Ruth Jonas
Mi intención era encontrarme con mi padre, el profesor Knoxx, y rogarle que salvara a mi madre. Ese era el plan. Pero Knoxx se negaba a reconocerme; ni como su hija, ni como nada en absoluto. Él adoraba a Zenith Danning, el prodigio del fútbol, y supe que, si quería aunque fuera una pizca de reconocimiento, debía seguir el camino que siempre había amado: el fútbol. Quizás, si me convertía en una estrella, por fin se fijaría en mí.
Sin embargo, ser una omega conllevaba peligros. Las omegas sufrían acoso, burlas y eran vulnerables a celos inesperados. Por suerte, mi mejor amigo Shawn —un beta de carácter firme— me indicó cómo ocultar mi aroma. Fue la única razón por la que pude pisar el campo sin miedo.
Cuando Zenith descubrió que yo estaba en su equipo, se negó a aceptarlo. Su orgullo, como el «niño mimado» de Knoxx, no le permitía tolerar mi presencia a su lado. No obstante, el nuevo entrenador, Baron Whitmore —hijo del anterior—, se mantuvo firme. Estaba dispuesto a romper con las tradiciones, incluso si eso significaba desafiar el legado de la institución.
Zenith estaba decidido a echarme. Cada entrenamiento, cada partido y cada mirada hostil eran un recordatorio de que quería que me fuera. Hasta aquel día en los vestuarios: la protección falló y él captó mi aroma. En ese instante, todo cambió. La rivalidad se transformó en obsesión. El odio se entrelazó con el deseo. Y mi secreto dejó de estar a salvo.
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