—Sostente fuerte de mí, Elena —murmuró Gabriel en mi oído mientras la música del vals marcaba un ritmo cada vez más acelerado.—Siento que el piso se mueve, Gabriel —respondí, aferrándome con pánico a la tela de su esmoquin.—Es solo el mareo por tanto girar. Relájate, estás conmigo.—No... no es el vals, de verdad me siento muy mal.—¿Quieres que salgamos un momento al balcón a tomar aire fresco?—Por favor... necesito sentarme ya.Gabriel me rodeó la cintura con firmeza para guiarme fuera de la pista de baile, pero apenas dimos dos pasos, mis piernas cedieron por completo. Un dolor punzante y abrasador me atravesó el pecho, como si miles de agujas me perforaran los pulmones desde adentro.—¡Elena! —gritó Gabriel, sujetándome justo antes de que mi cuerpo impactara contra el suelo de mármol.—Me quema... me quema el pecho, Gabriel —gemí en un hilo de voz rasposa.—¡Abran paso! ¡Llamen a una ambulancia de inmediato! —ordenó Gabriel con una voz desencajada por el pánico, hincándose en l
Last Updated : 2026-10-07 Read more