3 Answers2026-02-10 05:09:14
Me interesa mucho este tema y creo que merece más visibilidad en el panorama televisivo español.
He mirado con ojo crítico la oferta de series producidas en España y, para ser honesto, el afrofuturismo como corriente estética y cultural casi no tiene presencia clara en la televisión mainstream nacional. Lo que sí existe es una mezcla de proyectos independientes, cine de animación y cortometrajes que coquetean con elementos afrodiaspóricos, pero pocas series de largo aliento que se presenten explícitamente como afrofuturistas. Un ejemplo cercano en espíritu es «Black is Beltza», una película de animación y proyecto transmedia nacido en Euskadi que fusiona historia, música negra y aventura con una mirada transnacional; aunque no es una serie de televisión tradicional, su universo es lo más parecido a una propuesta afrodiaspórica hecha desde España.
Más allá de producciones nativas, lo que veo en las plataformas que consumo en España son series internacionales con claras raíces afrofuturistas o inspiradas por ellas —por ejemplo, producciones anglosajonas que sí exploran tecnología, mitología africana y utopías/distorciones futuristas— y que se ofrecen en catálogos accesibles para el público español. En lo que respecta a la escena local, creo que hay mucho espacio para que creadoras y creadores afroespañoles desarrollen series serializadas que combinen ciencia ficción, tradición africana y crítica social. Personalmente, me apena que aún falte representación televisiva real aquí, pero también me entusiasma la escena indie y los festivales que empiezan a abrir puertas a estos relatos; ojalá veamos más producciones así pronto.
3 Answers2026-02-10 04:30:18
Me encanta ver cómo en España los jóvenes están ampliando sus lecturas hacia el afrofuturismo y obras afines; hay una curiosidad real por voces que mezclan tecnología, mitología africana y cuestiones de identidad. En los círculos que frecuento se suelen citar títulos como «Binti» de Nnedi Okorafor por su mezcla de tradición y ciencia, y «Parable of the Sower» de Octavia Butler porque conecta con temas sociales y personales que resuenan fuerte entre la gente joven. También aparece mucho «Rosewater» de Tade Thompson, sobre todo entre los que buscan ciencia ficción con atmósferas urbanas y extrañas.
Otro grupo suele recomendar obras más recientes o de corte juvenil, como «Children of Blood and Bone» de Tomi Adeyemi, que, aunque se acerque más a la fantasía, comparte raíces culturales y estéticas que interesan a lectores jóvenes. No faltan los que discuten «The Fifth Season» de N. K. Jemisin en debates por su construcción de mundos y su mirada sobre el poder y la marginación. En librerías y ferias (especialmente en eventos de Sant Jordi y encuentros universitarios) se nota ese interés variado: unos buscan representatividad, otros, pura imaginación futurista.
Al final, lo que más me llama la atención es la mezcla de canales: lectores que descubren estos libros en redes, en clubes de lectura y en reseñas, y que luego se los pasan entre amigos. Esa mezcla de curiosidad y búsqueda de identidad hace que títulos distintos circulen y se recomienden con pasión; personalmente, me alegra ver esa apertura y la riqueza que aporta al panorama lector local.
3 Answers2026-02-10 09:05:39
Me encanta perderme por las salas de Madrid en busca de propuestas que mezclen tecnología, memoria y futuro.
En mis paseos he visto que los afrofuturismos se presentan en sitios muy distintos: desde las grandes salas del Museo Reina Sofía y CaixaForum hasta espacios más experimentales como Matadero, Tabacalera o La Casa Encendida. Allí suelen montar instalaciones multimedia, proyecciones de videoarte, fotografía y piezas sonoras que mezclan tradición africana con electrónica, moda y ciencia ficción. Muchas veces las exhibiciones no se anuncian como «afrofuturismo» de manera literal, sino bajo etiquetas como «diáspora», «futuro(s)», o «arte contemporáneo africano», por eso conviene mirar la programación por artistas y temáticas.
