Sus palabras me hirieron profundamente. No me atreví a levantar la cabeza por miedo a que viera mis lágrimas, y me esforcé por mantener la voz serena.—Estás imaginando cosas. Victoria es mi mejor amiga. No podría estar más contenta por su embarazo. ¿Por qué crees que le haría daño?Miguel me observó unos instantes, quizá para comprobar si yo sabía que había recuperado la memoria. Al cabo de un momento, su expresión se suavizó.—Quise decir que, como son tan amigas, a partir de ahora tendrás que ayudarla y cuidarla más.No volví a contestar.Poco después, Victoria me sacó de la cocina y me llevó a la sala. Parecía tener algo que decir, pero no se atrevía; tenía los ojos llenos de lágrimas. Yo solo le pregunté con calma:—¿Cuándo pasó?Llena de culpa, rompió a llorar frente a mí.—Aquella vez, Miguel y yo estábamos borrachos. Después me tomé una pastilla anticonceptiva de emergencia, te lo juro. Tal vez estaba vencida o era falsa, porque aun así quedé embarazada.Jamás me había menciona
Ler mais