El salón de cenas estaba iluminado con decenas de candelabros, y el ambiente, aunque cordial en apariencia, se percibía cargado de silencios y miradas furtivas. El Duque de Blackmoor, erguido en la cabecera, cortaba con parsimonia la carne de su plato, hasta que su voz grave interrumpió la calma.—¿Dónde están Nathaniel y Evelina? —preguntó, con un tono aparentemente despreocupado, aunque en sus ojos brillaba una chispa inquisitiva.Isolda, con su serenidad acostumbrada, respondió con suavidad:—Han preferido no bajar a cenar esta noche, mi señor.El duque arqueó una ceja, pero no dijo nada más. Fue Celia, con la espontaneidad de sus trece años, quien rompió el silencio.—Tal vez están cansados… —comentó con alegría ingenua—. Corrimos mucho esta tarde en el prado, ¿recuerdan? Fue muy divertido.—Sí, muchísimo —añadió Lydia, sonriendo a su hermana—. Hacía tiempo que no reíamos de esa manera.Aurelia, con la copa de vino en la mano, inclinó apenas los labios en una sonrisa que no llegab
Last Updated : 2026-09-27 Read more