Los números en la pantalla de la sala de juntas empezaron a borrarse, sustituidos por un zumbido agudo que me retumbaba en las sienes. Intenté tomar aire, pero los pulmones se me cerraron como dos bolsas de plástico selladas al vacío. Llevé una mano al cuello de mi blusa, jalando el primer botón hasta arrancarlo. —Elena, los gráficos del último trimestre muestran un incremento del doce por ciento —dijo el vicepresidente, señalando el proyector—. ¿Elena? —¡Llamen a una ambulancia! —gritó alguien al fondo. —Abran paso, por favor. Denle espacio —decía otra voz lejana. La puerta doble de la sala de juntas se abrió de golpe, rebotando contra los topes de madera. Los pasos eran rápidos, firmes. Unas manos conocidas me sujetaron por la espalda antes de que mi frente tocara el suelo. —Mírame, Elena. Mírame a los ojos —ordenó Gabriel, inclinándose sobre mí. Tenía la co
Last Updated : 2026-10-19 Read more