No puedo evitar sonreír cuando pienso en cuánto se pagó a los actores de «Ghostbusters», porque las cifras no son tan glamurosas como uno esperaría para una película que terminó siendo un fenómeno cultural.
He revisado varias fuentes y entrevistas a lo largo de los años, y lo que se repite es que las nóminas iniciales de 1984 estuvieron en una franja mucho más modesta que los sueldos de las grandes estrellas de hoy. Bill Murray suele aparecer citado en torno a los 200.000–225.000 dólares por la película; era ya una cara conocida, pero no la megaestrella multimillonaria de ahora. Dan Aykroyd, además de actor, era coautor del guion, así que su remuneración está reportada en un
rango similar o ligeramente superior, entre unos 200.000 y 250.000 dólares según diferentes versiones.
Harold Ramis, que también coescribió y actuó, aparece en reportes con una cifra algo más baja que la de Murray y Aykroyd, habitualmente colocada entre 100.000 y 150.000 dólares. Ernie Hudson, que se incorporó al rodaje como el cuarto miembro tras algunos cambios de reparto, tuvo uno de los sueldos más modestos del cuarteto principal; muchas fuentes le asignan una cifra en la franja de 15.000 a 75.000 dólares, dependiendo de si se consideraron pagos posteriores o bonos. En el reparto femenino y en los papeles secundarios, nombres como Sigourney Weaver, Rick Moranis y Annie Potts suelen aparecer con salarios que, en conjunto, no alcanzaban los seis ceros que hoy se ven en blockbusters: estimaciones conservadoras los colocan entre 10.000 y 300.000 dólares según su peso en la industria y si negociaron participación en beneficios.
En mi opinión, lo más interesante es cómo esos sueldos iniciales contrastan con los ingresos por taquilla, merchandising y secuelas: la película hizo tanto dinero que a muchos actores les llegó rédito con el tiempo, pero la foto salarial de partida refleja bien la industria de los 80, donde los puntos sobre los beneficios y los contratos de estrellas aún eran negociaciones distintas. Así que, si buscas números exactos, verás variaciones según la fuente; yo tiendo a quedarme con rangos porque así se refleja mejor la mezcla de reportes contemporáneos y recuerdos posteriores.