El ardor en las palmas de las manos de Gemma ya no cedía ni con el agua helada del sótano. La noche anterior, la imagen de la traición en la biblioteca le había quitado el sueño, pero el amanecer no trajo tregua. Faltaban pocos minutos para las seis de la mañana cuando Tina irrumpió en su cuarto, estrellando una cubeta de metal llena de agua con detergente industrial contra el piso.—¡Arriba, holgazana! —chilló Tina con una sonrisa sazonada en veneno. —Como ayer tuviste tiempo para andar de fisgona por el pasillo, hoy vas a limpiar todo el piso de mármol del vestíbulo y los tres salones de la planta baja. A mano y de rodillas.Gemma se incorporó despacio, alisando su jersey holgado.—El servicio de limpieza de la empresa viene a las nueve, Tina —respondió Gemma con serenidad.—El servicio no va a tocar un solo trapero hoy —siseó la amante, dando un paso al frente con la mirada encendida de rabia reprimida. —Lo vas a hacer tú. Sin guantes. Y no vas a probar un solo bocado de comida has
최신 업데이트 : 2026-10-18 더 보기