CAPÍTULO 31CHICAS, COTILLEOS Y UN SILENCIO DE PÓLVORAISLAMi cerebro se quedó completamente en blanco en el momento en que la vi, pero cuando por fin recuperé las ondas cerebrales, me llevó menos de un segundo reaccionar.—¡¡Talia!! —grité emocionada, abalanzándome sobre ella y rodeándole el cuello con fuerza con los brazos.¡Menudo momento tan jodidamente perfecto! Justo cuando necesitaba a mi mejor amiga, el universo me enviaba a la mía.—Hola, Isla —dijo con la misma emoción, apretando el abrazo.Ni siquiera me acordaba de haber soltado el bolso. En un segundo estaba petrificada en medio del pasillo, fuera de mi habitación, y al siguiente me lanzaba a sus brazos como un misil humano, con las piernas casi despegándose del suelo.—Oh, Dios mío... —se rió, estrujándome con fuerza como a un sándwich—. ¡Te he echado muchísimo de menos, joder!—Pensaba que no... ¡Ni me dijiste que venías! —solté contra su hombro, olvidando por completo lo miserable que me sentía hacía solo unos segundo
Zuletzt aktualisiert : 2026-09-11 Mehr lesen