Hace poco comparé varias opiniones entre compañeros y asistentes que siguen las
materias que usan «Engineering Mechanics» de Hibbeler, y la respuesta fue bastante mezclada. En algunos grupos, el profesorado insiste en la edición más reciente porque la numeración de problemas y los recursos en línea coinciden exactamente con las tareas que asignan; eso
evita confusiones y ahorra tiempo en correcciones. En esos cursos, comprar la edición nueva o adquirir el acceso digital se vuelve casi obligatorio para trabajar sin tropiezos.
Por otro lado, hay profesores que adaptan sus
apuntes y te proporcionan listados de ejercicios compatibles con ediciones anteriores, o incluso crean sus propios problemas. En esos casos, estudiantes con presupuesto ajustado han comprado ediciones usadas y han logrado seguir la clase sin problema, siempre que tengan la voluntad de cotejar números y, a veces, buscar las correcciones de errata.
En lo personal, cuando tengo que decidir,
calculo el costo-beneficio: si el curso depende de la plataforma digital o los problemas han cambiado mucho, invierto en la edición actual; si no, busco una edición anterior y uso recursos complementarios. Al final, lo más práctico es confirmar qué exige el curso y actuar en consecuencia, porque cada asignatura maneja el libro de forma distinta.