He disfrutado especialmente las muestras que incorporan actividades paralelas: charlas, sesiones de DJ, talleres y ciclos de cine. Los barrios como Lavapiés o Embajadores también ofrecen pop-ups y galerías pequeñas donde el enfoque es más íntimo y comunitario. Para contextualizar, me gusta pensar en las referencias literarias y cinematográficas que suelen acompañar estas exposiciones —por ejemplo obras que evocan el espíritu de «Black Panther» o las novelas de Octavia Butler como «Parable of the Sower»— porque ayudan a entender la mezcla de relato, estética y política que define el afrofuturismo. Al final, lo que me sorprende es cómo Madrid está abriendo espacios para estas narrativas: a veces grandes, a veces en un sótano, pero siempre estimulantes y necesarios.
3 Answers2026-02-10 12:59:52
Me flipa comprobar que el afrofuturismo ya no es un nicho invisible en España; se siente en varios espacios y festivales aunque rara vez venga presentado con esa etiqueta exacta. He visto propuestas afrofuturistas en festivales de música electrónica y en ciclos de cine que buscan cruzar tradición africana, tecnología y futurismo. En Barcelona, por ejemplo, Sónar y su rama Sónar+D suelen traer artistas y piezas audiovisuales que juegan con esas estéticas y conceptos: luces, ritmos y visuales que reimaginan identidades. No siempre todo el mundo lo llama “afrofuturismo”, pero la mezcla de electrónica, ritmos del continente africano y narrativas sobre futuro aparece con fuerza.
En el terreno cinematográfico, el Festival Internacional de Cine Africano de Tarifa/Tetuán (FCAT) y muestras como la Mostra de Cinema Africà de Barcelona incluyen cortos y largometrajes que exploran mitologías, tecnología y futuro desde voces africanas, que encajan con esa sensibilidad. Además, festivales de world music como WOMAD (cuando pasa por España) o Rototom Sunsplash tienden a programar artistas que remiten al imaginario afrofuturista en sus puestas en escena y sonoridades.
Al final, lo que más me fascina es la descentralización: no hay un único festival “oficial” del afrofuturismo, sino un tejido de noches en salas, programaciones especiales en festivales mayores y ciclos en centros culturales que, en conjunto, alimentan una escena vibrante. Me deja con ganas de seguir buscando joyas escondidas en carteleras pequeñas y propuestas experimentales.
3 Answers2026-02-10 19:18:14
Toda mi curiosidad se disparó cuando empecé a buscar voces en español que exploraran futuros negros; pronto descubrí que, si hablamos de autores nacidos en España que practiquen afrofuturismo de forma clara y reconocida, la lista es muy corta y en muchos casos inexistente. En mi experiencia leyendo y husmeando en librerías especializadas, la mayoría de las propuestas afrofuturistas en lengua española provienen de autorías afrodescendientes de África occidental o de América Latina, o bien de autoras y autores que, aunque escriben en español, nacieron fuera de la península. Esto no es un vacío cultural indiferente: habla de una escena todavía en construcción dentro del propio territorio español.
Por eso suelo recomendar mirar más allá de la nacionalidad y centrarse en la tradición hispanohablante: autores como Donato Ndongo o Juan Tomás Ávila Laurel —procedentes de Guinea Ecuatorial— y figuras históricas latinoamericanas como Manuel Zapata Olivella ofrecen herramientas, mitos y relecturas del pasado y del porvenir que conectan con el afrofuturismo. También hay voces femeninas imprescindibles de la tradición africana en español, como María Nsué Angüe, que plantean preguntas sobre identidad, tecnología y memoria desde perspectivas que dialogan con lo que entendemos por afrofuturismo. Personalmente me emociona ver cómo jóvenes narradores y narradoras, tanto en España como en la diáspora hispanohablante, están recuperando esas raíces y experimentando con géneros (ciencia ficción, mitopoética, fantasía especulativa) para construir futuros posibles.
Si buscas lanzarte a leer en este terreno, yo empiezo por indagar en la literatura ecuatoguineana y afrocolombiana en español, seguir editoriales pequeñas y revisar antologías y revistas de ficción especulativa en español; ahí siempre aparecen traducciones y trabajos de autoras y autores que amplían la noción de afrofuturismo en nuestra lengua. Al final me quedo con la sensación de que la escena española como tal va despertando, y lo más interesante es que la producción en español está cada vez más conectada con movimientos globales negros, así que la recomendación que doy siempre es abrir la búsqueda más allá de la etiqueta y dejarse sorprender por las voces de la diáspora.