Margoth Escuchar la voz de Sebastián a unos pocos metros de mi cama me devolvió, de golpe, una paz que creía perdida para siempre. Sin embargo, cuando las palabras comenzaron a brotar de sus labios con esa frialdad punzante y despiadada, un escalofrío me recorrió la espalda de pies a cabeza. Mantuve los ojos apretados, forzando una respiración pausada y rítmica para que ninguno notara que llevaba varios minutos despierta.Escuché cómo le explicaba a mi padre, con una calma espeluznante, que Valeria ya estaba tras las rejas. Sentí un alivio inmenso, una presión enorme que se desprendía de mi pecho al saber que esa mujer ya no podría hacernos daño ni a mí ni a mi bebé y que dejaría de ser un problema en mi vida. Pero el alivio se transformó en una punzada de alarma cuando Sebastián continuó hablando.—Yo tengo una obsesión enfermiza por su hija —decía su voz, grave, baja, resonando en la penumbra de la habitación—. Siento por ella un amor de una magnitud que nadie más en este mundo pod
Última atualização : 2026-09-29 Ler mais