró la pantalla iluminada con el nombre de Julián, y luego alzó la vista hacia la ancha y tensa espalda de Dante Ferrara, que permanecía de cara al ventanal, exhalando una furia contenida que amenazaba con incendiar la habitación entera.El instinto rebelde de Isabella le exigía contestar la llamada solo para demostrarle a su marido que él no controlaba su vida. Pero la estratega que llevaba dentro, la mujer que acababa de perder su credencial corporativa por dejarse llevar por el orgullo, impuso la razón. Contestar ahora solo confirmaría la narrativa de Dante de que ella corría hacia su abogado cada vez que las cosas se complicaban.Con un movimiento seco y deliberado, Isabella presionó el botón lateral del teléfono, rechazando la llamada. La pantalla se volvió negra y el silencio regresó, sepulcral y asfixiante.—No voy a contestar —dijo
Last Updated : 2026-09-15 Read more