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Íncubo
Hombre Bestia
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Forense
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Plot & Setting

31
18+×
All
Arrepentirse
Seducción
Liarse con alguien
18+
Encuentro Amoroso
Infidelidad
Cuenta Regresiva
Venganza
Matrimonio
Karma
Drama Familiar
Despertar
Desarrollo Femenino
Ambiente Laboral
Amor Prohibido
Reconciliación
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Acoso
Crimen
Telepatía
Transmisión en Vivo
Matrimonio por Contrato
Viaje en el Tiempo
Amor Forzado
Solidaridad
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Apocalipsis
Maldición
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Ventaja Especial
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12
Giro Inesperado×
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Giro Inesperado
Melodramático
Renacido
Lazo Familiar
historia de la muerte
Dulce Romance
Obsesivo
Inspirador
Sanador
Crush
Múltiples Perspectivas
Apasionante
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Giro Inesperado 18+ Short Stories & Novels

Discover a collection of engaging Giro Inesperado 18+ short stories with compelling plots and immersive storytelling. Perfect for readers seeking one-hour short stories and quick, immersive reads online.
22cm de Clases - undefined novels & stories
Lucía Tormentas
—Ay sí… sí… qué rico… En el dormitorio de chicas, la muchacha desnuda dejó escapar un sonido parecido a un sollozo. Arqueó el cuerpo delicado hacia adelante, apretó la sábana con las dos manos y se quedó tiesa. La abracé con fuerza hasta que se desplomó sobre la cama sin fuerzas. Y en ese momento giré la cabeza y me crucé con la mirada de su compañera de cuarto. Aquella chica también tenía la cara encendida de vergüenza. Su mano se movía al ritmo de mis embestidas, complaciéndose a sí misma, como si fuera ella a la que yo estuviera cogiendo…
Mi Cremita Cuesta - undefined novels & stories
Mangonel
—Feli, ya no le hagas así... me estás volviendo loca... En el cuarto, Natalia tenía las piernas abiertas, con la cara encendida. El escote se le había abierto y dejaba ver una buena parte de su piel blanquita. Ya no pude soportar más y me subí encima de ella. —¿Te está volviendo loca? ¿Quieres que te ayude?
Lechita Caliente - undefined novels & stories
Señor Calabazón
Fui al departamento de mi jefe, Brayan Quintanilla, para trabajar como nodriza, pero la leche que me goteaba de los pechos me dejó la blusa hecha un desastre. Me apresuré a intentar limpiarla, pero solo empeoré las cosas. Terminé con manchas de leche por todo el cuerpo y Brayan no podía apartar la mirada. Aquella mirada ardiente me provocó una reacción vergonzosa. Estaba sin fuerzas en el baño, tratando de aliviarme sin conseguir calmar el deseo, cuando Brayan apareció frente a mí y me agarró los pechos suaves entre sus manos. —El bebé no se terminó la leche, así que yo me encargo. Dicho eso, me tomó el pezón con la boca.
Más que una Muñeca de Silicona - undefined novels & stories
Erosi
Entrada la noche, me encontré con la hija del dueño en la tienda de artículos eróticos, con la luz apenas encendida. Se estaba complaciendo a sí misma. Tenía los ojos vendados, las piernas abiertas sobre el sillón tántrico, cada una apoyada en un brazo del sillón, perdiéndose en el placer. Hasta que el sillón falló. Se retorció hasta ponerse colorada, incapaz de soltarse, y tuvo que pedir ayuda. —Ayúdame... Me agaché y pasé los dedos por sus muslos, sus pantorrillas y la cara interna de sus muslos. —No te muevas. Este sillón es complicado. Necesito revisarlo bien primero. —Por... por favor. La observé ir del pudor al deseo, hasta que se quebró y dejó de luchar. —Dámelo. Dame todo lo que tienes. En ese instante, desde afuera llegó el sonido del dueño al abrir la puerta. La empujé detrás de los estantes. Ahí descubrí una muñeca de silicona idéntica a ella.
La Dulce Leche De Mi Suegra - undefined novels & stories
Moonich
Una mujer madura, con una figura envidiable y curveada, vino a buscarme para una consulta. Ya dentro del consultorio, se acomodó de espaldas sobre la camilla. Sin dudarlo, se levantó la falda y me suplicó que le hiciera una revisión completa. En cuanto terminé de ajustarme los guantes médicos, ella se movió hacia mí con urgencia. —Ayúdame, por favor... rápido, te lo ruego.
