El auto se detuvo frente a la iglesia y Elizabeth bajó, sonriente. Llevaba esa sonrisa en el rostro desde que se había despertado esa mañana, pues aquel era el tan esperado día de su boda. Miró la fachada de la iglesia, adornada con un arco de flores blancas, y notó que había quedado exactamente como lo había pedido. Se había encargado personalmente de organizar cada detalle: la decoración, los padrinos y las damas de honor. Eligió esa iglesia por ser la más hermosa de la ciudad, con sus enormes torres de estilo arquitectónico medieval; además, era precisamente la iglesia con la que siempre había soñado casarse, esperando que, en el día de su boda, se sintiera como una princesa de cuento de hadas.Tras un momento de encantamiento, Elizabeth miró a su alrededor y su sonrisa comenzó a desvanecerse al notar que el lugar estaba vacío y las puertas de la iglesia permanecían cerradas. Era algo extraño, ya que, en el día de una boda, la novia siempre debía ser la más esperada. Debería haber
Last Updated : 2026-10-06 Read more