Patrick no los dejó hablar de la fotografía.—Después —dijo, con la voz de quien aguanta un mueble que se cae—. Primero la acera.A las ocho y cuarto, el coche se detuvo frente a la torre. Fotógrafos, cámaras de televisión, micrófonos extendidos como ramas. Cuando el portero abrió la puerta, el ruido subió de golpe, y Victoria sintió en la boca del estómago la misma náusea de la noche de la gala, multiplicada.—No habléis hasta la puerta —había dicho Patrick—. Caminad. Esa es toda la estrategia.Jonás salió primero. No le tendió la mano. Se quedó esperándola junto a la puerta con una expresión que Victoria no había visto antes, algo entre la rigidez y la disculpa. Ella bajó sola y echó a andar.—¡Señora Smith! ¿Se casó con un hombre que la engañó?Victoria se detuvo.No había nada en el guion que lo permitiera. Pero la voz del periodista, joven, casi despreocupada, había rozado algo exacto, y el cuerpo le obedeció antes que la cabeza. Se volvió hacia el micrófono más cercano.—No me e
Zuletzt aktualisiert : 2026-11-04 Mehr lesen