Paula C
En el mundo de los licántropos, el estatus lo es todo, y Ayla es menos que nada. Considerada una Omega huérfana, sin olor y desprovista de loba interna, ha sobrevivido como la sirvienta maltratada de la manada Luna de Sangre. Pero el destino tiene un sentido del humor retorcido. Durante la Gala del Equinoccio, el implacable y temido Alpha Supremo, Killian Blackwood, la reclama inconscientemente como su Mate, su alma gemela.
La bendición se convierte en maldición cuando Killian, cegado por el orgullo y la ambición de poder, la rechaza públicamente frente a cientos de lobos, sentenciándola a la humillación más absoluta. Lo que Killian no sabe es que el dolor del rechazo romperá las cadenas que mantenían dormido el verdadero ser de Ayla. Ella no es una Omega defectuosa; es la última descendiente de un linaje real dorado que se creía extinto.
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