Abrí los ojos y solté un quejido. —¡Auch! Me llevé una mano a la frente, apretando los ojos con fuerza. Me dolía la cabeza, tenía el estómago revuelto y un sabor amargo impregnaba mis labios. Joder… ¿cuánto había bebido anoche? Intenté tragar saliva, pero hasta aquel sabor me resultó desagradable. Me giré sobre el colchón, buscando una postura que aliviara el malestar, y hundí la cara en la almohada. El aroma familiar de las sábanas y la claridad que se filtraba por las cortinas me ayudaron a ubicarme. Estaba en mi habitación, en mi cama, en mi casa. Al menos, eso era algo. Intenté reconstruir lo sucedido la noche anterior. Había ido a un bar. Recordaba la música, las copas y la rabia que me consumía mientras pensaba en Diego follando con su asistente en un hotel. Recordaba haberme sentido humillada, furiosa, decepcionada y, luego… a un hombre apuesto sentado a mi lado. Abrí los ojos de golpe. ¡El desconocido del bar! Cerré los párpados de nuevo, intentando concentrarm
Última actualización : 2026-09-12 Leer más