El jade rojo: El ritual a la adultez - undefined novels & stories
Ayu
No había hombres adultos en mi pueblo. Cuando las chicas cumplían 18 años, se celebraba un ritual a la adultez colectiva en el templo. Adolescentes con vestimenta tradicional hacían cola para entrar en el templo y salían con expresiones de sufrimiento y placer. Melinda cumplía 18 años, pero, qué raro, la abuela no la dejaba asistir. Se coló en el templo de noche y salió con aire casada, no podía ni andar firmemente, además de que se veía sangre goteando entre sus piernas.
La Maldad De Esa Cabeza - undefined novels & stories
Señor Calabazón
Después del accidente de auto, la tía Lore se confió demasiado porque creía que yo estaba mal de la cabeza. Jamás se cubría frente a mí y, cuando me aprovechaba de ella, solo le quedaba intentar calmarme con cariños. Poco a poco fui sobrepasando los límites, tentando el terreno para ver hasta dónde podía llegar con ella. Por fin, un día, aproveché que el tío Roberto estaba profundamente dormido y me metí en su cama para gozar de ese cuerpo que tanto me hacía babear. Ella temblaba entre mis brazos, muerta de miedo de que el tío Roberto nos descubriera. No tuvo más remedio que tragarse sus gemidos y tratarme como loquito; se fue quedando sin fuerzas, atrapada entre el placer y la culpa que sentía. Pero lo que ella no sospechaba era que yo ya estaba bien de la cabeza desde hace mucho tiempo.
Aprobó El Examen Sentada En Mis Piernas - undefined novels & stories
Mangonel
—Señor instructor, ¿qué es eso duro que siento ahí abajo? En la escuela de manejo, dentro del Instituto de Artes de San Pedro, estaba dándole clases a una alumna de primer año bastante atractiva. Nunca me imaginé que esa chica, que a primera vista parecía ingenua, vendría vestida de manera tan provocativa e insistiría en sentarse sobre mis piernas para que le enseñara a manejar “mano a mano”. Durante todo el trayecto, tuve que resistir mis impulsos y concentrarme en enseñarle bien, ignorando a propósito cómo se frotaba contra mí, a veces sin querer y otras no tanto. Pero quién iba a decir que soltaría el embrague demasiado rápido. El motor se apagó y dio una sacudida. Ella cayó de sentón entre mis piernas. El impacto se sintió en su zona más íntima. Y lo único que traía puesto era una faldita corta y ropa interior de tela muy delgada.
El Nuevo Muñeco De La Vecina - undefined novels & stories
Erosi
Mi mamá tiene una tienda de artículos para adultos. Ese día estaba tan cansado que me quedé a descansar ahí, pero sin querer quedé atrapado en una cama erótica. Cuando la señora Rebeca de al lado entró a la tienda, me confundió con la novedad del catálogo y me bajó los shorts...
Revisión Profunda - undefined novels & stories
Búsio
—Te lo ruego, si no llamas a la policía ni le dices a mi papá, yo… yo haré lo que sea. Cuando trabajaba en la tienda, instalé una cámara oculta encima de los estantes para atrapar ladrones. Para mi sorpresa, la primera en caer fue una universitaria de aspecto inocente y figura espléndida. La llevé a la bodega para hacerle un cacheo. Durante el cacheo, la suavidad de sus pechos me encendió de golpe. Lo más insólito fue que, sin que yo supiera cuándo, su calzoncito estaba empapado.
El Trozo Que Destrozó A Mi Esposa - undefined novels & stories
Mangonel
—Amiga, por favor, ayúdame a dejar satisfecho a mi esposo. En serio que yo ya no puedo con él. Últimamente mi esposa no aguantaba mi ritmo en la intimidad desde que tuve ese segundo despertar físico, así que se fue llorando con su mejor amiga para desahogarse. Para intentar que nuestra relación no se arruinara, Mariana vino sola a buscarme a la casa. Traía puesto un vestido corto muy provocativo y su busto se notaba demasiado bajo la tela. —Me dijeron que ahora eres muy bravo, ¿no? Déjame ver si es cierto que lo tienes tan grande.
OJO por OJO, A Tu Hija Me La... - undefined novels & stories
TuBuen Amigo
—¡Tavo, esa es mi hija! ¿Dónde crees que estás metiendo la mano? En el bar, mi colega Octavio se pasó de copas y confundió a mi hija con una de las edecanes. Octavio le sobaba el muslo y casi le metía la mano debajo de la falda. Lo más absurdo era que mi hija parecía estar muerta de ganas, como si disfrutara que le hiciera eso. Volteé y vi a la hija de Octavio. Sus pechos enormes casi le reventaban la blusa. Pues si así están las cosas, no me culpes por meterle mano a tu hija.
