POV de ZaraNadie nos detuvo cuando salimos de la cámara.Esa fue la parte más extraña. Doce señores dragón, una docena de guardias armados y un príncipe que me quería muerta, y ninguno de ellos levantó una mano mientras Kaelen me subía las escaleras con el brazo cerrado alrededor de mi cintura. La escama dorada del bolsillo ardía como un hierro. La ley del primer rey colgaba sobre la montaña como una espada desenvainada, y todos en aquella caverna lo sabían.La voz de Draven nos siguió hasta la puerta de hierro.—Esto no ha terminado, hermano.—No —dijo Kaelen, sin girarse—. No ha terminado.Subimos en silencio. Las piernas me temblaban a cada peldaño, y no solo por las secuelas del vínculo. La línea negra de mi muñeca se había detenido al borde del codo, pero latía al ritmo de mi pulso, un dolor frío y fino que me recordaba con cada respiración que ahora era una mujer moribunda en brazos de un hombre moribundo.Detrás de nosotros, un par de sirvientes subían el cuerpo de Vorrin por
آخر تحديث : 2026-10-20 اقرأ المزيد