ESTEBANEl día de la cirugía de Scott, mi preocupación era que sobreviviera y que el procedimiento saliera bien. Luego, en los días siguientes, me preocupó su recuperación y cuánto tardaría en tenerlo de vuelta en casa.Cuando lo vi en el umbral de la puerta, de pie sin ayuda, sano y fuerte, el corazón se me fue al piso. Debería haber estado felicísimo y orgulloso. Sí me alegró, pero como dice el dicho, todo tiene su momento. El momento no pudo haber sido peor.Dios sabía que, si algo le pasaba a Eliana, perdería a tres personas de golpe. Costó mucho convencerlo de que dejara de tentar a Dios. El hombre había intentado quitarme a su esposa de los brazos.No me daba miedo que me ganara por la fuerza y se la llevara. No, me daba miedo que se lastimara en el intento. Al final, no pude disuadirlo de que la sostuviera en el carro. Cuando el carro entró a la entrada del hospital, abrí la puerta de golpe y salté fuera, corriendo al edificio a toda velocidad.—¡Hay una emergencia! —tronó mi v
Zuletzt aktualisiert : 2026-10-13 Mehr lesen