Castigo de A PIE - undefined novels & stories
Mangonel
—Disculpe, no fue mi intención… Solo por olerle las medias a la mamá de mi amigo, me llevó a su cuarto para castigarme. Y lo peor de todo es que desde ahora mi amigo va a tener que decirme papá…
¿¿¿Mi Compañera Es Estrella NoPor??? - undefined novels & stories
Lucía Tormentas
“No traigo calzones”. Cuando la bonita de mi mesa me puso esa nota en la mano, el corazón me retumbaba como tambor. Acto seguido, me pasó una segunda nota. “Quiero meterme algo en la boca, ¿qué me recomiendas…?”
El Semental De Los Tres Huevos - undefined novels & stories
Benito Camelier
—Como no logro curarte desde la mente, voy a tener que iniciar el tratamiento de manera física. Ven aquí. La despampanante doctora Paulina se quitó la ropa interior y se recostó en la camilla. Abrió las piernas y, con un gesto coqueto, me hizo señas para que me acercara.
Tres Minutos A Oscuras - undefined novels & stories
Pervertido Asqueroso
Mi novia insistió en que su mejor amiga nos acompañara de vacaciones, pero lo que no sabe es que Ivanna es una mujer bien descarada que se puso una tanga solo para estarme provocando...
Verano En Familia Caliente - undefined novels & stories
Lucía Tormentas
—Mmm… si tu hermano no está, el hermanito viene a jugar con su cuñada… ustedes dos, ah… Cuando mi hermano terminó sus cosas y se fue, solo quedó mi cuñada en la cama, dormida e indefensa. No pude resistir el tocarla, y sin pensarlo la desperté con mis caricias. En vez de apartarme, me abrazó contra su pecho y me dejó irle marcando la piel. Y en medio del frenesí, levanté la vista y vi la silueta de mi hermano.
La mujer en el gimnasio - undefined novels & stories
Mangonel
—No... mi cuerpo es de mi esposo. En el gimnasio, había contratado a un entrenador personal para trabajar los glúteos. Para poder mostrarlos mejor, llevaba puesta solo una minifalda rosada muy corta, bajo la cual se alcanzaba a ver ligeramente mi ropa interior blanca. Yo ya era una persona muy sensible por naturaleza, y cuando el entrenador levantó directamente mi falda corta y empezó a tocar mis nalgas, mi cuerpo reaccionó sin que pudiera controlarlo. Al ver mi reacción, el entrenador tiró de repente de mi ropa interior, que ya estaba completamente húmeda. —¿Te pica tanto que no lo soportas? Déjame ayudarte.
Azafata para Volar en Casa - undefined novels & stories
Mangonel
—Sobrino, ¿no tienes algunos videos para adultos por ahí? Por las noches me siento muy sola. En plena madrugada, mi tía abrió la puerta de mi cuarto. Llevaba una lencería muy sensual que dejaba ver su cuerpo firme y su piel blanca y suave. Yo me la estaba jalando con sus medias y, del susto, me tapé rápido con la cobija. —Tía, ¿por qué entras así sin tocar? Ella tenía la cara toda roja. —Traigo muchísimas ganas, y el inútil de tu tío no me satisface para nada. Ándale, búscame unos videos de los buenos, yo me las arreglo sola. Me toqué el garrote, listo y duro, y le dije entre risas: —¿Y si mejor te ayudo yo?
La Deliciosa Amiga De Mi Hija - undefined novels & stories
Mangonel
—Papacito, ¿no tienes algo largo y duro por ahí? ¿Me lo prestas un ratito...? En pleno paseo de primavera con mi hija, su mejor amiga se me acercó de pronto, con las mejillas encendidas, a pedirme esa clase de cosa. Estaba sentada en el pasto frente a mí, y abrió las piernas de par en par. —Hay bichos en el pasto y se me metieron por la falda, qué picazón... Papacito, ¿no tienes un palito por ahí? Ráscame poquito, por favor. Al ver ese cuerpo voluminoso y tentador, esos muslos blancos como nieve, se me encendió la sangre. Aproveché que mi hija no estaba viendo y me bajé los pantalones. —¿De qué te va a servir un palito? Aquí te va algo mejor.
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